Mensaje de Teseo
A las 5 de la mañana todos los niños X nos reunimos en un salón cercano a las cámaras de congelamiento. Habían puesto sillas en forma de círculo. Nos sentamos; Eva preguntó quienes habían tomado ya una decisión, el primero que habló fue Cronos, que mostró su desacuerdo con la idea de entrar en las cámaras. Los otros niños X se quedaron en silencio durante varios segundos. Marco se puso de pie, moviéndose al centro del círculo. Habló por varios minutos. He transcrito de mi propia grabación de audio lo que dijo:
—Sé que este es un momento muy difícil para todos ustedes, niños X. Difícil porque todos tienen miedo de "ser un humano que vive muchos años". Me pongo en su lugar y comprendo este miedo.
Una cosa es vivir un año, tener una pequeña aventura en el planeta Tierra para traer una figura de otra dimensión, y otra muy diferente es vivir miles de años en la total ignorancia sobre quiénes son. Porque si entran en esas cámaras, olvidarán que son niños X, lo único que harán es vivir. ¡Qué poderosa es esa palabra! ¡Vivir! Sin tener la menor idea de lo que pasará después de nuestros últimos días. Sé cómo se siente eso. Somos siete mil millones los que sabemos ¡cómo se siente eso! No sabemos para qué venimos aquí y aun así nos despertamos para seguir viviendo. Hemos aprendido a lidiar con eso durante cientos de miles de años. Nos agrupamos en civilizaciones, construimos ciudades y países. Descubrimos leyes ocultas para crear tecnología. Inventamos formas para la felicidad sin saber nunca qué pasará después del final. Y ustedes, que se consideran maestros en sus respectivas civilizaciones, no entienden cómo se puede vivir así.
Dicho esto, Marco se dirigió a Cronos:
—No sabes lo que es la vida humana, Cronos. Es perder, siempre perder. Es ser mutilado, tu cuerpo tirado en una pocilga, pateado por borrachos. Según Eva, que puede leer las vidas pasadas de cualquiera, he pasado por todo eso durante la Revolución Francesa. También tuve una vida de alcohólico. Trataba de sanar, pero caía en el vicio una y otra vez. Mi familia me abandonó, terminé en una institución. Miraba la fotografía de mi familia preguntándome ¿qué he hecho? ¿Qué sentido tuvo mi vida? Sí, es una situación que te puede pasar a ti también, si decides entrar en la cámara. Pero también te puedes levantar, Cronos. Tendrás hermanos, o amigos que serán como hermanos, que intentarán levantarte y sabrás lo que es la amistad verdadera. Amistades que duran cuarenta, cincuenta, ochenta años. Que resisten el paso del tiempo; eso es algo que no te da el código Sasha. Por eso te invito a vivir una vida que dure mucho más de un año, sin conocimiento de las dimensiones, sin tecnología de otros planetas. Hay algo que se llama amor también. Tienes que experimentarlo, Cronos. Porque son cosas que trascienden el tiempo. Eso tampoco viene con el código Sasha. Estás a años luz de comprenderlo. ¿Sabes por qué Milena quiso casarse? Ella solo tiene dos vidas como humana. En la primera murió a los diez años porque se enfermó de algo que solo la penicilina podía curar, y en la segunda, durante su propia boda celta, su pueblo fue atacado por un pueblo enemigo. Era muy joven entonces. Por eso, cuando vino como niño X, quiso tener una boda y saber lo que era ser feliz con aquel que amas, aunque sea por unas semanas, por que un niño X no puede tener una vida normal. ¿Qué puede ser más humano que eso?
En ese momento, Milena, con los ojos húmedos, sacó un ramo de tulipanes amarillos de una mochila, poniéndose al lado de Marco, diciendo:
—Ya he tomado mi decisión, voy a entrar en la cámara. Este ramo es el de mi matrimonio en esta vida como niño X. Mi esposo lo mantuvo fresco en una congeladora especial. He pensado mucho sobre esta decisión y quiero entrar en la cámara con este ramo. Lo que dijo Marco es verdad, son las vidas que Eva leyó en mí, y por eso comprendo mi necesidad de una boda. Aunque sea algo tan difícil de comprender, mi esposo lo comprendió, y aunque dadas las circunstancias, solo estuvimos juntos poco tiempo, fui feliz como solo un ser humano puede serlo. Por eso he decidido abrir el Libro que me espera. Quiero entrar en la cámara con este ramo, porque representa el día más feliz que he tenido siendo niño X, y cuando viaje a todas esas vidas —tristes y alegres, me sucedan las cosas que me sucedan—, quiero hacerlo junto a estas flores, porque son el mejor símbolo que tengo para expresar mi humanidad. Así, cuando despierte, recordaré que lo que hice fue por la misión, y que no tuve miedo de ser humana.
