En un universo alterno en que no existen las fibras vivas, Ryuko y Satsuki fueron separadas de niñas. Con el cumpleaños dieciocho de Satsiki se revela el mayor secreto que su madre le ha ocultado por años y descubre que la persona que más la detesta...
–¡Atención miserables y patéticas sabandijas! –bramó Gamagōri Ira como todo un general militar que se presenta ante sus tropas –. ¡Ustedes me causan asco y desde este momento estoy decepcionado de ustedes! –con porte marcial y marchando por la habitación con paso firme, el hombre rubio se imponía con su presencia –. Pero Satsuki-sama ve potencial en ustedes y como ella se encuentra muy ocupada con los preparativos del evento, me ha encargado la imposible tarea de convertirlas en señoritas de sociedad –dijo de ultimo volviéndose hacía Matoi Ryūko y Mankanshoku Mako, las únicas dos oyentes de su discurso en aquella habitación.
Las chicas estaban sentadas cada una en su respectiva silla, Ryūko con poca gracia y las piernas separadas, y Mako con más decoro pero con una expresión de completa confusión en el rostro.
–¡Gamagōri-senpai! – le llamó la atención levantando la mano –. ¿A que se refieres con...?
–¡Nadie te dio permiso de hablar, soldado! –gruño Gamagōri con tal fuerza que varias gotitas de saliva se escaparon de su boca.
Completamente aterrada con su interrupción, Mako se apresuró a recobrar la compostura en su asiento y saludar a su nuevo instructor.
–¡Sí, mi general! ¡General! ¡Sí, mi general!
– Temē –soltó Ryūko con un gemido cruzando sus brazos sobre su pecho y sin dejarse intimidar –. ¿Por qué nos llamas soldados si estas son clases de modales, pendejo?
–¡Cuidado con tu legua, Matoi! –gritó de nuevo Gamagōri esa vez a unos centímetros del rostro de la chica del mechón rojo –. La alta sociedad es como un campo de batalla del cual deben estar preparadas para enfrentar todo lo que tiene deparado el enemigo –insistió el hombre rubio volviéndose con orgullo y levantando un puño al techo, mientras Ryūko se frotaba el oído con un dedo –. ¡Es por eso que van a tomar mi ENTRENAMIENTO INTENSIVO DEL INFIERNO PARA SEÑORITAS!!! –añadió solemnemente ante la mirada de aturdimiento de su dos chicas frente a él.
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–Lección numero uno –anunció Gamagōri –. Caminar con propiedad.
En uno de los largos salones de la mansión Kiryūin se encontraban las chicas practicando la postura y la caminata con libros en la cabeza. Jakuzure Nonon realizaba una demostración marchando completa seguridad y sacudiendo sus pequeñas caderas a como avanzaba por la larga alfombra que cubría los golpes de sus tacones.
–Deben permanecer con la espalda recta –les informó Gamagōri vigilando el ejercicio –, los hombros atrás y la mirada al frente. Recuerden que siempre debe ser un pie delante del otro y pisando primero con el tacón.
–Sapo, tu constante hablar solo distrae de mi perfecta interpretación –dijo la chica de rosa presumiendo con una mano en la cadera y exagerando más su contoneo.
–Por favor, no es tan difícil –aseguró Ryūko altaneramente, caminando detrás de ella e imitando todos sus movimientos. Para esa ocasión Gamagōri la había obligado usar una falda plisada, pantimedia y unos altos tacones que le daban una estupenda silueta a sus piernas.