Si algo disfrutaba más en la vida era molestar a mis hermanos jugando luchas con ellos, sin importar la hora, nos golpeábamos tan real, en parte para aprender a defendernos y segunda porque disfrutábamos eso, todo es especial aún con Camila en nuestras vidas.
—Vas a valer madre—le advertí a Edgardo pues me había golpeado fuerte. Me lance encima de él y comenzamos a golpearnos.
—Yo te cubro Damián— grito Carlitos detrás mío y el se le fue encima a Omar, mi cuarto se convirtió en el ring más famoso.
—Ya te dije que estaba jugando, ya Damián no seas mamon— me dijo entre risas Edgardo.
—Les encanta chingar pero cuando me los chingo no se aguantan, ni modo cabron, aguántense— lo tenia en el piso.
—Hey hey se calma los cuatro. ¿Que son esos gritos? Parecen niños chiquitos eh, no tengo zoológico para que anden así— mi mamá entro enojada, no pudimos evitar reír.
—Hermano cayó la ley— dije en broma a lo cual todos reímos, excepto ella.
—Síganle de payasos, deberían de aprender de su hermanita tranquila haciendo su tarea, pero no, ustedes no pueden quedarse quietos ni cinco minutos.
—Ya mamá solo estábamos jugando, pero si te enojas Edgardo empezó— delató Omar a todos
—Pónganse a hacer algo de provecho— salió furiosa, ya nos conocía, somos unos desmadrosos.
Así un sábado normal en casa y eso lo disfrutaba mucho. Después de desayunar y hacer la limpieza del hogar, los chicos hicieron su tarea. Yo salí con mi papá a arreglar la camioneta, pues estaba fallando. También disfrutaba pasar el tiempo con mi papá. Desde que tengo memoria siempre me ha enseñado de todo un poco, es el hombre más productivo que conozco, sabe hacer de todo y tiene poco conocimiento de todo en la vida.
—Mira, ¿Ya viste que le falta aceite aquí?— me pregunto mientras revisábamos el motor de la camioneta.
—Si ya vi, toma papá— le entregue el aceite.
—No ven, lo harás tú. No porque seas abogado no vas a ensuciarte las manos con los autos, es bueno que sepas siempre. Ven, yo te dire cómo se hace— así que el me iba diciendo y enseñando y yo iba siguiendo sus indicaciones, además de que aprendía mucho con el. —Ese es mi hijo, claro que si campeón.
—Gracias por enseñarme papá— lo abracé y comenzamos a reír. Seguimos arreglando la camioneta, yo estaba quitando las llantas.
—Y qué onda, ¿Tienes planes para hoy?
—De momento terminar este desmadre que estamos haciendo antes de que nos asesine mamá— dije riendo. —Creo que no, igual y sacó a los chicos al parque.
—Bueno eso si. Es que me hablo tu padrino quiere que vaya a tocar con el y sus amigos, por eso te decía mijo.
—¿Saldrás? Bueno hazlo papá, ve con ellos aprovecha que quieren juntarse, luego andan batallando.
—Si eso haré, vamos a terminar esto— continuamos arreglando todo con un poco de música, el sol estaba fuerte y estábamos sudando a morir, unas buenas cervezas nos alivianaron. Nos dio la tarde y fuimos a tomar un baño.
Estaba leyendo un libro acerca del derecho mercantil hasta que recibí un mensaje. Era de Louis, quería que fuera a su departamento a revisar si todo estaba en orden, no se cuando vendría así que le dije que si. Mi papá se fue y me despedí de la familia, pensé en regresar en poco tiempo. Una hora después me encontraba en el edificio, subí hasta llegar a su depa y al abrir recibí lo menos esperado.
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Una razón para quedarme.
RomanceSoy de los que piensan que existen grandes amores que marcan la historia de tu vida. Uno puede ser tu perdición y otro tu salvación. Dicen que en el corazón no se manda y estoy de acuerdo. Si uno eligiera de quién enamorarse todos seríamos felices y...
