Confesión - Izuku

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Midoriya ya había perdido la cuenta de cuántas veces había intentado confesársele. Había llegado a un punto donde simplemente quería decírselo y había superado el miedo a ser rechazado, le resultaba más frustrante que ella ignorara sus sentimientos.

La primera vez le había comprado una caja de chocolates de su marca favorita, después de ser oportunamente interrumpidos por Ojiro, tuvo que tragarse la caja entera en la noche. La otra vez habían ido con toda la clase a un festival, y su confesión había muerto entre el sonido de los fuegos artificiales. Un día, sus caminos de trote matutino se habían cruzado y Aoyama había interrumpido con un "Continúa, Midoriya; soy todo oídos".

Era una interrupción tras otra, cada una más exasperante que la anterior. Y si no era eso, era por la carga horaria, por los internados en agencias de héroes... Siempre había algo que le impedía decirle sus sentimientos, y cuando estaban solos, Midoriya quería disfrutar tanto de estar junto a ella, que olvidaba decírselo.

Pero ese sería el día. La había citado después de clases para ir por unas crepes, después de todo tenían libre...

—Está tarde haremos un entrenamiento especial —informó Aizawa.

Mineta dio un respingo al escuchar cómo el lápiz de Midoriya se rompía bajo su puño. El futuro Símbolo de Paz se puso en pie exasperado y dejó el salón para cambiar de aulas. (T/N) le pasó por el lado y apretó su hombro, dándole una sonrisa que le indicaba que podrían dejar su salida para otro día.

La tarde llegó rápidamente. Todo el salón salió con sus respectivos trajes de héroes, discutiendo qué podría ser el nuevo entrenamiento que su profesor había planificado en el extenso paraje frente a ellos. Aizawa los contó silenciosamente antes de empezar a explicar de qué iba la clase de ese día.

—Como héroes, deben ser capaces de enfrentar cualquier obstáculo para poder llegar a su objetivo. En este caso, preparamos una simulación de rescate de víctimas tras un desastre natural. Quien llegue a la meta y recolecte más muñecos —señaló un muñeco, que Kaminari muy oportunamente comentó que era vudú—, gana. Ahora, como diría Mic, los héroes no necesitan de alarmas para actuar. ¡Comiencen ya!

Los estudiantes, mirándose entre ellos, se echaron a correr. Dependiendo del terreno, algunos tenían más ventaja que otros; aunque había más cautelosos que preferían recolectar sujetos salvados y dejar que los demás cayeran en las trampas. Fueron siendo descalificados de a poco; al final, solo quedaban Midoriya, Bakugou, Todoroki, Yaoyorozu, Uraraka, Shoji, (T/N) y, sorprendentemente, Aoyama.

Corrían entre los escombros de la calle, sucios y sudados, apenas soportando su propio peso. Todoroki creó trozos de hielo para el que quisiera refrescarse, siendo Bakugou él único que lo rechazó. De repente, en medio de los autos volcados y un hidrante roto, Momo alzó la mano para que se detuvieran.

Se escuchaba un silbido extraño, y ella, entre jadeos, se apresuró a crear mascarillas de gas. (T/N), a su lado, tomó una y siguió pasándolas. La mitad tenía puesta su mascarilla, cuando un extraño gas amarillento llenó los alrededores.

—No es gas venenoso —susurró Uraraka, tentándose a bajarse la mascarilla porque no le ajustaba bien.

—Claro que no lo es, cara redonda —gruñó Bakugou—, los profesores jamás nos expondrían a algo así.

—Pero es peor —dijo Yaoyorozu, viendo que Aoyama, Midoriya y Shoji no habían alcanzado a colocarse las mascarillas.

—¿A qué te refieres? —preguntó Shoji, intentando mostrarse impávido cuando la verdad era que la expresión grave de la vicepresidenta lo perturbaba.

—Es suero de la verdad... O gas, supongo —explicó Todoroki para cortar con el dramatismo, recogiendo un muñeco del suelo para agregarlo a su colección.

Quiero estar a tu lado || My Hero Academia x ReaderHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora