Día 28

7.8K 660 45
                                        

—No necesitas traer un vino en cada cumpleaños —le dice María a Marco con cariño.

—El 2015 es el año de Horacio, algo que nunca más se repetirá. Quiero celebrarlo —responde.

Después de soplar la vela sobre el bizcocho de vainilla, mi hijo dice "wi", una sílaba nueva. María intenta enseñarle a decir "wo" pero él insiste con el "wi". Después de unas horas empieza a armar frases como "Wawa wiwe wi", "Wewe wa wewe", "Wiwiwiwe wa". Luego se pone a repetir "iwa iwa iwa iwa iwa iwa".

—Lenguaje de tribu —exclama Marco.

—¿La palabra "iwa" no significará algo? —pregunta María.

—Iwa son las siglas para "International Water Association" —dice Marco después de googlear en su móvil. Justo en ese momento, el pequeño Horacio coge un vaso de agua. Lo agita de tal forma que el agua cae sobre el piso.

—No juegues así, Horacio —le reprende María—. Ahora tenemos que limpiar.

—Awa —responde el niño. —Sí, has tirado el agua y eso no está bien —responde María, atenta a la forma en que su hijo dialoga.

—Awa —Quizás quiere tomar agua —digo.

María llena un vaso y se lo entrega. Pero Horacio vuelve a agitar el vaso. Yo se lo quito de inmediato.

Entonces mi hijo se va gateando a dormir, mientras paso un trapo seco por el suelo.

—Iwa Iwa We We —digo en voz alta, esperando alguna respuesta de mi hijo.

—Wewe Wa Iwa Iwa Wewe —dice María, siguiendo el juego .

—Iwa Iwa Iwa Iwa —responde Horacio pequeño, acostado en su cama, mirando la pared. Nosotros continuamos el juego y él sigue respondiendo hasta que se queda dormido.

—Me gustó esa conversación —dice María que cae rendida en la cama. Yo me quedo despierto pensando cómo sería si nos la pasamos hablando en el lenguaje de Horacio todo un día.

La vida de HoracioDonde viven las historias. Descúbrelo ahora