Día 51

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Mi cliente se enojó porque no entregué el trabajo a tiempo. Le iba a explicar que tengo un hijo que cada cuatro días crece un año y que se había escapado de la casa. Que al día siguiente no me pude concentrar en la computadora, porque quería estar todo el día con mi hijo. También que cada día con él tiene un valor supremo para mí. Pero, claro, al final sólo ofrecí disculpas.

En la noche, de muy mal humor, salí a pasear con mi hijo. No me sentía cómodo, porque no quería contagiarlo de mi energía. Después de recorrer varias cuadras, señaló la luna y dijo "mawa".

Esto me emocionó. No sé cómo explicarlo.

Llegando a mi casa, le pedí a María que anotara en su Excel "Horacio nombró a la luna como mawa" y también "Para Horacio Papá, el día 51 es el más importante de todos".


La vida de HoracioDonde viven las historias. Descúbrelo ahora