Las barreras en tú y yo
━━━━ ❈ ━━━━
—Príncipe.
—Yo también voy con el príncipe.
—Yo también.
Las personas sentadas alrededor de la espaciosa mesa se gritaban entre sí, Lisa escuchó la conmoción cuando entró en la habitación y chasqueó la lengua.
Al personal del palacio les gustaba apostar, tanto que si no fueran sirvientes, seguro serían jugadores de póquer. Realmente fue el fin del mundo cuando se revelaron los ganadores y perdedores de la pelea de matrimonios.
—Oye, Lisa, ¿y tú? —preguntó una criada.
Había pasado casi una semana desde la primera pelea entre el Gran Duque y la Duquesa, en esa semana no se habían hablado ni una sola vez.
Lisa frunció el ceño mientras se acercaba a la mesa. Todos ahí estaban apostando por el príncipe, y ella no tenía la intención de apostar, era una persona que se respetaba a sí misma, pero al mismo tiempo, quería mostrar apoyo a su señora.
—Apuesto por la Gran Duquesa. —dijo, se sentía mal por hacer eso, pero no podía simplemente ver cómo ignoraban a Candy.
Los otros sirvientes mostraron miradas comprensivas hacia Lisa, ya que era su fiel doncella. Lisa no tuvo oportunidad de decir nada más, en ese momento sonó el timbre de la habitación de la Gran Duquesa.
—¿No crees que deberíais descansar? —dijo Lisa cuando llegó al dormitorio de Candy.
La tez de su señora era preocupante. Durante los últimos días, parecía que su salud se estaba deteriorando, pero se comportaba como si no pasara nada.
—Estoy bien, Lisa, estoy descansando.
—No estoy segura de que esto cuente como descansar —añadió Lisa con preocupación.
Alrededor del escritorio en el que Candy había estado trabajando había trozos de tela esparcidos y medio cortados. A juzgar por las formas del patrón de pétalos que estaba cortando, era evidente que se trataba de una rosa.
—Debido a que mi mente da vueltas cuando estoy descansando, necesito mantenerme ocupada para poder descansar —Candy le sonrió a Lisa, pero no apartó los ojos de la tela.
Lisa miró los ramilletes apilados ya terminados, el escritorio repleto de pétalos y la leve sonrisa en el rostro de Candy. Podría ser una mujer pequeña, pero tenía el espíritu más fuerte. Estaba claro que su idea de descansar era muy diferente a la de la mayoría.
Candy dejó las tijeras y se frotó los dedos rojos. Luego, después de tomar un sorbo de té tibio, tomó las tijeras y reanudó su trabajo. Lisa no pudo hacer nada más que ayudar. Retirar el material desperdiciado y traer tela nueva. Se sentía como cuando Candy estaba haciendo ramilletes para recaudar dinero y pagar deudas.
—Su Alteza, si le vendemos esto al Sr. Pent... ah, no puede.
La emoción se disolvió rápidamente cuando tomó un montón de ramilletes de colores. A la Gran Duquesa le resultaba prácticamente imposible vender flores artificiales en los grandes almacenes.
En ese momento, estaban en una situación en la que necesitaban dinero, pero ahora que ella era famosa por ser la Gran Duquesa de Fairsfren, podría considerarse indecoroso. Podrían haber vendido los ramilletes bajo un seudónimo, pero si alguien se enteraba... Bueno, la Gran Duquesa ya tenía suficientes escándalos de los que preocuparse.
ESTÁS LEYENDO
FLOR VENDIDA
RomansLady Candice es lanzada al mercado matrimonial tras ser engañada con la promesa de que si accedía a ser una debutante, podría conservar la propiedad de sus abuelos, los barones de Lanyer, quienes estaban en una precaria situación financiera. El prí...
