Diario de Marco
Sentado en una de las bancas del parque, me puse a meditar. Estaba muy intranquilo por el mensaje de mi posible participación en el proyecto Sasha. No era fácil, incluso con una larga serie de respiraciones profundas, sentirse relajado. Tenía que inventar mil teorías para satisfacer mi necesidad de información. Me iban a poner al lado de niños X que tenían un ADN diferente, para acompañarlos en una misión. Si me despertaran en la mañana, me metieran a la fuerza en un helicóptero y me tiraran con un paracaídas en plena selva... eso sería una experiencia análoga a trabajar con los niños X. O quizás exagero y solamente tengo que estar al lado de ellos interpretando cosas útiles y apuntando cosas.
Recordé la última meditación en el mismo parque. En efecto, estaba en la misma banca donde una muchacha me dibujaba. Todavía tengo la imagen que me regaló enmarcada en mi habitación. Pensé que sería ideal si estuviera otra vez allí. Alguien desconocido con quien conversar seguro que me podía distraer, aunque sea unos minutos, de tantos extraños pensamientos. Cuando abrí los ojos, la banca estaba vacía.
Rumbo al paradero, cada paso se cargaba de una solemnidad inesperada. "Quizás no es nada. Solo te van a pedir que los ayudes a resolver enigmas..." me decía a mí mismo. Entré al bus junto a varias personas. Una de ellas se sentó a mi lado.
—¿Fue productiva la meditación de hoy día?— me dijo, con naturalidad, una mujer alta de cabello negro. La reconocí enseguida, era la chica de la banca. Esta vez llevaba el pelo corto—. Sería bueno que bajáramos en el próximo paradero ¿estás de acuerdo?
—¿Estoy despierto o estoy soñando? —dije. Ella sonrió mientras me dedicaba a observar los rostros de los demás pasajeros, el paisaje a través de las ventanas, la hora de mi reloj—. Parece que estoy despierto —concluí, encogiéndome de hombros. No me costó mucho conectar a la mujer con el proyecto Sasha. Después de bajar del bus, me condujo por calles solitarias hasta llegar a otro parque con las bancas vacías. Nos sentamos y ella se quedó en silencio unos instantes. Un señor con bufanda apareció paseando a su perro salchicha; ambos caminaban con aire de distinción.
—No me es fácil decir esto, pero estuvimos siguiendo tus movimientos —dijo, en voz baja, con los bolsillos dentro de su saco.
—Porque soy parte del entorno cercano de X-7, ¿cierto? —dije después de pensarlo un poco.
— Sí. Siempre estuvimos pendientes de los padres de X-7 y de ti.
—¿Ahora vas a pedirme información? No puedo hablar del tema con cualquiera. Ni siquiera sé si eres de los buenos. En verdad, no tengo idea quiénes son los buenos. Pero por lo menos, debo saber si...
La mujer sacó su celular, mostrándome la pantalla. Entró en la página secreta. Vi cada tecla que usaba, la contraseña era la misma que yo tenía. Escribió este mensaje: "Hola, soy la dibujante. Estoy conversando con Marco. Respondan este mensaje para su tranquilidad". En cuestión de segundos, Román respondió el mensaje: "Hola Marco, dibujante está muy buena, es la nuestra". La dibujante se rio.
—Debe estar usando Google Translator —dijo—. Supongo que lo que quiso decir es: "Hola Marco, todo está bien, la dibujante es de los nuestros".
Otro silencio se produjo. El señor del perro se sentó en una banca, alejada de la nuestra. Lo veía de perfil, se puso a leer un diario. Su mascota observaba con tranquilidad a los pocos transeúntes que se dejaban ver.
—Iré directo al grano, Marco —dijo la dibujante.
—¿Me puedes decir tu nombre, antes de ir al grano? —respondí como si tuviera toda la paciencia del mundo.
—Puedes llamarme "dibujante".
