Día 281

2.5K 181 1
                                        

Diario de la Dra. Ruth

Eva y Toshiro conversaban en la sala de las cámaras de congelación. Los otros niños X habían salido a conocer la ciudad.

—Ahora necesitamos a X-11 —dijo Eva.

—Lo llamaré —dije.

—Espera —dijo Eva—. Ya está en camino.

Solo pasaron unos instantes. X-11 abrió la puerta, calmado como siempre, llevando un Missing Link en la mano. Arrastró una silla y se situó en frente de Toshiro. Elevó el Missing Link a la altura de sus ojos, girando sus filas. Toshiro miraba los movimientos con atención.

—X-11 te va a enseñar a usar el Missing Link —dijo Eva—. No esperes que X-11 hable, no lo hará. Pero te transmitirá información de forma telepática. X-11 no habla porque su función es despertar en nosotros la telepatía, que es una de las principales cualidades del ADN Sasha.

X-11 estuvo un buen rato girando las filas del Missing Link en frente de Toshiro, que terminó diciéndole a Eva:

—No logro comunicarme con él.

—No importa. Relájate, cierra los ojos si deseas, ten respiraciones profundas. Tarde o temprano recibirás la información de X-11 —dijo Eva.

Después de casi una hora, Toshiro dijo:

—No puedo, Eva. Simplemente no recibo ninguna información.

—Está bien, Toshiro —dijo Eva acariciándole un hombro—. Es comprensible que estés muy cansado. Mañana seguiremos intentando.

Pude notar la impaciencia en el rostro de Eva, algo que trató de disimular frente a sus dos hermanos en la misión.

Preferí quedarme sola en la sala. El reloj en la pared marcaba cada segundo con precisión, y cada uno de esos segundos me dolía un poco. No quise abandonar la sala, porque quise sentir que podía escuchar al reloj con calma, sobreponerme al poco tiempo que nos queda. Pero fui vencida por los segundos y tuve que ir a mi habitación, rendida.


La vida de HoracioDonde viven las historias. Descúbrelo ahora