Tarde nublada
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—Eres una chica superficial, egoísta y tonta. —Elyan White estaba lleno de ira y rabia hacia su hija.
Arrojó el periódico sobre la mesa, la portada era un artículo de comparación entre la princesa Olivia y Candice White. Era uno más de la multitud de periódicos que publicaron un artículo similar, pero Elyan eligió ese por su mayor refinamiento. Como si leer cualquiera de los otros periódicos arrastrara su nombre por la cuneta.
—Te lo advertí, pero parece que no lo entiendes. —El hombre se enfureció y agarró una botella, pero cuando iba a beber, Bárbara lo agarró del brazo.
—Cálmate, querido —dijo Bárbara—. Todavía queda el conde Lehman.
«Lehman.»
El nombre atravesó la ira como un rayo de sol. Calmándose un poco, Elyan dejó la botella.
Tras el fiasco del festival, se esperaba que resurgiera el escándalo entre el príncipe William y Candy, pero lo que se subestimó fue hasta dónde llegaría la gente de Fairsfren. La difusión en el periódico despertó el sentimiento público, todos defendían a la princesa Olivia.
Las críticas contra el príncipe, por jugar con otra mujer frente a Olivia, se intensificaron. La mención del niño muerto fue un golpe fatal. Decían que el príncipe era una figura paternal de corazón frío que ignoró a su hijo.
Olivia instó a detener las injustas acusaciones, mencionando que William había sido amable con el niño y que mostró un respeto digno durante el funeral, después de todo, él también era padre, un padre que había sufrido la pérdida de un hijo amado. También dijo que si el príncipe decidía involucrarse con la familia White, ella lo respetaría. El periódico con la entrevista de Olivia se extendió por todo Fairsfren, y el hecho de que haya sido publicada en un periodico de prestigio no ayudaba.
Elyan hizo sonar la campanilla con insistencia, aunque su instinto inicial fue alcanzar la botella de nuevo. Su hija se había convertido en una bruja malvada que intentaba arrebatarle al príncipe a la inocente princesa. Los Fairsfrenos estaban enfadados y eran prácticamente una turba histérica que quería quemar a Candy en la hoguera. Debido a esto, la línea de nobles que cortejaban a Candy disminuyó considerablemente. No hubo más cartas de proposición, no más flores ni visitas. El único que quedó fue el conde Lehman, quien solo estaba interesado en un heredero, sin importar de quién viniera.
—Mi señor, una carta del conde Lehman. —Entró una criada blandiendo el pequeño sobre.
Por un momento, Elyan estuvo encantado al escuchar el nombre del conde, pero una mirada preocupada de Bárbara lo hizo cambiar de opinión. El conde Lehman iba a compartir la cena con Candy ese día. Recibir una carta antes de la hora señalada era un presagio de malas noticias.
—Apúrate, apúrate, ábrelo, ¿qué dice? —habló Bárbara.
Elyan miró fijamente la carta en sus manos y trató de tragar saliva, pero toda la humedad había dejado su boca. Abrió el sobre sin contemplaciones y leyó la carta.
—Bueno, ¿qué dice? No es nada malo, ¿verdad? —preguntó su esposa.
Él no dijo nada y simplemente le entregó la carta a Bárbara como respuesta. Ella tomó la carta y la leyó con prisa.
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FLOR VENDIDA
Roman d'amourLady Candice es lanzada al mercado matrimonial tras ser engañada con la promesa de que si accedía a ser una debutante, podría conservar la propiedad de sus abuelos, los barones de Lanyer, quienes estaban en una precaria situación financiera. El prí...
