Accidente en el río
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Al principio, Candy estaba asustada por el repentino sonido, pero rápidamente se enamoró de la explosión de colores. Un rayo de luz brillante se elevó desde detrás del palacio y floreció en un rojo vibrante en el cielo. El festín de colores fue una espléndida exhibición de belleza, algo que iba más allá de todo lo que Candy había visto antes.
—¡Es maravilloso! —dijo sin aliento. Admiró inocentemente cada rayo de luz, anticipando la explosión de color que seguiría.
—¿Esta es tu primera vez? —preguntó William.
Una lluvia de chispas doradas cayó al suelo y escuchó una voz a su lado. Fue entonces cuando Candy recordó que el príncipe también estaba en el bote.
—Sí. Ésta es mi primera vez. —Ella sonrió ampliamente, su sonrisa fue más brillante que las luces en el cielo. Sintió que el peso de la deuda caía de sus hombros y le permitía disfrutar plenamente del momento.
William vio a Candy olvidar por completo que él estaba allí. Se había ido la recatada señorita, ahora era una niña emocionada. Candy era más joven que Sarah, todavía estaba en edad de casarse. Recordó que Olivia tenía más o menos su edad cuando se casó con ella. Hace cuatro años habían estado en el bote, justo así, la única diferencia era que William sentía que tenía que hacerlo como una exhibición social para que la gente viera a los felices recién casados. Ahora, él realmente quería estar ahí, con Candy, por la única razón de disfrutar de su compañía.
Había otras diferencias, Olivia no estuvo para nada entusiasmada con la idea de remar en bote. Cuando él la llevó al agua, su tez se puso preocupantemente pálida y se veía muy incómoda. Ella había mantenido la compostura hasta el final y correspondió al amor que la gente le dio. William había reconocido que ella encajaba con la imagen y la actitud de una futura reina, pero no podía imaginarla como esposa. Aceptó el matrimonio con ella porque era lo que se esperaba.
No fue sino hasta una semana después que supo la razón del por qué Olivia había estado tan enferma ese día. Resultó que él iba a ser padre.
«Felicidades, su alteza, pronto será padre.» Había dicho el médico, quien parecía más emocionado por el embarazo que William. Había sido una tarde muy calurosa y extraña, se sentía como una rana en una sartén que se calentaba lentamente. Sabía que el niño no era suyo.
William miró a Candy, borrando los pensamientos de Olivia y aquel tumultuoso verano. Lady White tenía una sonrisa que lo hizo sentir bajo un hechizo. Los colores salpicaron su rostro y se reflejaron como destellos en sus ojos grandes y hermosos.
¿De verdad estaba dispuesta a huir de su padre?
Las palabras de ella no se percibían como una mentira, pero aún le costaba creer que ella fuera capaz, parecía demasiado tímida para hacer algo tan dramático. Su corazón se retorció al pensar en ella como una novia vendida, usada por su padre para obtener ganancias.
William se estaba cansando de las falsedades de la sociedad, las mentiras y los rumores que corrían de boca en boca. Rara vez había una pizca de verdad en los chismes. Entonces, ¿dónde estaba la verdad? En algún momento había tratado desesperadamente de aferrarse a la verdad, pero resultó que esa verdad solo eran dulces mentiras. Al final decidió no esperar nada de nadie, y se convirtió en alguien sin fe ni dudas, así como la corriente de un río que fluye, dejando que todo pase y que nada le afecte.
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FLOR VENDIDA
RomanceLady Candice es lanzada al mercado matrimonial tras ser engañada con la promesa de que si accedía a ser una debutante, podría conservar la propiedad de sus abuelos, los barones de Lanyer, quienes estaban en una precaria situación financiera. El prí...
