Era casi imposible apartar la mirada de la leve sonrisa que acompañaba sus labios cada mañana. A las 7: 28 a.m., la veía a través del cristal del asiento trasero del auto que lo llevaba al trabajo. Y es que esa sonrisa cada que un perro se cruzaba en su camino debía ser ilegal, la amabilidad dubitativa con sus vecinos y sus labios moviéndose al ritmo de la música en sus audífonos no hacían más que tentarlo a detener el carro para bajarse y pedirle su número.
Sin siquiera darse cuenta, se hallaba suspirando por una completa desconocida que bien podría estar montando todo ese espectáculo de amabilidad, pero valía la pena soñar, ¿no?
—Ocurre algo, hermano. —Las curiosas cejas de Tenya se alzaron, intentando ver qué llamaba la atención de su modelo a seguir.
—¡Ah! No, no, no. —Agitó la cabeza mientras el rubor le subía a las mejillas de forma violenta—. No es nada.
Tenya lo observó unos segundos, sus pupilas escrutándolo sin querer mientras Tensei pasaba saliva. Agradeció el haber arribado a su trabajo más rápido de lo usual y, con una sonrisa de confianza, se despidió:
—¡Esfuérzate que la admisión a U.A. no se consigue sola!
—¡Tú también! —dijo Tenya, sonriéndole de forma cálida, sin poder ocultar la admiración que sentía por su hermano mayor.
Cada vez que Tenya lo veía así, Tensei sentía que podía dar lo mejor de él en el trabajo.
:-:
Tomaron la misma ruta de siempre y, como era usual, ella estaba caminando por la acera. Esta vez a Tensei le surgió la duda de cuántos años tendría, podía asegurar que era mayor de edad porque no usaba uniforme, pero quizás estaba en la universidad por la mochila que siempre llevaba fielmente en la espalda.
Al pasar por su lado, se percató de la fina línea que formaban sus labios, de cómo tragaba con dificultad y de sus ojos anegados que amenazaban con llorar. Sintió que el corazón se le detuvo y, para sorpresa de todos, habló con urgencia:
—Pare el auto, por favor.
El conductor tardó unos segundos en reaccionar hasta que pisó el freno con algo de brusquedad, alarmado por el tono del mayor. Tensei se apeó del carro tan rápido como pudo mientras Tenya se arrodillaba en el asiento para ver qué era lo que hacía.
Corrió hasta estar frente a ella e interceptarla, dio un respingo al notar otra presencia en su camino. Sus pupilas se alzaron hasta encontrarse con las de él y, las bajó rápidamente, ruborizándose de pura vergüenza.
—¿Estás bien?
—¿Eh? —Apretó los labios y consiguió formar una ligera curva con sus labios—. S-sí.
—¿Segura? Te ves pálida.
Ella exhaló lentamente y se mordió el interior de la mejilla. La verdad no estaba bien, pero qué podía hacer él si se lo decía. Aun así, después de ver una vez más sus amables irises, cedió:
—Mi gato está perdido...
—Oh, vaya. —Tensei miró el carro que aún lo esperaba y la hora.
Sin tardarse mucho en decidir, regresó al auto.
—Pueden irse. Voy a ayudarla. —Señaló a la joven que miraba, incrédula, al hombre.
—Pe-pero hermano...
—El trabajo de un héroe es ayudar a las personas, ¿no? —Le sonrió y cerró la puerta.
Después de unos segundos de dubitación del chófer, arrancó rumbo a la secundaria de Tenya. Tensei sacó el celular e informó que llegaría más tarde al trabajo, para luego volver donde la chica cuya mirada empezaba a tornarse de admiración pura.
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Quiero estar a tu lado || My Hero Academia x Reader
Hayran KurguPuede que nuestros corazones no latan a un mismo ritmo, que nuestras respiraciones no se sincronicen, o que siquiera la silueta de nuestras sombras se entrelacen. Aun así, ¿es mucho pedir que me permitas estar a tu lado? Serie de one-shots. 𝐀𝐝𝐯𝐞...
