Capítulo 112

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Llegamos a casa casi al atardecer, Donovan había insistido en que fuéramos al centro comercial por algunas prendas para mí, estaremos un fin de semana en una cabaña que se encuentra alejada de la ciudad, esto será por mi cumpleaños, dijo que todo lo demás era sorpresa y que no intentará adivinar.
Lucia nos estaba esperando en la sala con sus piernas cubiertas con una manta de flores y una película puesta en la televisión, Carmen estaba sentada a su lado, al mirarnos ambas se pusieron de pie.
Donovan: lamentamos la tardanza, había mucha gente en el supermercado, además de que pasamos a la pastelería por unos moldes y nos entretuvimos.- les sonrió con ternura a ambas.- Carmen, ¿cenaste?
Carmen: aún no, mi niño, estaba esperando a que Lucía tomará su siesta pero insistió con que ustedes llegarían pronto y quería esperarlos despierta.- acarició el cabello revuelto de Lucia y ella asintió.
Elli: bueno, te hemos comprado estas piezas de pollo con ensalada, Donovan dijo que era tu comida favorita.- le tendí la bolsa de papel y ella la tomó encantada.- tómate la tarde y noche libre, nosotros nos encargaremos de todo hoy.
Carmen: ¿de verdad?- ambos asentimos.- de acuerdo, si necesitan algo estaré en la habitación.
Donovan: tranquila, lo único que necesitamos es que descanses.- ella nos sonrió, después de despedirse, partió a su habitación.
Lucia: ¡hagamos las galletas!- nos tomó de la mano con fuerza y caminó delante de nosotros para llevarnos a la cocina.- tío Donovan, ahora sí nos ayudarás, ¿verdad?
Donovan: por supuesto, hoy seré el estudiante de estas hermosas reposteras.- le pellizco la mejilla a Lucía y ella soltó una risita de emoción.- ¿con qué empezamos?- saqué todos los ingredientes de las bolsas y los coloque encima de la barra, les dí indicaciones a cada uno para que juntos hiciéramos la misma cantidad de trabajo, veía lo emocionados que se encontraban, reían cuándo alguno cometía un error y Lucia se encargaba de hacerle bromas a Donovan con la mezcla de las galletas, además, amenazaba con comerse todas las chispas de chocolate.
Los recuerdos llenaron mi mente de inmediato, recordé cuándo Uriel me decía a cada minuto que no dejará a Lucía comer chocolates en exceso o cualquier otro dulce, cuándo hice las primeras galletas con ella, fui muy cuidadosa pero aún así se comió un puño de chocolates, Uriel me dijo al día siguiente que los dientes de su hija estaban manchados de color café, me encogí de hombros al ver que Lucía ponía su dedo índice en los labios para que no le dijera a su papá lo ocurrido, aunque él claramente ya lo sabía.
También recordé las veces en las que hice galletas con Ariel, se enojaba tanto porque no le salían cómo ella quería y las chispas se salían de la galleta, las insultaba y juraba que nunca más lo intentaría, pero días después lo volvía a intentar y los insultos se repetían, esto fue hasta que por fin logró sacar galletas a su gusto, recuerdo su sonrisa brillante y sus brinquitos acercándose a mí para mostrarme su creación.
Donovan: ¿cariño?- su voz me sacó de mis últimos pensamientos, pestañeé un par de veces y los mire a ambos.- ya están en el molde...¿las metemos al horno?
Elli: carajo, olvide encenderlo.- me dí la vuelta ocultando la humedad que había en mis ojos.- esperemos unos minutos hasta que esté un poco caliente.- solté un suspiro y después regresé a dónde ellos estaban.
Donovan: ¿estás bien?- asentí con una sonrisa, luego miré a Lucía quien contaba las chispas de chocolate.
Elli: no comas muchos, ¿de acuerdo?- ella asintió con una sonrisa.
Lucia: no puedo comer en exceso, papá me regañara si lo hago.- suspiró.- tío Donovan, ¿por qué papá ya no me ha traído margaritas? ¿está ocupado?
Donovan: seguramente, Lucí.- ya no supo que más responder, apretó sus labios y después me miró.- ¿ya las metemos?- asentí, tomó los moldes con cuidado y fue al horno para meterlos.- Lucí, ¿qué te parece si tomas una siesta mientras tanto?
Lucía: pero no tengo sueño, tío, aún tengo que hacer una tarea, darme una ducha y cenar esas deliciosas galletas.
Elli: ¿son los libros que están en la sala?- ella asintió, quería que mi mente se despejará un poco.- te ayudaré a que la hagas, ¿qué te parece?
Lucía: ¡Sí, vamos!- se bajó cuidadosamente de la silla y salió corriendo de la cocina.
Donovan: cariño... sé que algo pasa.- me tomó de la mano con delicadeza, cómo sí me fuese a lastimar con sus dedos.- tu mente se fue a otro lugar.
Elli: todo está bien.- le dí un beso en los labios, él se aferró a mi cintura y con su otra mano me acarició la mejilla.- iré a dónde Lucía, las galletas estarán en...- me interrumpió.
