La miré ahí detenida en la puerta, recordando sus palabras "Te amo Damián" no pude aguantar ningún segundo más y me acerqué a ella. La bese como si nunca lo hubiera hecho, tome sus labios y los mantuve conmigo, jugando con nuestras lenguas uniéndose para formar una mezcla inigualable, un beso lleno de amor, dolor, tantas cosas lo callamos con un beso, hasta quedarnos sin respirar.
-Yo también te amo mi ángel, mi más hermoso y Preciado ángel- sonreímos y nos adentramos a su habitación entre besos.
-Vamos a olvidarnos de todo y de todos mi amor- le digo
-Damián, ya te entregue mi corazón, mis sueños, mis deseos, pero también quiero entregarme a ti en cuerpo y alma
-Mi amor, no quiero que te sientas presionada, yo te respeto y no haré nada que no quieras.
-Te amo, estoy segura de querer estar contigo, te amo
-¿Estás segura? No es necesario
-Nunca había estado más segura.
Así que comenzamos a besarlos, el dulce sabor de sus labios era un océano para mi, me perdía en sus más hermosos ojos y su sonrisa cómplice de felicidad, me tenía en sus manos, y ella lo sabía. Fui quitando su blusa rosa, y ella iba quitando mi camisa, me concentré besando su cuello, mientras que su pantalón fue desapareciendo, la tenía frente a mi en ropa interior, me senté en la cama y la detuve frente a mi, me quede observándola, admirando ese cuerpo maravilloso que me volvía loco.
-No me veas- me dice apenada
-Deténte por favor. Quiero admirarte un poco más y guardar esta imagen para toda mi vida- Ella agacho su mirada
-No debes sentirte mal JAMÁS por tu cuerpo, es hermoso y perfecto. Nunca delante de mi tengas miedo o pena, porque te aseguro que yo amo y vivo enamorado de tu belleza física. Eres mi más hermoso ángel.
Comenzó a llorar y me abrazo tanto, no se quien mierda le hizo tanto daño para sentirte insegura de su cuerpo, quisiera matarlos.
-Me haces sentir la mujer más amada y segura del mundo- sonreímos y continúe besándole
De pronto desapareció nuestra ropa, solo desnudos nosotros y la noche. Bese su cuerpo, cada centímetro de su piel, en mi boca ya tenía sabor de su piel. Baje hasta su parte íntima, voltee a verle para saber si me permitía y ella asintió. Comencé por besarle su intimidad, mis labios y lengua disfrutaban de ella, ella se removía del placer y amaba que fuera por mi, escucharla gemir era música para mis oídos, sujetaba mi cabello con tanta fuerza, y mi nombre era el dueño de esa habitación.
-Estoy a punto de... Damián, ah
-Hazlo hermosa, prepárate para mi- y fue aquí cuando se mojo toda, mis labios tenían el dulce sabor de ella, y era lo más placentero.
Seguí mi recorrido de besos por su hermoso cuerpo hasta llegar a su boca, y le besé
-Bésame, quiero que te conozcas, quiero que sepas a qué sabes- y así pasó, nos fundimos en un beso mágico
Ya no podía más, me acerqué a la mesita de lado, y tomé un condón, le quite el plástico y me lo coloqué, ella reía pero se que estaba nerviosa. Estaba listo para entrar en ella y fue cuando lo hice, lentamente, quería reconocer su cuerpo poco a poco, quería guardar este momento para toda la vida, entre y continúe mis embestidas poco a poco, escuchar sus gemidos es el sonido más placentero que he escuchado, mi nombre en sus labios era perfecto, ella me pedía más y más y yo me volvía loco, mis manos tenían sus pechos mientras continuaba mi trabajo, nuestras miradas se encontraban en la oscuridad, solo éramos nosotros dos haciendo lo que hemos estado evitando tanto, encontrándonos. Estábamos a punto de llegar al climax y así lo hicimos, mi corazón estaba a punto de explotar, termine y me recargue sobre ella, terminando excitados por este maravilloso momento, salí de ella lentamente y me recosté a su lado, saque el cordón y lo tire en el bote de la basura, la acerque a mi y la abrace como nunca, mis brazos eran su mayor refugio, bese su frente y sus labios.
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Una razón para quedarme.
RomanceSoy de los que piensan que existen grandes amores que marcan la historia de tu vida. Uno puede ser tu perdición y otro tu salvación. Dicen que en el corazón no se manda y estoy de acuerdo. Si uno eligiera de quién enamorarse todos seríamos felices y...
