Inseguridad - Gang Orca

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Si a Gang Orca le preguntaran a cuántos niños había hecho llorar a lo largo de su vida, no le bastaría un día entero para numerarlos todos, y seguro que su memoria pasaría por alto a muchos. Sus padres decían, a modo de broma, que asustaba a los niños en la sala de recién nacidos; cosa que era imposible porque seguro los demás bebés no podrían verlo, pero hasta ese punto llegaban las consecuencias de su apariencia.

Ser un héroe con aspecto de villano le había hecho el camino sinuoso y difícil, y labrarse un nombre que brindara seguridad lo fue aún más. Los golpes de la vida habían endurecido su corazón y sus palabras brotaban más bruscas de lo que pretendía, dejando entrever una personalidad que se había acostumbrado a estar a la defensiva. Aun con su esencia amurallada, seguía sintiendo tanto como una persona normal. Por ello fue inevitable para él reparar en la nueva chica de recepción.

Akane, su anterior secretaria, había tomado un permiso materno porque su parto estaba programado para la siguiente semana; y Gang, a pesar de insistirle que podía ir a casa, agradecía que lo hubiera acompañado hasta el último momento que pudo porque ella era su secretaria más confiable y la mejor que había tenido. De ese modo, ella se había encargado de elegir a su reemplazo, enseñándole todo lo necesario para que Gang Orca no notara la diferencia.

Sin embargo, su apariencia frágil y pequeña cuando la comparaba con la de él había llamado su atención, y se sorprendió al descubrir que ella no poseía un kosei apto para ser un héroe, pero no podía desestimar su desenvolvimiento cuando siempre tenía todo en perfecto orden. Además, el brillo de sus ojos y su sonrisa amable por las mañanas lo llenaban de un sentimiento cálido que hacía mucho no experimentaba, porque denotaba cierto candor genuino que borraba los saludos deferentes de los demás trabajadores.

Apenas podía distinguirla como una silueta tras el cristal esmerilado que delimitaba su oficina de la recepción del último piso de su Agencia, y, en cierto modo, lo agradecía porque se podía imaginar claramente distrayéndose por su presencia, lo que era estrictamente inaceptable. En el horario de trabajo no podía permitirse tontear como un adolescente.

En ese momento, estaba concentrado releyendo los informes que había escrito para la Comisión de Seguridad Pública de Héroes sobre las clases extra para los rezagados del Examen de Licencia Provisional. Por sus oídos agudizados por su condición de cetáceo, escuchó el eco de los zapatos de la joven acercándose hacia la entrada de su oficina.

—¡Gang Orca! —saludó de buen humor—. ¡Gracias por el trabajo de hoy!

Él apenas alzó la mirada, viéndola asomada por un resquicio del vano. De repente, fue consciente del montón de botellas de agua vacías sobre su escritorio, desperdigadas, hechas un desastre, como si fuera un vago.

Era verano y se deshidrataba rápidamente, así que pronto empezaría a considerar firmar un contrato con una distribuidora de agua. Sin embargo, sus pensamientos se extinguieron al percatarse de la mirada que su secretaria le dirigía, asomándose más a través de la puerta.

—Me hubiera dicho que necesitaba agua y habría buscado una solución... Sabe que puede reusar algunas botellas o comprarse varios termos... —susurró con un suspiro al notar la cantidad de desperdicio innecesario que había generado—. ¡Mañana me cercioraré de que no le falte nada!

—No es necesario. Eres mi secretaria, no mi asistente personal —se negó, su voz sonando más brusca de lo que había pretendido—. Además, te mencioné que no usaras formalidades.

—... Son muletillas que cuesta quitarse —explicó con una sonrisa casi bromista—. Pero puedes dejar que te ayude un poco más. Debes estar ocupado siendo un héroe y profesor a tiempo parcial —lo último lo agregó con una risilla.

Quiero estar a tu lado || My Hero Academia x ReaderHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora