Confesión - Eijiro

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Cuando a Kirishima le dijeron que abrirían el Centro de Idiomas junto a la Facultad de Educación Física, jamás imaginó que el hecho sería, realmente, relevante para él; ya que, no podía evitar reparar en la figura casi siempre solitaria que se sentaba en el graderío mientras él corría alrededor de la pista de atletismo. Podía sentir su mirada siguiéndolo en algunos tramos, y él admitía que también alzaba a verla cuando tenía la nariz metida en un libro.

Kirishima no era tonto. Sabía reconocer cuando le gustaba una chica; pero le sorprendía un poco que se tratara de alguien aparentemente introvertida.

Así que quería hablarle o acercarse para que se percatara de sus intenciones, pero cuando creía poder hacerlo, su corazón empezaba a bombear sangre como un desquiciado y le impedía dirigir sus pies hacia ella. La dubitación se apoderaba de su mente tal y como lo hacía cuando estaba en secundaria, se llenaba de inseguridades y se preguntaba si era tan genial como intentaba serlo.

Después de todo, su cabello rojo y llamativo era una clara señal de sus intenciones, y eran medios que personas como Todoroki o Bakugou, o hasta el mismo Midoriya, no necesitaban emplear para reflejar cuán sobresalientes eran. Suspiró adolorido por percatarse que no había cambiado ni una pizca de lo que era de más joven.

—Otra vez en las nubes, Kirishima. —Ashido frenó a su lado, trotando en el mismo sitio con el sudor deslizándose por su piel—. Sigue en pie mi propuesta de ir a hablarle por ti.

—¿Y que digas algo así como 'le gustas a mi amigo, pero es demasiado tímido como para pedirte tu número'? —Le sonrió divertido—. No, gracias. De todas formas, ni siquiera sé si le guste.

—¿Y por qué habría de no hacerlo? —Alzó una ceja Mina—. Eres bastante apuesto, aunque no eres mi tipo.

Kirishima parpadeó y sonrió derrotado. Agitando la cabeza, empezó a trotar de nuevo, tomando velocidad para empezar a saltar obstáculos. Pudo sentir cómo la chica lo observaba, y giró la cabeza para verla. Antes de darse cuenta, esgrimió una gigantesca sonrisa y alzó una mano para saludarla: a pesar de percatarse y sentir su rostro enrojeciendo, hizo buen uso de su irracional intento de lucir amistoso.

La muchacha regresó a ver a todos lados y separó los labios, señalándose a sí misma con dubitación clara. Eijiro le sonrió aún más cuando ella alzó la mano un poco y le devolvió el saludó con reticencia.

Kirishima regresó la vista a la pista y apretó el puño en una pose victoriosa; sin embargo, antes de que Ashido pudiera advertirle, chocó contra una barrera y terminó de bruces en el suelo medio atontado. Mina corrió a socorrerlo, pero enlenteció su paso cuando vio, de soslayo, cómo la chica trotaba a su vez para ayudarlo.

Kirishima veía lucecitas. El sol brillaba sobre su cuerpo y apenas podía distinguir los rostros, aunque estaba seguro de que el extraño color de piel de su amiga no cambiaría de un minuto a otro. Además, por mucho que Ashido fuera una buena persona, no podía compararse con las facciones delicadas de la chica del graderío, mucho más hermosa luego de tenerla a palmos de su rostro.

—¿Está bien? —susurró, arrodillándose a su lado—. Qué demonios pregunto, es obvio que no está bien...

—Veo luces, supongo que eso...

—No las sigas —pidió dramáticamente, y él rio, sentándose con su ayuda.

Kirishima tuvo mejor visión de la muchacha. Inspeccionó su rostro y se aseguró de poder recrear su tez en su mente en el futuro.

—¿Me ayudas a parar? —Eijiro sabía que podía hacerlo solo, pero era la excusa perfecta para tocar su piel.

