Diario de Marco
El curso de escritura creativa se clausuró hoy. Los asistentes se reunieron en la casa del profesor. Ernesto tenía una barba más grande que la mía y lentes oscuros. Había bajado de peso, no hablaba con nadie. Pusieron varios vinos en la mesa y todos se sirvieron una copa. Un par de horas después, el profesor trajo una guitarra y se puso a tocar unas canciones de Mercedes Sosa y Violeta Parra. Luego preguntó si alguien sabía tocar más canciones y Ernesto levantó la mano. Se puso a tocar Yellow Submarine. Los otros parti-cipantes del curso, animados, cantaron el coro. Después de terminar la canción, pidió disculpas y se despidió de todos. Como andaba medio mareado, lo acompañé. Sabía que no debía hablarle, pero me atreví a hacerlo:
—¿Por qué faltaste las últimas clases? —le pregunté de la forma más amable posible.
—Porque ya no tengo nada que escribir —respondió mientras caminaba levemente en zigzag—. Hay otros escritores que deben...
Como no terminó la frase, le hice otra pregunta:
—¿Tú sabes algo de los niños X?
—Los niños X... —dijo y dejó de caminar. Puso las manos en los bolsillos buscando su celular. Levantó los lentes y llamó a un número.
—Hola. ¿Me puedes ayudar a...? ¿Me puedes decir algo sobre los niños X? —dijo Ernesto al celular. Escuché que le respondía la voz de una mujer, enojada.
—Lo siento, Marco. No tengo información, yo solo escribo cosas... Me tengo que ir ahora —dijo justo cuando un taxi pasaba por la calle. Levantó el brazo y entró en él.
—Los otros escritores... ¡ellos tienen la información que necesitas! —exclamó finalmente, sacando su cabeza por la ventana del auto que se alejaba con rapidez.
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La vida de Horacio
General FictionLa vida de Horacio es la historia de un niño con un ADN especial que nace el primero de enero del 2015. Página oficial: www.lavidadehoracio.com
