Baile - Hawks

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Aclaración: AU sin koseis.

:-:

A veces se cuestionaba qué había visto Keigo en ella, no era ni la mitad de despampanante ni perfecta que todas esas mujeres que lo rodeaban en la industria. Era una simple chica en su último año de universidad que procuraba no perder los estribos en aras de conseguir su título universitario y un empleo estable. Por ello, a veces la asediaba la duda de sus intenciones, aparte de que todavía no era muy buena leyéndolo puesto que siempre parecía estar ocultando algo tras su ligera sonrisa enigmática.

Por supuesto que se divertía con él, siempre se encargaba de preparar los más mínimos detalles para sus citas y su simple presencia en las inmediaciones de su casa empezaba a sentirse normal. Sin embargo, era difícil estar tranquila desconociendo qué sentía él por ella; era cierto que siempre cuidaba de ella, la llamaba o le escribía para mantenerse al tanto de sus estados, pero eso no borraba del todo sus preocupaciones.

Así que, con todas las cuestiones que la atosigaban, no estaba segura de por qué estaba allí, en un enorme salón con gente —famosa, cabe recalcar— paseando se un lado a otro con sus carcajadas vacías resonando en su cabeza, en una fiesta en la noche de Navidad. Al inicio, había creído que sería divertido, que quizás conocería a alguien importante y todo eso; pero una vez allí, estaba abrumada e incómoda, viendo cómo su novio, quien trabajaba bajo el pseudónimo de Hawks, entablaba conversación fácilmente con todos.

Rememoró que se conocieron por casualidad a la salida de una cafetería, decidiéndose a salir o no por el temporal que estaba cayendo. Su paraguas compacto no soportaría demasiado, pero haría las veces de escudo contra la lluvia para salvaguardar su reputación de puntual. Sin embargo, al ver a Keigo con su expresión contradictoria, no pudo evitar ofrecer darle un aventón bajo el paraguas hasta la estación del metro a la que iría. No era el inicio de un romance normal, pero, de una u otra forma, había sido él el primero en atreverse a pedirle una cita con la excusa de devolverle el favor.

Habían conectado, y le gustaba creer que aún lo hacían, a pesar de sus agendas ocupadas. Sin percatarse, se había dirigido al balcón aledaño a la enorme estancia, adornado con rosas entretejidas entre el antepecho que la separaba de una caída poco agradable.

Sentía que se veía bien ese día, con un vestido vaporoso con degradado azul que hacía milagros con su cuerpo. Hawks la había peinado —su pasatiempo secreto—; y se había colocado zapatos moderadamente altos, cosa que casi nunca hacía. Y a pesar de que su reflejo en los cristales del ventanal la satisfizo, se sentía lacónica, abrumada por la incertidumbre.

—(T/N), estaba buscándote. —La voz animada de Takami se escuchó, haciéndola respingar.

—E-estaba tomando algo de aire.

—El aire acondicionado está encendido para evitar que la gente sienta el calor que genera este tipo de reuniones —replicó, deteniéndose cuando intentó abrazarla porque creía que, con su humor, probablemente lo rechazaría—. ¿Quieres irte?

—No, no. —Agitó la cabeza y, cuando vio la mirada que le dirigía, suspiró—: Bueno, sí.

—No hay problema~ —cantó y le tendió la mano—, pero primero, ¿me permites esta pieza? Es tu canción preferida.

(T/N) sonrió, apreciando cómo él se había inclinado hacia ella en un gesto digno de la realeza. Aceptó su mano, empezando a bailar al ritmo de la música y dejándose llevar por el compás que Hawks marcaba a la perfección. La hizo girar y deslizarse por el mármol del balcón, trazando líneas invisibles en el suelo cual constelaciones del firmamento. Hizo que diera una voltereta donde, por la inercia, atajó su cintura y la inclinó hacia atrás dramáticamente cuando la canción llegó a su fin.

—¡Me voy a caer!

—Pero a caer por mí, preciosa. —Le guiñó un ojo de forma coqueta mientras ella reía con las mejillas sonrojadas.

La estabilizó de nuevo, carcajeándose al hallar contagiosa su risa. Sin separar sus manos y entrelazando sus dedos, la dirigió al dintel de la puerta.

—Vamos a despedirnos. Yo también estoy harto de estar aquí —admitió sin ambages.

Cuando Keigo cerró sus dedos alrededor de los suyos, guiándola entre las personas para sonreír y despedirse de los diferentes invitados, atravesando, raudos, el vestíbulo del hotel, se sintió segura. Pidieron un taxi a la casa de él y, una vez dentro de su hogar, le prestó una camiseta y un pantalón para sentarse a ver una maratón de sus películas favoritas.

A pesar de su actitud, Keigo resultaba ser un hombre de escasas palabras; no le aseguraba que la amaba, sino que se conformaba con demostrárselo en los más pequeños detalles, como si se hubiera hecho la promesa de perpetuar su sonrisa por el tiempo que durara esa relación. Y, con tan solo una de sus sonrisas cálidas, de las que le obsequiaba en la intimidad de su hogar, y el calor de su cuerpo arrimado al suyo, acurrucados bajo la sábana, toda su incertidumbre se esfumaba.

¡Muchas gracias por leer!

N/A: Me gustó cómo quedó. La idea de que Hawks sea un modelo o un actor me atrae mucho xD

No me había dado cuenta, pero el traje de héroe de Hawks, específicamente su camiseta, se parece al traje de Spiderman xD

¡Espero estén disfrutando de los últimos días del año! Y que tampoco estén procrastinando en sus deberes jajaja

¡Plus Ultra! >.<

Quiero estar a tu lado || My Hero Academia x ReaderHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora