Horacio dijo la sílaba ma y la combinó con sus sílabas frecuentes: wa, we, wi, wo, wu.
Así que de repente se puso imparable con nuevos juegos de frases, como esta: wama we mawawi mawawi mo womomi ¡wa! ¡mawa! Wewema wiwiwi.
Pero María insistió en que diga la sílaba ma dos veces. Después de varios intentos, lo logró. Esto produjo un abrazo que duró varios minutos entre ellos. No solo dijo mamá. También dijo: mamá, awa. Varias veces. Así que María le trajo un vaso de agua que mi hijo tomó con alegría. Fue una confirmación de que Horacio va a construir frases más complicadas algún día.
El amor entre María y mi pequeño Horacio es maternal pero también es otra cosa que logro entender, porque imagino este futuro donde mi hijo es un anciano que abraza a María por largo rato. También es extraño porque María adora a Horacio como un bebé. Y no sé si debamos tratarlo como un bebé.
Por otro lado, pequeño Horacio ha vuelto a hacer aquello que nos hace perder la paciencia un poco. Tirar el agua del vaso en el suelo. Lo ha hecho unas tres veces en el día. "Si sigues haciendo eso te voy a quitar tu juguete" le dije cogiendo su reloj de arena del siglo XIX. Parece que en verdad me entendió, porque él mismo se puso a limpiar el suelo con un trapo.
En resumen, la comunicación de hoy me dejó la sensación de que en algunos meses podré preguntarle a mi hijo, con confianza: "¿Quién eres?".
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La vida de Horacio
General FictionLa vida de Horacio es la historia de un niño con un ADN especial que nace el primero de enero del 2015. Página oficial: www.lavidadehoracio.com
