Día 101

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Diario de Marco

Acabo de recibir la llamada de María. Me dijo que iban a visitar Moscú, que está a un poco menos de dos horas de distancia de Óbninsk. Me contó sobre las cosas que sucedieron en el día 100 y que los estaban tratando muy bien. Yo le conté sobre un sueño que tuve. No fue un sueño lúcido, pero se sintió muy real. Horacio hijo tenía unos cinco años y estaba pintando un hexágono de color morado en un lienzo.

-Horacio, ¿qué significa el hexágono? -pregunté.

-Es una puerta -contestó Horacio, que hablaba como un niño de su edad.

-¿Para qué?

Y cuando dije esto, Horacio se puso de pie y como quien se tira un chapuzón en una piscina, saltó dentro de la figura. Yo me asusté porque pensaba "Cuando vengan Horacio Papá y María no me van a creer lo que pasó con su hijo y se supone que lo estoy cuidando". Entonces me armé de valor y salté dentro de la figura. Me encontré flotando en el espacio, con Horacio hijo al lado. Observábamos un planeta que tenía un hexágono en uno de sus polos.

-Necesito entrar ahora en ese hexágono, pero me es imposible -dijo Horacio.

-¿Te puedo ayudar a entrar de alguna forma?

-Solo trata de investigar un poco aquello que nadie quiere investigar, como ese hexágono -dijo Horacio que dio un aplauso y me hizo despertar.

La vida de HoracioDonde viven las historias. Descúbrelo ahora