Día 31

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Hoy es el Día de los Padres de Horacio. Todavía me cuesta creer todas las cosas que han pasado desde que decidimos vivir con él. Mientras escribo esto, lo estoy viendo sentado en frente del lienzo, sin pintar nada, igual que ayer. Mira la tela blanca con curiosidad. Cruza los brazos un rato, luego acaricia sus labios con la mano derecha, en señal de suma concentración. De un momento a otro, se ríe. ¿Qué es lo que está viendo?

Su actitud me da una idea. La mejor forma de celebrar este día es desenchufándose de la realidad. Ver el día como una gran pintura en blanco, sin mensajes que descifrar ni noticieros. Divertirnos sin pensar en nada. Quizás Horacio mismo lo quiere así. Su regalo vino en forma de mensaje.

Marco acaba de llegar para cuidar a Horacio. María y yo vamos a salir a la ciudad. Por primera vez en el año nos tomaremos unas cervezas.

La vida de HoracioDonde viven las historias. Descúbrelo ahora