Flores - Yagi Toshinori

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—Tienes que salir de ahí, (T/N)-chan —cantó una alegre voz, a pesar de que aún existían rastros de tristeza.

—Shiretoko, no puedes obligarme —susurró, espiando al hombre entre las ramas de un frondoso helecho—. Más bien, atiéndelo o haz que se vaya, por favor.

La mujer de cabello azulado negó con la cabeza, resignada. Desde su lugar, (T/N) observó cómo se acercaba al Símbolo de Paz, sin una pizca de vergüenza a pesar del montón de gente que se reunía en la entrada de la modesta floristería, a la espera de un par de palabras del Héroe de Héroes. Supuso que la impavidez de Tomoko se debía a su posición como héroe hacía unos meses.

—Yagi-san, ¿le ayudo en algo?

—¡Ah! —El hombre se sobresaltó un poco, procurando ocupar las alargadas manos en un ramo de flores—. ¿Qué precio tienen?

—Tres mil yenes —dijo, entretenida por el nerviosismo que irradiaba desde el mostrador de helechos hasta la sección de ramos florales—. Los girasoles son una buena elección para estos días grises.

—Sí... —Toshinori buscó con sus ojos un poco más, dándose por vencido—. Me las llevo —agregó después de varios segundos con los enormes ojos de Ragdoll clavados sobre él—. Por casualidad, ¿está (T/N)-san?

—¡Ah! —Tomoko rio de forma nerviosa, empacando las flores en un mejor envoltorio—. Es época de crisantemos, así que fue a ordenar algunos en la distribuidora. ¿Quieres dejarle algún mensaje?

—No, lo que debo decirle es importante; solo hazle saber que estuve por aquí.

(T/N) quería fundirse con el suelo, las manos cubriendo su boca para no dejar salir ningún sonido mientras las mejillas le ardían como a un infante frente a una tienda de peluches gigantescos. Se sentía mal por evitarlo desde hacía más de un mes, pero la vergüenza la carcomía al rememorar cómo la relación de ambos pasó de simples conocidos a amigos, o su constante parloteo sobre All Might, o los demás secretos extraños que le había confesado en arranques de confianza.

—Just kill me please —rogó a nadie en particular después de estar segura que el hombre no estaba por los alrededores, ni tampoco la horda de gente que lo seguía cada vez que lo veían solo.

—Creo que exageras —opinó Shiretoko.

—No exagero —repuso con las mejillas encendidas.

—Claro que sí —continuó con una sonrisa ligera—. Tienes a Yagi Toshinori, al mismísimo All Might viniendo todos los días acá y no le prestas atención.

—N-no es eso... Y no lo digas así, suena como si lo tuviera en la palma de mi mano.

—No quería mencionarlo, pero tú ya lo hiciste. —Le sonrió de forma socarrona.

—Simplemente, no puedo verlo a la cara.

—¿Por qué? —insistió por septuagésima cuarta vez en su vida, pensando que esta vez lo lograría.

—Es... —(T/N) se paró junto a ella, jugando con el dinero en la máquina registradora—. Es que siempre he sido fanática de All Might y hablé estupideces de mi adoración por él sin saber que Toshinori era él... No puedo atreverme a mirarlo por eso, porque debía parecer una estúpida loca...

—Bueno, si me lo preguntaras —empezó Ragdoll, obligándola a cerrar la caja y que se concentrara en la conversación—, él es el malvado por no haberte dicho la verdad. Se debe sentir mal, así que quizás quiere pedirte disculpas por ello.

(T/N) alzó las cejas, sorprendida. ¿Por qué All Might tendría que disculparse por algo? Realmente no entendía su argumento por mucho que intentara hacerlo. Si bien era cierto que eran amigos, no significaba que ella le contara todo a él y viceversa. Creer que, probablemente, él se sintiera mal por ocultarle una parte gigantesca de su vida, era arriesgado y más cuando sus motivos podrían llegar a ser tan lógicos como el simple hecho de mantener el anonimato o alejarse un poco del mundo de los héroes.

Quiero estar a tu lado || My Hero Academia x ReaderHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora