Te daré el dinero
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Candy se quedó en silencio durante un largo momento.
—¿Conoces a Abel? —preguntó ella con incredulidad.
—No, creo que me hablaste de él en algún momento —William mintió hábilmente.
Candy no podía creerlo mientras trataba de recordar cuándo podría haber mencionado el nombre de Abel. Nunca apartó la mirada del príncipe mientras se perdía en su propia memoria.
—¿Solo tú, príncipe, sabes esto? —preguntó Candy agarrando el extremo de su chal con fuerza mientras, mirándolo a los ojos mientras lo hacía. Parecía que ahora entendía la situación.
—Tal vez —fue todo lo que dijo él en su habitual tono monótono.
—Qué alivio, estaba tan preocupada. —Ella sonrió nerviosa.
La sonrisa distorsionó los moretones en su rostro por las palizas de su padre. Sin duda ella sentía dolor en otras áreas de su cuerpo, pero a pesar de eso sonrió mientras hablaba de Abel.
«¿Será que en realidad son amantes?», se preguntó William desconcertado ante la sonrisa que se hizo más brillante.
—Por favor, manténlo en secreto, su alteza, si los rumores se extendieran, Abel estaría en muchos problemas. —Candy se inclinó mientras preguntaba.
—¿Por qué? Lo más probable es que ya se estén difundiendo rumores sobre tu intento de huir con un amante. Tal vez deberías prepararte para eso —dijo William.
—¿Qué? Abel y yo... ¿amantes? No es así en absoluto —aseguró Candy con los ojos muy abiertos.
—Oh, bueno, lo había asumido, el resto de la ciudad también lo hará.
—Abel es un amigo, es prácticamente familia, nosotros nunca... —Candy se cortó, pensando—. Simplemente iba a prestarme dinero y ayudarme a regresar a Bertford. Iba a regresar de todos modos, así que se ofreció a llevarme con él.
—¿Por dinero?
Ella se encogió cuando se dio cuenta de que había dejado escapar más de lo que pretendía, ¿cómo seguía siendo atrapada por este hombre? Sentía que quería desaparecer en algún lugar y olvidarse del orgullo.
—¿Por qué le pides dinero prestado a Abel Lore? —preguntó William. Sus ojos se profundizaron mientras lo miraba.
Avergonzada, Candy inclinó la cabeza y vio sus vestidos de encaje sobre la mesa. Con ellos vino el recuerdo de ella empapada bajo la lluvia, viendo el carruaje de William saliendo de la oscuridad. El agua que goteaba de ella ensució el impecable carruaje del príncipe.
—Señorita White —insistió la voz de William.
Con los ojos cerrados, Candy levantó la cabeza con resignación. Le hubiera gustado ser valiente y audaz, pero esto era todo lo que podía reunir por ahora.
—Dime, háblame, señorita White.
Los ojos grises de William atravesaron su alma, pero seguían siendo tan hermosos como esa noche en el río.
***
Abel estaba a punto de irse cuando alguien llamó a su puerta, era la baronesa Lanyer con la señorita Pony, su rostro surcado por lágrimas lo miraba desde el otro lado de la puerta.
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FLOR VENDIDA
RomansaLady Candice es lanzada al mercado matrimonial tras ser engañada con la promesa de que si accedía a ser una debutante, podría conservar la propiedad de sus abuelos, los barones de Lanyer, quienes estaban en una precaria situación financiera. El prí...
