Dormida - Todoroki Shouto

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Todoroki mentiría si decía que era un empático empedernido, y que entendía referencias e indirectas como un badass total.

Conocía el límite de sus capacidades, y no dudaba en cuestionar aquellas cosas que lo dejaban atónito por no saber distinguir entre lo literal y lo figurado. Sus compañeras decían que era adorable, Mineta y Kaminari alegaban que solo era una más de sus tácticas de ikemen, pero Midoriya e Iida realmente se esforzaban por ayudarlo a entender. Él tenía su propio ritmo, un poco más lento en el aspecto emocional, más desenfrenado cuando se trataba de superarse como estudiante de U.A., pero eso era algo que le competía solo a él.

Al menos era consciente de sus falencias, y eso lo ayudaba a mejorarlas de a poco. De hecho, hasta tenía un cuaderno con una lista de cosas que aún le faltaba cambiar en su impertérrita personalidad.

Con cada día que pasaba, buscaba bañarse en nuevas experiencias para aprender de ese hermoso mundo que se había prometido proteger. Sin embargo, se sentía abrumado por la calidez que se desplegaba en su pecho hasta nublarle la mente cada vez que (T/N) le sonreía.

Por azares de la vida, habían sido asignados como compañeros en la clase de Cementoss por todo el semestre, y se había tomado la molestia de conocerla, descubriendo que era mejor persona que lo que su callada existencia dejaba entrever. Siempre buscaba ayudarlo, en especial con las figuras literarias, presentes en la mayoría de sus ensayos literarios, que se le daban tan mal. Estar con ella se sentía como algo natural, un hecho indefectible de la naturaleza. A su vez, queriendo ser un poquito recíproco, él la ayudaba dándole consejos sobre su kosei, porque en la práctica tenía muchos problemas.

Al final, ambos empezaron a rendir mucho mejor en clases, y Todoroki admitía que era una compañera de estudio tan formidable como Midoriya o Yaoyorozu. Y era ese pequeño nexo que les pertenecía, lo que empezaba a desear atesorar con ahínco.

Sin embargo, Shouto no iría con ínfulas de grandeza a aseverar que era un as reaccionando ante cualquier situación sentimental que se le cruzara por delante, sería engañarse a sí mismo. De hecho, la primera vez que una chica se le confesó, había entrado en pánico, al punto que su vena más honesta salió a la luz, sorprendiéndolo.

—Lo siento, pero no te conozco. —Había dicho con su usual tono carente de inflexiones—. Y me gusta otra persona.

Todoroki pudo figurarse que su expresión debía ser un reflejo de la de la pobre chica que aceptó con resignación el rechazo y se fue corriendo. Que él supiera, no le gustaba nadie, así que sus propias palabras lo dejaron perplejo, porque, a fin de cuentas, cómo se sentía gustar de alguien y, más importante, aún le faltaba dilucidar ese alguien que su subconsciente había mencionado tan imprudentemente.

Sabía que no era Sherlock Holmes, pero empezaba a recolectar pistas. Además, la ayuda de una revista rosa de Ashido, que dejó tirada en la sala común, había sido más que suficiente para entender lo que le pasaba.

Tenía la ligera impresión de que le gustaba (T/N). De hecho, su corazón se había puesto como desquiciado cuando ella le propuso ver una película todos los viernes para ampliar su repertorio de referencias, hecho que empezaba a hacerse costumbre y él ansiaba cada inicio de fin de semana.

En esa ocasión, veían Los niños lobo. Como era usual, cada uno se sentó a un extremo del sofá, ella haciéndose un ovillo y él recostándose del apoyabrazos. Había notado su emoción por ver la película, pero también su cansancio por sus prácticas en la Agencia de Héroes de la heroína Mirko. Todoroki ni siquiera quería mencionar las terribles ojeras bajo sus ojos, porque ya imaginaba lo extenuante que debía ser seguirle el ritmo a esa heroína.

A la mitad de la película, Shouto se dio cuenta de que ella se había quedado dormida. Pensó que le haría falta sus comentarios finales de la cinta, esos breves minutos que dedicaban a compartir sus impresiones de la trama, y que él sentía se desbocaban en una memoria que quería preservar con cariño. Pero prefirió dejarla descansar, ya había hecho mucho esfuerzo por mantenerse despierta hasta esa hora.

Quiero estar a tu lado || My Hero Academia x ReaderDonde viven las historias. Descúbrelo ahora