Diario de Marco
En la mañana hablé con María por teléfono. Me contó que no había noticias de Román ni de Ivo. Que ese día su plan era ver una película en el multicine de Triunfo Plaza y luego celebrar el cumpleaños 27 de Horacio hijo. Le conté sobre Isabella y nuestra breve conversación. María me dijo que iba a hablar del tema con Horacio Papá. En la tarde llamaron de nuevo. "Se nos ocurrió algo" dijo Horacio Papá. "Busca en nuestro cuarto un folder que dice Diario de Horacio hijo. Allí encontrarás varios dibujos. Hay uno que tiene triángulos y letras W. Para nosotros es imposible de descifrar, pero si Isabella dice que Horacio hijo era su maestro y que es vidente, entonces debería poder interpretar ese dibujo extraño. ¿No crees?".
La idea me pareció buena. Busqué el folder y encontré el dibujo. Era en verdad indescifrable. Hasta pensé que era un poco cruel pedirle eso a Isabella, incluso siendo una vidente. Son solo triángulos y letras. ¿Cómo se puede interpretar eso? "¿Puedo darle alguna pista?" pregunté. María cogió el teléfono y me dijo: "Estoy leyendo mi diario. Espera... Lo encontré. Ese día, el número 58, mi hijo estaba combinando colores en su paleta. Parecía buscar un color en especial y se frustraba porque no podía encontrarlo. Yo veía variantes del color que tendían al morado y al lila. En un momento dejó la paleta, ofuscado, y se sentó a dibujar varias cosas en hojas sueltas. Luego trató de relajarse, cerró los ojos y empezó a respirar profundo. Se quedó así largo rato. Sus respiraciones se volvieron tan lentas que en un momento parecía que ya no respiraba y estaba en trance. Abrió los ojos de súbito y allí fue cuando hizo el dibujo de los triángulos y las letras. Eso es algo que le puedes decir a Isabella. Pero no al comienzo, hazlo cuando creas conveniente".
Me reí. ¿Acaso con esas pistas Isabella podría interpretar el dibujo 58? "Si, parece difícil, pero no podemos tomar ningún riesgo. ¡No sabemos en quién confiar!" dijo María, preocupada. Como somos un equipo, respeté la decisión de la mayoría.
Isabella vino en la noche.
—Hola, Isabella —le dije.
—Te dije que me llamo Isabel —me dijo, en tono neutral.
—Oh, disculpa, no sé por qué...
—Sin embargo, mi verdadero nombre es Isabella. Solo que nadie me llama así.
Sonreí, moviendo la cabeza diciendo: "Vaya".
—Eres bueno detectando los nombres verdaderos de las personas. Deberías desarrollar ese talento —dijo, no sé si con sarcasmo.
—Gracias —respondí, también en forma neutral—. ¿Te puedo llamar lsabella, entonces?
Ella se rió de buena gana. "Está bien, supongo que te lo has ganado" dijo. La invité a tomar asiento y le ofrecí un vaso de limonada que aceptó en el acto, porque había caminado varias cuadras. Le expliqué de la mejor manera posible lo que habíamos acordado con Horacio y María.
—Así que tengo que pasar una prueba —dijo tomando su limonada.
—Sí. Disculpa la burocracia, pero, es lo que hemos acordado.
—Está bien, lo acepto. Pero hoy día no, por favor. Estoy muy cansada y no tengo energía para interpretar nada. ¿Puedo venir mañana temprano?
—Claro —dije, sirviéndome otro vaso porque hacía calor. Ella se puso a observar las palomas en las jaulas.
—Es la primera vez que veo palomas enjauladas. Yo solía tener canarios.
—Es verdad, es extraño. Pero a mis amigos... les gusta criar palomas —dije. Hubo un silencio algo incómodo—. ¿Y me puedes contar algo más sobre tu interés por el maestro que vivía aquí?
—Es mi maestro. Cuando me comunicaba con él, se presentaba como Erkin. En una meditación me habló de su próxima encarnación en la Tierra. Su "primera" encarnación.
—¿Nunca antes estuvo en la Tierra?
—Nunca. Debe ser muy difícil para un alma como la suya tener un cuerpo humano. El cambio de frecuencia debe ser muy fuerte. ¿Te imaginas viajar entre un gran número de dimensiones y de repente entrar en un cuerpo que apenas puede percibir tres? Aunque claro, hablamos de la mayoría de personas. Hay gente que puede entrar en una cuarta dimensión, pero Erkin es multidimensional. Por eso quería saber si se encontraba cómodo dentro de un cuerpo humano —dijo, con una mirada que parecía decir "por favor".
—Solo tienes que pasar la prueba mañana y...
—Está bien, está bien, puedo esperar. Sé que me notas impaciente con este tema. Te debo caer pesada. En estos días ando con mucha ansiedad. Estoy comiendo demasiado, engordando rápido... —dijo mirándose el cuerpo.
—Te ves bien —la corté. Es verdad que no estaba delgada, pero tampoco era para preocuparse.
—Gracias —dijo—. Lo mejor es que me vaya y duerma temprano. Nos vemos mañana.
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La vida de Horacio
Ficción GeneralLa vida de Horacio es la historia de un niño con un ADN especial que nace el primero de enero del 2015. Página oficial: www.lavidadehoracio.com
