Diario de Marco
Hoy he intentado no pensar en Horacio hijo, Horacio Papá, María, William, Carlos, Willy, Nimrod, Román, Isabella, todos los niños X, etc. No lo logré.
Marta vino a la fiesta. No la veía desde hace mucho. Se había dejado crecer el pelo lacio, que ahora le caía hasta los hombros. Recordamos los tres años que vivimos juntos y todo lo bueno y malo que sucedió en ese lapso de tiempo. Quise contarle toda la historia de Horacio pero me aguanté. Eso sí, le conté sobre mis sueños lúcidos y sobre Nimrod. "Un personaje que se viste como emperador romano y quiere que trabaje para él" le dije en son de broma, porque si lo decía con tono serio me iba a mirar extraño. En verdad, cuando estuvimos juntos, hubo una época en que me miraba con suspicacia muchas veces, especialmente cuando me quedaba meditando por horas. Fue el comienzo del fin. Ver de nuevo a Marta fue necesario para recordarme lo que siempre fui, el loco que le gusta pensar en cosas invisibles. También le conté que escribía este diario. Cuando me callé, me dijo entre otras cosas que se casaría en enero del próximo año. Esto me alegró porque Marta había sido demasiado buena conmigo y me apoyó mucho en los primeros años de la tienda de antigüedades. Los años más difíciles, en los que a veces pasaba días sin comer y ella me traía alimento a la tienda. Pero yo mismo me alejé.
Hay una frase de Marta que muchas veces recuerdo. Después de meditar casi toda la mañana, abrí los ojos y me encontré con los suyos que me miraban fijamente. "Marco, la vida es real" me dijo tocando mi hombro, luego cogió su cartera a trabajar. En este 2015 he recordado muchas veces esa frase: después de meditar sobre la vida de Horacio hijo, de tener sueños lúcidos, o cuando el picaflor morado apareció en la ventana. También cuando en la tienda de antigüedades, las ventas no iban bien y yo me la pasaba leyendo Moby Dick, aprendiéndome párrafos de memoria, imaginando que mi padre los recitaba en su barco, haciendo gestos grandilocuentes con las manos. La vida es real.
Tenía siete años en la clase de inglés, la profesora me pidió que elabore una oración con la palabra "cat". "The cat is blue" dije y toda la clase se rio. ¿Cómo puede existir un gato azul? La profesora pidió que escoja otro color para el gato de mi oración pero yo insistía. "The cat is blue". La profesora entrecerró los ojos. "Mejor pongamos: The cat is black" y yo nunca entendí cuál era el problema en imaginar algo que no es real para una oración. Pero la vida es real.
Escribía un diario cuando era pequeño. No tenía nada que ver con mi vida, solo anotaba mis sueños. Mi hermano me dijo "ese libro no le va a servir a nadie". Mi padre lo escuchó y replicó: "Recuerda esta frase de Pascal. Nadie muere tan pobre que no deje algo tras de sí".
Todos dejamos algo y yo estoy dejando este diario, que habla del año donde aquello que siempre pareció inservible fue útil para algo: sueños lúcidos, meditación radical, búsqueda de secuencias. Todo por un niño que nació para vivir 365 días.
Pero va a llegar un momento en el que todas las energías que intervienen en la vida de Horacio y de los otros niños X, se muestren tal como son. Y no bastará con saber que mi interés en otros mundos es útil. Porque sé que Nimrod está preparando algún plan, y que los niños X, sin contárselo a nadie, también están armando el suyo. Tengo que encontrar cuanto antes cuál es mi misión dentro de todo esto y saber si seré capaz de cumplirla.
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La vida de Horacio
Fiksi UmumLa vida de Horacio es la historia de un niño con un ADN especial que nace el primero de enero del 2015. Página oficial: www.lavidadehoracio.com