Donovan: en 15 minutos, lo recuerdo bien.- nos sonreímos, me alejé de él soltando su mano poco a poco y después me adentré a la sala. Lucia estaba con sus piernas dobladas sobre el sofá con un libro pequeño encima de estas.
Elli: ¿qué tienes que hacer?- ella me pasó el libro, tenía unos renglones vacíos, era caligrafía, algunos tenían forma de Caracol, otros de triángulos y así sucesivamente.- esto será fácil para ti, eres una niña muy inteligente.
Lucía: sí... seré tu maestra, tienes que pintar este dibujo.- se levantó con esfuerzo del sofá para alcanzar uno de los libros que estaban encima de la mesa de centro.- pintalo bonito.- asentí con una sonrisa, mientras ella hacia los ejercicios de la escuela, yo le pintaba un dibujo que ya había sido rayoneado antes.
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Pasaron los minutos con rapidez, Lucia me mostró su tarea y yo le mostré el dibujo que ella había querido que pintara, ambas nos felicitamos y después seguimos mirando la película que antes veía con Carmen, ella me había abrazado y puso su cabeza en mi pecho.
Donovan: serías una excelente mamá.- dijo desde el umbral de la puerta, puso su dedo en sus labios, Lucia se había dormido.- era el momento de su siesta, pero se estaba esforzando porque quería hacer galletas.- burló sin hacer tanto ruido para no despertarla.- la llevaré a su cama, ya saque las galletas del horno.
Elli: está bien, con cuidado.- él asintió, pasó sus brazos por debajo de las piernas de Lucia y la levantó de mi cuerpo para luego llevársela al piso de arriba. Me dirigí a la cocina para revisar las galletas y llevarle un poco a Carmen, habían quedado tal y cómo Lucia las había pedido, las chispas estaban adheridas a la galleta lo cual las hacía ver más bonitas.
Saque unas cuantas y las coloque encima de un pequeño plato blanco, también tomé un vaso y le puse un poco de leche, luego me dirigí a la habitación de Carmen, mis nudillos golpearon suavemente la puerta, escuché el sonido de unos zapatos arrastrarse y después abrió con la misma sonrisa deslumbrante de siempre.
Carmen: hola, mi niña, ¿pasa algo?- negué con una sonrisa y le extendí mis brazos para que tomara el plato con galletas y el vaso con leche.- tengo que admitir que se me antojaron desde el momento en el que Lucía te pidió hacerlas, entra.- asentí, ella cerró la puerta después de que yo entré, su habitación tenía muchos colores alegres, se sentó en el pequeño sofá y me invitó a sentarme.
Carmen: ¿cómo te has sentido estos días?- puso el plato de galletas sobre sus piernas y comenzó a comerlas con lentitud.
Elli: las náuseas han disminuido un poco, tengo mareos pero afortunadamente no me he desmayado aún, también he tenido muchos antojos.- suspiré.- me es complicado ocultarlo, le he robado comida a Donovan en varias ocasiones.- ella soltó una risita.- no sé porque aún no me ha preguntado si me siento bien o porque estoy comiendo tanto.
Carmen: él me dijo que estaba preocupado por tu mala alimentación, así que no dudo que ahora lo hagas sentir tranquilo, aún así, ya deberías de pensar en decirle lo que sucede, mi niña, pronto será tu próxima cita con el médico y él debe de estar a tu lado.
Elli: se lo diré pronto...- me acarició la mano con delicadeza y asintió.- bueno, me voy, disfruté sus galletas.
Carmen: muchas gracias.- asentí y después salí de su habitación. Donovan bajaba las escaleras mientras se terminaba de poner un suéter más ligero, al encontrarnos, me sonrió.
Elli: ¿no se despertó?- él negó, me tomó de la mano y juntos caminamos hasta la cocina.- le he llevado galletas a Carmen con un poco de leche.
Donovan: ¿me das a probar?- asentí, desmolde las galletas faltantes y tomé una para luego dirigirla a la boca de Donovan, él le dió una mordida y cerró sus ojos disfrutando del sabor.- saben igual, no, saben muchísimo mejor que las primeras que preparaste, están deliciosas
Elli: probaré una.- cuándo iba a morder una de las galletas, él me dió un beso, no reaccione al instante ya que no me esperaba que él hiciera eso, me quedé con la galleta entre los dedos esperando a ser mordida, podía sentir el sabor del chocolate que tenían sus labios.
Donovan: ¿verdad que saben bien?- no me dejó responder y tampoco quería hacerlo, dejé la galleta sobre la barra y enredé mis manos alrededor de su cuello.- ¿vamos a nuestra habitación?- formó un caminito de besos desde mis labios hasta debajo del lóbulo de mi oreja, sentí escalofríos y no pude evitar reír.
Elli: me haces cosquillas.- se apartó de mí con una sonrisa, su dedo índice me acarició la mejilla y después me dejó un beso en la frente.
Donovan: te amo, ¿lo sabes, cierto?- asentí sin dejar de mirarlo, una sonrisa pequeña se formó en sus labios y después soltó un suspiro.

UNA VENGANZA EQUIVOCADA Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora