Esta vez celebramos el cumpleaños de Horacio con gorros, confeti, serpentinas, globos y hasta una piñata de siete puntas que Marco compró. "Como le gustan las figuras geométricas..." dijo al entrar.
Intentamos poner las velas uno y cuarto en la torta, pero como era de esperarse, Horacio solo quiso celebrar con la número ocho. Después intentamos enseñarle a romper la piñata. Al final, pidió que se la demos y la llevó a su cuarto. "No creo que le guste romper figuras geométricas" le dije a Marco levantando los hombros.
En la tarde, justo cuando estábamos tomando un vino, alguien pasó una carta por debajo de la puerta. Nos miramos con sorpresa y salimos de inmediato a ver quién era. Se trataba de un cartero, nada extraño. En la mesa, con expectativa, abrimos la carta que estaba dirigida a María.
Estimada María
Soy Dora. Se debe acordar de mí si le cuento que nos encontramos en la ciudad hace casi un mes. Su hijo estaba en silla de ruedas y saludó a mi madre con un simple "wa" y mi madre respondió el saludo con otro "wa". Un par de días después, mi madre partió. Era algo inevitable por una enfermedad que la estuvo maltratando durante los últimos cinco años. Pero lo verdaderamente milagroso es que no paraba de sonreír en los días que siguieron al encuentro con su hijo. Incluso en el velatorio, su rostro transmitía una enorme paz. Por eso le escribo esta carta, con un enorme agradecimiento. En los días posteriores a la muerte de mi madre me he quedado pensando mucho en el gesto de su hijo, en lo simple e inocente que fue, y a la vez, en lo poderoso que resultó.
Si es posible, me gustaría visitar a su hijo algún día, porque tengo un regalo para él, un objeto que perteneció a mi madre. Es algo muy especial.
Espero que este sea un año excelente para ti y los tuyos.
Saludos cordiales,
Dora
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La vida de Horacio
General FictionLa vida de Horacio es la historia de un niño con un ADN especial que nace el primero de enero del 2015. Página oficial: www.lavidadehoracio.com