Aquí Marco volvió a tomar la palabra:
—No va a ser fácil lo que viviremos si abrimos nuestro Libro. La mayor parte de las veces, seremos derrotados por algo, pero también triunfaremos. Cumpliremos sueños. Tendremos pequeños instantes de gloria. Es muy probable que nuestras vidas crucen guerras, enfermedades, cataclismos o pequeñas desgracias cotidianas. Pero también cruzaremos grandes triunfos como raza humana. Guiaremos a grandes grupos con nuestro conocimiento. Criaremos hijos que aportarán más herramientas para mejorar el mundo. Y cuando despertemos de las cámaras, cuando vayamos en busca de la Gran Contraseña, todos aquellos que nos acompañarán podrán sentir que somos como ellos, que vivimos sus mismas batallas personales. Nuestros contrarios esperan que no hagamos esto. La evolución del mundo ha sido detenida por ellos. Y ahora quieren el poder de la Figura. ¿Acaso no deberíamos protegerla, con todas nuestras fuerzas? ¡No basta con ser 11 niños X! ¡Debemos ser también 11 seres humanos guiando a todos los que vengan detrás de nosotros!
Nadenka se levantó de su silla, poniéndose al lado de Marco y Milena. Dijo:
—Voy a entrar en la cámara. Quizás tenga algunas vidas tocando el piano. Creo que vale la pena.
Gunter y Toshiro se levantaron de sus asientos casi al mismo tiempo.
—Espero ayudar con mis conocimientos de sanación a muchas personas —dijo Gunter—. ¡Cuenten conmigo!
—Estoy listo para descubrir nuevas leyes matemáticas y ser parte de la historia. ¡Abran mi Libro! —dijo Toshiro.
Amanda se levantó, cargando a Alanis que nos miraba a todos con alegría, moviendo sus brazos.
—En un sueño, Alanis me dijo que quería entrar en la cámara. Ella también está adentro —dijo la niña.
Luego, Horacio giró las ruedas de su silla, acercándose al grupo.
—Ábaco, ábaco, ábaco —dijo Horacio. No tardó mucho en aparecer Román, con el objeto deseado. Horacio cogió el ábaco, agitándolo como un bebe agita su juguete nuevo. Eva se unió al grupo, yo Ia seguí. Cronos se quedó sentado en su silla, como si lo hubieran castigado en el salón de clases a quedarse sin recreo. Nos miraba con gesto contrariado.
— ¿Tú también vas a entrar en Ia cámara, Marco? —dijo Cronos, desafiante.
—No necesita hacerlo —dijo Eva—. Marco tiene ya bastantes vidas en el planeta Tierra.
—Entraré —dijo Marco—. ¿Cómo no voy a hacerlo, si veo a mi lado a tantos niños X que han perdido el miedo a ser humanos? Ellos son mis hermanos ahora. Mi misión es la misma de ellos. Aprenderé cosas nuevas. Sobre todo, aprenderé a ser más fuerte. Quizás me encuentre con ellos en algunas vidas. Podré sostenerlos si necesitan mi ayuda. Sé que ellos me sostendrán si me encuentran mal. ¡Voy a entrar!
Cronos se puso rojo. Tenía los brazos cruzados, miraba a un costado, respirando con dificultad.
—Vamos, Cronos —dijo Nadenka diciendo "ven" con una mano—. Puedes ganar medallas olímpicas de atletismo. ¿Es lo tuyo, no?
—Venga, Cronos —dije yo—. A lo mejor hasta participas en las olimpiadas griegas.
En ese momento todos hicieron gestos con las manos, lanzando frases, pidiendo a Cronos que se uniera al grupo. Él movió la cabeza de un lado a otro en señal de negación, se puso de pie y se acercó al grupo. Todos lo celebraron.
—Si no activamos la Figura con todo esto, voy a terminar muy enojado —le dijo a Marco con gesto serio, mientras todos se abrazaban, a la manera de un equipo que celebraba haber ganado la final de un campeonato.
Falta poco para que entremos en las cámaras. Como Milena llevará su ramo y Horacio su ábaco, yo he decido llevar El Aleph de Borges, que justo tenía en mi mochila. Mi libro favorito. Quiero agradecer a mi papá porque me enseñó las bibliotecas de la ciudad y de varias ciudades más. Por mi situación de niño X, no podía ir a la escuela, así que visitaba diferentes bibliotecas de lunes a viernes en horario de colegio. Muy pocas veces faltaba, como ese día que conocí a María, la madre de Horacio y le dije que no visitara al vidente. Gracias, mamá, por enseñarme a leer. Aunque aprendí muy rápido, no lo hubiera hecho sin ayuda.
Este es el momento más importante de mi vida como niño X y quiero dejar escrito en este documento —que seguro será leído por muchas personas en el futuro, quizás en un museo del Proyecto Sasha— que no me arrepiento de entrar en esa cámara, para vivir muchas vidas que duren más de un año. Siempre quise ser escritor y espero escribir muchos libros en por lo menos una de ellas.
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La vida de Horacio
Aktuelle LiteraturLa vida de Horacio es la historia de un niño con un ADN especial que nace el primero de enero del 2015. Página oficial: www.lavidadehoracio.com
