Diario del escritor
Las imágenes aparecieron al cerrar los ojos. Aunque los niños X estaban en Hungría, el reloj del ADN Sasha estaba configurado con la hora de Hawaii; los padres adaptaron sus relojes a ese horario, sabiendo que cada niño X podía despedirse del mundo en cualquier hora del 31 de diciembre.
Milena se sentó en un campo verde, junto a Anatoli. Rodeados de flores, de las cuales los picaflores bebían néctar de rato en rato. El paisaje lo formaba un castillo cerca al río Danubio. El castillo de Visegrád donde Milena había vivido en una vida pasada, creada por la cámara de congelación. Dejó de respirar en la misma tranquilidad del paisaje, dejando caer su cabeza sobre el hombro de su esposo. Los colibríes formaron figuras en el aire y luego volaron en direcciones diferentes. Solo uno de ellos se quedó junto a Anatoli por unos minutos, observándolo por un instante, dando saltos alrededor de la pareja, para también volar lejos.
Nadenka quiso esperar el momento tocando el piano de cola, en la casa del millonario, frente a un auditorio formado por sus padres y el millonario mismo. El padre de Nadenka es un hombre recio y nadie pensaría que lloraría como un niño con tanta facilidad. La madre aplaudía las canciones de su hija, que no se agotaban. Fue en Moonlight Sonata de Beethoven cuando, cansada, se dejó caer en el piano.
Cronos se despidió haciendo ranas y lagartijas mientras su padre lo grababa. Quería hacer una demostración de la salud que mantenía a su edad. "¡Mira, papá! ¡Como si tuviera diez años!". Y en verdad, la salud de un niño X era casi perfecta. Cronos daba vueltas en el aire, golpeaba como boxeador al viento, se ponía en posición de corredor. Su mamá decía tres, dos uno y salía disparado. ¡Estoy listo para las olimpiadas, papá! ¡Los haré añicos!" Y fue cuando abrazó a su papá y caminó junto con él sin dejar de abrazarlo, alejándose de mamá que grababa todo en video, que Cronos cayó y junto con él su papá, que arrodillado, lo abrazó, con su cuerpo temblando bajo los tímidos rayos del sol.
Horacio y Marco jugando baloncesto con María y Horacio Papá en una cancha pública. Marco intuyendo perfectamente que Horacio hijo iba a partir antes que él. Después de anotar una canasta, le pasó la pelota a X-7, que la guardó entre sus brazos y observó las nubes riendo, dando vueltas sobre sí mismo con su silla. Solo nubes y cielo celeste, y la sonrisa de todos. Cuando Horacio partió era un niño durmiendo en su silla, agarrado de su pelota naranja. Marco le acarició el cabello, abrazó a María y Horacio Papá, fue a la clínica donde habían trasladado a su madre. Marco también lo intuía. Su madre se iba a ir primero y así fue. "Lo mejor es que un hijo contemple a su madre partir. Es lo habitual", le dijo antes de cerrar los ojos. Y Marco leyendo su libro de Moby Dick en húngaro, aprovechando su reciente habilidad con los idiomas, pensando en que una inteligencia de otra dimensión le podría decir al fin, dónde había quedado el libro de Moby Dick que su padre había subrayado tantas veces.
Gunter visitando en esa misma clínica a una niña enferma, después de despedirse de sus padres, practicando su última sanación. Curando a la niña porque su espíritu estaba ya casi fuera de su cuerpo y nunca se había sentido tan poderoso para curar a alguien.
Toshiro escribiendo ecuaciones en la pizarra, explicándoselas a sus padres. Ecuaciones para entender la creación de la materia desde el vacío y una posible forma de viajar a mundos paralelos. Su padre haciendo preguntas hasta que el movimiento de la tiza en las manos de Toshiro se detiene y Nahomi corre para abrazar a su hijo.
Eva escribiendo "Esta fue la historia de los niños X... " en el cuaderno donde anotó todos los pormenores de la misión "...la historia de los que vinimos como niños que no sabían qué era el cielo ni la tierra, que aprendimos a ser adultos sin dejar de ser niños, que pusimos nuestra misión por sobre todas las cosas, sin tener miedo de vivir miles de vidas humanas para llegar preparados a nuestra batalla final".
Y yo sintonizando la radio en la señal de 89.7 FM, esperando escuchar a la narradora de la misma historia, desde su mundo paralelo. Sin éxito. Buscando saber por qué ella escribió la historia y yo escribí la mía. Imaginando a "Megafón" con su traje de superhéroe visitando nuevos planetas y al creador de esa historia, ensimismado en todos sus personajes. Quizás quería escuchar que alguien diga: vivieron en el año 2015 y murieron en el 2015 para recordarte el día en que tú también morirás y tus lectores morirán, porque no había nada de malo en eso, porque sabes que el primer día del próximo año respirarás de nuevo con una misión intacta que nadie te enseñó. No te la enseñaron en el colegio ni en tu casa porque había nacido contigo y tenías que escucharla con sus propias palabras. La Figura debía estar vibrando con esas palabras también y nadie podía explicarla mejor que tú. Porque al final, dentro de miles de años, la Figura seguiría respirando con tu misión y mejor pensar que la Figura era la que había escrito la historia de los días de tu vida y que por eso en el fondo no podías morir nunca.
FIN DEL PRIMER LIBRO
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La vida de Horacio
Fiction généraleLa vida de Horacio es la historia de un niño con un ADN especial que nace el primero de enero del 2015. Página oficial: www.lavidadehoracio.com
