Tabla, ábaco, tabla, ábaco, sigue diciendo Horacio, mientras mueve las cuentas de colores de un lugar a otro. ¿Está prediciendo algo?
En la tarde, después de programar por horas una base de datos de un cliente muy exigente, me eché a dormir una siesta. En el sueño, vi a Horacio en un auditorio. Un profesor japonés, que tenía lentes, hacía una demostración sobre cómo enseñar a los niños el uso del ábaco. El auditorio estaba lleno de personas que daban la impresión de ser otros profesores y gente reconocida en el campo científico. Horacio hacía sumas y restas al comienzo. El profesor escribía en la pizarra estas operaciones, como explicando un método para enseñar. Había una pantalla gigante donde uno podía ver los cálculos que Horacio hacía. De repente, mi hijo empezó a hacer cálculos que el profesor no le pedía. Al comienzo esto hacía enojar al profesor, pero después, otro profesor subió al estrado y en la pizarra escribió los números que Horacio calculaba. Se escucharon comentarios en toda la sala. Alguien en el auditorio exclamó: ¡91, el número base es 91! Otro dijo: pero agrégale un 2. Alguien más subió al estrado, un hombre viejo. Parecía ser respetado por todos, porque se escucharon voces de asombro cuando se levantó de su silla, como si fuera todo un acontecimiento el hecho de que le diera importancia a los cálculos de Horacio. El hombre viejo escribió en la pizarra una secuencia: 2-91-2-91-2-91... Todo el auditorio se puso de pie, aplaudiendo emocionado. Cuando desperté, Horacio estaba muy concentrado haciendo operaciones moviendo las cuentas de un lugar a otro. Ábaco, tabla, ábaco, seguía repitiendo para sí.
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La vida de Horacio
Ficção GeralLa vida de Horacio es la historia de un niño con un ADN especial que nace el primero de enero del 2015. Página oficial: www.lavidadehoracio.com
