Día 362

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Diario de María

En la noche de hoy llegamos a Hungría. Un viaje donde el paisaje a través de la ventana tenía una energía diferente. Era el mundo que iba a esperar a la Figura en el 2017 y que llenaba el futuro de señales prodigiosas. ¿Cuánto demoraría en llegar esa energía a nuestras vidas? Solo en su mayoría de edad los niños de ahora lo sabrían. ¿Y cuándo se manifestaría la Figura en los ocho mundos paralelos? Quizás esos mismos niños del futuro podrían darnos las noticias. En el 2050 habría noticieros sobre los mundos paralelos y aprenderíamos de ellos para no repetir sus errores y comprender sus aciertos.

Era paz lo que nos dejaba Horacio en su abrazo al llegar a Budapest. La misma paz que nos acompañó en la despedida de X-11, en la ceremonia que el Proyecto Sasha hizo para él. De entre el grupo de científicos, una pareja —que bordeaba los sesenta años— dejaron dos ramos de flores sobre la tumba. Sin duda eran los padres adoptivos de X-11, que mostraban nostalgia y de vez en cuando un poco de abandono. Ese abandono del niño que no comprende bien la muerte y no sabe donde refugiarse. A nosotros también nos tocaría ese pequeño desamparo, en apenas tres días.

Es extraño ver morir a un niño X antes de su tiempo. Uno los cree destinados a irse con el año y es tan fuerte esa noción que despedirse antes te quita un poco de equilibrio. Alegra saber que el aura de ellos permanecerá más allá del año viejo, en Alanis y Teseo. Por lo menos eso ayudará a sentir que no fue un sueño de 365 días, algo que se esfumó. En el velatorio, a esperas de la cremación del cuerpo, se hablaba de todos los temas. Deportes, política, calentamiento global, y si la Figura nos iba a salvar del apocalipsis. Pero nadie quería tocar el tema de cómo despedirse de nuestros hijos, y sobre todo, cómo celebraríamos el cumpleaños 91 de todos ellos, algo que habíamos acordado pasar todos juntos. Hasta que la mamá de Cronos habló de un regalo en común para todos los niños X y eso animó las conversaciones sobre el día 364.

Horacio hijo reflexiona en la sala de cremación. Quizás intenta comunicarse con el espíritu de X-11. Horacio papá lo acompaña y da la impresión de que en cualquier momento le va a dar lecciones paternales sobre la vida y la muerte. Algo que no funcionaría con un niño X, pues ellos son los que nos darían las lecciones paternales y nos enseñarían lo que nadie nos quiso explicar.

En verdad el año está muriendo con mi hijo, me digo. Y todavía no sé cómo procesarlo.

La vida de HoracioDonde viven las historias. Descúbrelo ahora