—Eso es injusto. Tú sabes mi nombre y muchas cosas más de mí, y yo solo sé... pero no importa, necesito información —dije ya con menos paciencia.
—Soy la encargada de decirte cuál es tu misión. No es nada fácil, pero no quiero ponerle más preámbulos al asunto. No estás obligado a aceptarla, pero si no lo haces, estamos en problemas. Como sabrás, necesitamos a X-4, que está atrapado. Tenemos una serie de instrucciones, una estrategia para liberarlo. Falta algo de información, pero los niños X no demorarán en encontrarla. Ahora tienen mucho más conocimiento, su energía es otra... El niño clave era Willy. El espíritu de Willy debía abandonar su cuerpo mientras dormía. El espíritu de X-4 debía entrar en el cuerpo de Willy. La madre de Willy debió apoyarnos en esto, pero no ha sucedido así. Román ha recibido información para arreglar el inconveniente. Ahora las indicaciones son: primero, liberar el espíritu de X-4 de la casa abandonada; segundo, buscar un representante de X-4 en esta dimensión para que se una a los otros niños. Ese eres tú, Marco.
Traté de visualizar a Willy durmiendo, su espíritu saliendo desde su cabeza, entrando en el famoso túnel de luz del que tanto hablan; el otro espíritu entrando en ese cuerpo, adecuándose a él. ¿Pasaría eso con otros niños?
—Entonces, ¿solo es cuestión de aceptar a X-4 como una especie de maestro? —dije.
—Sí, dejar que te guíe a través de meditaciones y sueños —dijo la dibujante, asintiendo.
—No parece tan complicado.
—Te convertirías en X-4 aquí en la Tierra, Marco. Eso significa que tu ADN tendrá que ser manipulado, hasta convertirse en ADN Sasha.
Me quedé callado viendo al señor leer su periódico. Tuve ganas de ser él, por un momento. Estar tranquilo leyendo las noticias, paseando a mi perro, con total indiferencia a lo que suceda en la cuarta, quinta, sexta y todas las dimensiones posibles.
—¿El ADN Sasha que te hace envejecer un año cada cuatro días? —pregunté con la inocencia de un niño que recién se da cuenta de que lo han llevado a la clínica porque le van a poner una inyección.
—Sí —dijo la dibujante, que sacó de su cadera un block y se puso a dibujar al señor con el perrito—. Hubiera sido ideal que X-4 usara el cuerpo de Willy. El niño iba a estar durmiendo plácidamente, su espíritu iba a saludar al espíritu de X-4, que ocuparía el cuerpo, el otro espíritu seguiría su viaje sin problema. Es algo que solo se puede hacer con niños. Si tú fueras un niño hubiéramos hecho algo parecido. Pero ya ves, sucedió un error que malogró el plan. A Román le dieron las instrucciones para repararlo.
—Podemos buscar a Willy y a su madre. Me sorprende que ustedes mismos no la hayan buscado.
—Lo hicimos —dijo—. Echaba rápidas ojeadas al señor, sin dejar de dibujarlo.
Había una serie de instrucciones para preparar a Willy y que el intercambio de espíritus se produjera. Pero no se puede hacer eso en contra de la voluntad de la madre. Ella quiere que su hijo tenga una vida normal. No podemos raptar al niño y convertirlo en un niño X a la fuerza.
—¿Cuánto tiempo tengo para pensarlo?
—Según Román, el día 200 debemos activar el código Sasha en ti.
—¿Si decido no ser parte de esto?
—Entonces los niños X habrán nacido en vano —dijo terminando de dibujar al perrito y arrancando la hoja de su block con suavidad, entregándomela. Me miraba levantando las cejas, con un gesto que quería expresar bondad, o quizás, un poco de compasión—. También te regalo este.
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La vida de Horacio
General FictionLa vida de Horacio es la historia de un niño con un ADN especial que nace el primero de enero del 2015. Página oficial: www.lavidadehoracio.com