Se sonrojó cuando los dedos más pequeños se envolvieron en su mano, impulsándolo hacia arriba con fuerza. Teniéndola frente a él, sentía que por fin podía armarse de valor para invitarla a salir.

—Tienes lastimada tus rodillas. —Señaló los leves raspones, aunque ella siguió subiendo la mirada, casi como si lo desnudara, hasta terminar clavando las pupilas en las de él.

—N-no es nada. —Kirishima pasó saliva y cruzó los brazos sobre su pecho, algo incómodo por sentirse devorado cuando debía ser al revés, supuestamente.

—Aun así, deberíamos ir a curarlo, ¿no?

Kirishima desvió su mirada a Ashido, que le hacía gestos para que fuera con ella, le guiñaba un ojo, y metía el dedo medio izquierdo dentro de un hueco formado con su otra mano. Eijiro se golpeó la frente y no tardó en sonrojarse, aceptando ir a la enfermería de la facultad con la chica.

Modulando su tono, sin dejarse ensordecer por tenerla a su lado, entabló una conversación segura entre dos estudiantes de facultades distintas. Descubrió que estudiaba Inglés, que su nombre era (T/N), y que su risa se le antojaba musical. Esperaba, en el futuro, poder hacerla reír mucho más; considerando que esa primera impresión no había sido para nada varonil.

Ella lo hizo sentar mientras maldecía en voz bajita la ausencia del personal médico cuando se lo necesitaba. Buscó entre la indumentaria a la par que Kirishima le aseguraba que su herida no era para nada grave, a pesar de que seguía sangrando, estaba empezando a enrojecerse más y a hincharse.

—No prometo que no vaya a doler, así que... ¿Aguanta campeón?

Eijiro soltó una suave carcajada y la observó colocar algún desinfectante en spray que le envió corriente por las terminales nerviosas, haciéndole saltar. (T/N) rio de nueva cuenta y vendó tan bien como pudo las pequeñas heridas. Se frotó la barbilla y carraspeó.

—Bien, señor, tendré que pedirle que guarde reposo... —meditó unos segundos y sonrió—. Y supongo que paracetamol, siempre es el paracetamol.

—Vaya lógica médica.

Después de reírse un poco más, se quedaron en silencio mientras la chica lo ayudaba a guardar lo que había usado para curarlo. Kirishima, sin atreverse a mirarla, empezó a hablar con la dubitación embargando su timbre.

—No sé si tú... ¿Cómo lo digo?

—Sí —respondió en un canturreo—. Sería agradable.

—Espera, ¿qué?

—Me estás invitando a salir, ¿verdad?

—Uhm, sí; pero esperaba que me rechazaras.

—¿Quieres que lo haga?

—¡No! —chilló, viendo pender su relación de un hilillo cuyo destino era dictado por sus palabras.

—Bromeo. —Agitó la mano con esa sonrisa malvada que empezaba a gustarle un poquito cada vez más—. Es solo que ¿era un poco obvio? Te veía, y tú también lo hacías; y supuse que, si se daba la oportunidad, valía la pena darme la esperanza de que mis sentimientos fueran correspondidos.

—Y no te equivocaste. —Kirishima asintió, sin creerse que había sido tan obvio. Sin embargo, enderezó la espalda y le sonrió de manera brillante—. Entonces, ¿me aceptas como tu novio?

¡Muchas gracias por leer!

N/A: Ah, pensé que no alcanzaría a escribir este. Siento que quedó mejor; aunque a futuro me gustaría hacer un AU de universidad más elaborado.

Mañana traeré a Hawks; por lo pronto, tengo planeado basarme un poco en una canción de Mafumafu. Espero que quede bien.

Antes de olvidarlo, muchísimas gracias por los votos y las lecturas, además de sus hermosos comentarios, no me había percatado de lo lejos que había llegado. Así que me iré a mi esquinita a ser sentimental. Espero poder seguir junto a ustedes mucho tiempo más.

Me despido deseándoles un excelente día ^^

¡Plus Ultra! >.<

Quiero estar a tu lado || My Hero Academia x ReaderHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora