Día 188

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Horacio cumplió 47 años. Nos llegó una torta de chocolate a la habitación. Ahora vivimos en una casa enorme en Moscú, que es mucho mejor que el hotel. Los otros niños X deben estar en habitaciones cercanas, pero no podemos interactuar con ellos ni con sus padres. Solo nos permiten salir con autorización.

Hablamos con Marco. No quiere tocar el tema que más nos interesa. Por lo demás, dice que se encuentra bien, cosa que dudamos.

Ivo conversó con nosotros.

—Todos los niños X serán sometidos a pruebas especiales, porque para activar la figura multidimensional necesitan conectarse desde una dimensión diferente a la nuestra —nos dijo.

—¿Entrenarán con sueños lúcidos? —pregunté.

—No, con algo más fuerte que los sueños lúcidos. Algo parecido a... —. Se quedó callado, bajando la mirada.

—¿Algo parecido a qué? —insistí.

—A la muerte misma— contestó Ivo.

La vida de HoracioDonde viven las historias. Descúbrelo ahora