Transacciones razonables
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El rostro de Candy se puso rojo cuando vio las iniciales de su nombre bordadas en una de las esquinas del pañuelo.
—...gracias.
Después de un rato, extendió una mano y recibió el pañuelo. Era increíble que ella, sin quererlo, realizara el truco clásico de dejar caer algo deliberadamente.
William, por otro lado, observó su reacción con gran interés.
Era una dama audaz que intentaba usar su cuerpo para aumentar su valía, y al mismo tiempo era alguien que paseaba por Tara Boulevard con un vestido rústico. Se preguntaba cuál de esas facetas era la verdadera Candice White. Hasta cierto punto, podía entender el hecho de que esos idiotas fueran engañados por esta hermosa dama misteriosa, ya que al menos en la superficie, ella parecía una chica inocente y pura que no se comparaba con otra en el mundo.
—¿Me daría el honor de apreciar estas pinturas juntos, señorita White?
Cuando notó que la atención de los invitados se había centrado únicamente en ellos dos, le tendió la mano de manera respetuosa. Candy, que solo estaba buscando una oportunidad para escapar, se sobresaltó hasta el punto de que su rostro palideció por la sorpresa. Sus labios se veían excepcionalmente rojos, haciendo contraste con su piel pálida.
—¿Juntos? —Candy articuló la pregunta porque no pudo encontrar la voz para responder, mientras él continuaba mirándola con una sonrisa tranquila.
—Vamos. —Tomó la mano inmóvil de la dama y la puso sobre su brazo.
«Ya que quieres aprovecharte de mí, puedes usarme tanto como quieras. No encontrarás una transacción tan limpia y justa.»
William caminó junto a Candy y procedió a recorrer la galería. Entre los ruidosos espectadores, Olivia se sorprendió al punto de que se puso blanca como un fantasma.
Pronto se escucharon los murmullos, decían que el príncipe William estaba coqueteando con otra mujer frente a la princesa Olivia, quien había venido a Fairsfren para perdonar a su exmarido, y que la dama que colgaba de su brazo era nada más y nada menos que Candice White, la misma mujer que pronto se casaría por dinero. Por supuesto, sin importar las especulaciones y acusaciones que comenzaron a lanzar, a William no le importó e ignoró por completo las habladurías. Lo único que en verdad le molestaba era que pensaran en la posibilidad de una reconciliación con Olivia; debía hacerles saber a todos que eso jamás pasaría, primero tendría que congelarse el infierno antes de que él volviera a unirse a esa mujer.
William reforzó el agarre en el brazo de Candy, quien se resistía inútilmente. La vio levantar la cabeza y se encontró con los verdes orbes rodeados de largas y densas pestañas; eran los ojos de una muñeca de porcelana, una belleza que costaba creer. Después de mirarlo, ella volvió a inclinar la cabeza, como si de repente hubiera llegado a la conclusión de que no corría peligro a su lado.
Con su acuerdo silencioso, condujo a la dama rígida a través de la multitud. Sus pasos eran lentos, quería ofrecer un buen espectáculo para que los invitados tuvieran más motivos para chismear.
—¡Tú! ¡Bastardo!
Volviendo la cabeza, William vio a Archie, quien estaba pronunciando palabrotas dirigidas a él.
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FLOR VENDIDA
RomanceLady Candice es lanzada al mercado matrimonial tras ser engañada con la promesa de que si accedía a ser una debutante, podría conservar la propiedad de sus abuelos, los barones de Lanyer, quienes estaban en una precaria situación financiera. El prí...
