María sigue muy sensible con el tema de despedirse de Horacio el último día del año. En la primera semana de febrero, después de comprobar que el niño se hacía más viejo cada cuatro días, recuerdo que le dije: Lo criarás, te acostumbrarás a tenerlo cerca las 24 horas del día. Despertarás y dormirás cerca de él. Lo escucharás llorar y su tristeza será la tuya. Su alegría también. Y cuando menos lo esperes, tu conexión con él será tan fuerte que te dolerá la fugacidad de su vida.
Todavía recuerdo el día en que la vi con sus lentes puestos, comiendo una manzana sin desviar su mirada de las páginas de un libro sobre cómo cuidar a los bebés en los primeros meses. Criar a Horacio se estaba convirtiendo en una droga cuyos efectos secundarios iban a afectarla tarde o temprano. Ahora le cuesta controlar la situación. Para mí también es difícil. Aunque tengo la sensación de que la muerte de Arturo me ayudó a preparar una armadura emocional con la cual poder defenderme mientras crío a Horacio. Con esa armadura iré a Óbninsk cuando sea necesario, pero a la vez, siento que debo ayudar a María a construir la suya y no sé bien cómo hacerlo.
Desde la escena del beso en la banca, algo se activó en la relación de María con Horacio. Algo emocional que ella no comprende. Una energía que cada vez se ha hecho más fuerte y ahora no puede evadir. Si esa energía se separa de ella se va a quedar sin aire. Lo sé porque es lo que me pasó con Arturo. Es la única ventaja que tengo en esto.
Arturo apareció y desapareció. Horacio apareció y desaparecerá. Yo aparecí y desapareceré. Entrar y salir del mundo es un juego que demora años y por eso no lo sentimos. Con Arturo aprendí a sentir el juego todos los días, con el dolor que eso implicaba. Pero con Horacio, armo estrategias que antes eran impensables para enfrentar el juego. Sueños lúcidos, viajes entre dimensiones, secuencias invisibles que intervienen en la realidad.
La fugacidad de la vida de Horacio me hace ver la fugacidad de todas las vidas que conozco. El tiempo ahora es otra cosa. Esto se ha vuelto un juego muy serio. María, Marco y yo estamos siendo entrenados. ¿Pero para qué? Solo sabemos que debemos seguir entrenando.
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La vida de Horacio
General FictionLa vida de Horacio es la historia de un niño con un ADN especial que nace el primero de enero del 2015. Página oficial: www.lavidadehoracio.com
