86. La de la Guadaña

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Mientras Fredrick reunía el dinero la vieja Inna puso la investigación en las manos privadas del detective Hofftison, que se hacía acompañar por Dolph para obtener información acerca del condesito y sus quehaceres cotidianos. En realidad no tenían por donde empezar. La única pista fue la bicicleta de Mika y de eso ya habían pasado cuatro días. No habían frenazos en la calzada y nada que pudiera darles una pista del tipo de vehículo en el que lo transportaron.

Cuando llamaron los secuestradores para concretar la hora de la entrega, la vieja Inna consiguió un poco más de tiempo pidiéndoles una prueba de vida, un vídeo, concretamente, por si acaso se les ocurría cortarle una oreja o un dedo y enviárselo al castillo del terror todavía caliente y chorreando sangre.

Los secuestradores no se calentaron mucho la cabeza para grabarle el vídeo. Abrieron la trampilla para tirarle algún mendrugo de pan y lo grabaron mientras se retorcía en el suelo cegado por la luz del exterior. Volvieron a cerrar la trampilla y Rüdiguer quedó sumido de nuevo en la más absoluta oscuridad. Peor que una ejecución rápida sería morir allí de deshidratación o de inanición como el secuestro durara demasiado porque apenas le tiraban algún trozo de pan duro una vez a las mil que tenía que roer como las ratas. Aunque por otro lado, si no comía no cagaba, porque tenía que hacerlo allí igualmente y era un asco convivir con sus mierdas y sus meadas.

La desnutrición pronto empezó a afectar a su cerebro haciéndole ver fantasmas y visiones. A veces notaba como las paredes se estrechaban cada vez más y él intentaba sujetarlas para que no se cerraran del todo aplastándolo en medio. Otras veces veía figuras oscuras que se movían en la oscuridad de los rincones, seres encorvados con nariz afilada y manos huesudas que alargaban los brazos hacia su posición haciéndole gritar de terror. Una vez vio a la mismísima muerte, con la guadaña y todo, allí encerrada con él y pronunciando su nombre.

—¡Vete,vete! ¡Maldita! —gritaba, mientras intentaba deshacerse de sus garras pegándole patadas y manotazos a un ser intangible que se esfumaba y se volvía a formar al otro lado con su sonrisa maliciosa en la cara esquelética cubierta por la capucha de la capa con la que se envolvía—. ¡No ha llegado mi hora! —gritaba sin parar.

Al lado de aquel zulo, el castillo del terror era un paraíso. Vivía aterrorizado todo el tiempo. El miedo se instaló en su corazón de manera perpetua. Las figuras oscuras torturaban su cerebro apareciendo por los rincones. El corazón se le encogía y temblaba cada vez que se abría la trampilla pensando que lo iban a sacar para cargárselo. Por si fuera poco pensaba que lo torturaban accionando algún mecanismo desde el exterior haciendo que las paredes se estrechasen para acabar con él. Sin duda aquel encierro estaba haciendo estragos en su cerebro. El encierro y las drogas que le suministraban en la botella de agua.


Un buen día la trampilla se abrió y alguien saltó dentro para cogerlo de los brazos y levantarlo. Ya estaba semiinconsciente. No tenía fuerza ni para gritar que no lo matasen, ni para suplicar por su vida. Las piernas no le respondían. De haberlas tenido plegadas tanto tiempo ahora no las podía estirar y le dolían. No veía nada.Había demasiada luz. Tanto tiempo en silencio absoluto, escuchando únicamente su respiración y el latido de su corazón hacía que no distinguiera los sonidos del exterior ni las voces que sonaban fuera,todo eran ruidos estridentes que lo molestaban. Lo tumbaron en algún sitio y notaba que lo movían. Estaba mareado, drogado, se notaba como si flotara. A lo mejor había muerto allí abajo, en aquel zulo y ahora se lo llevaban para enterrarlo. Pero aquella vez no había visto el túnel con la luz al fondo, ni se le había aparecido su madre para tenderle la mano como le sucedió el día que LB y Jowy lo trajeron de vuelta a este mundo tras la pelea en el río con los Stenkils. Notó un ligero pinchazo en el brazo y al poco la luz dejó de molestarle y se abandonó a su suerte.


Habían transcurrido 18 días. Su abuela había pagado el rescate con la ayuda del dinero de Fredrick. Los secuestradores no eran Stenkils y,gracias a la prueba de vida que enviaron, pudieron rastrearlos hasta dar con el zulo. Pillaron al que estaba allí con él pero sus cómplices huyeron con el dinero. Rüdiguer estaba en muy malas condiciones y fue ingresado de urgencias en el hospital de Estocolmo. Si el secuestro hubiese durado un par de días más posiblemente no hubiera sobrevivido. Presentaba síntomas de desnutrición severa,atrofia muscular, ansiedad, alucinaciones y altos niveles de drogas en la sangre, sumado al shock de la liberación, que él pensaba que era su ejecución, lo que le produjo la entrada en coma a pesar del sedante que le inyectaron para calmar los temblores y los espasmos que sufría.

Por supuesto al ser ingresado en el hospital enseguida se enteró la prensa y volvieron a airear su vida en el papel couché. Publicaron lo de su secuestro y liberación, y su ingreso en el hospital en estado de coma. Todo esto tirando mano de las fotos de archivo, que eran bien escasas por cierto. Su club de fans se instaló en las puertas del hospital a hacer guardia para ver como evolucionaba. Los periodistas montaron todo un tinglado lleno de cámaras con zooms cada cual más potente y preguntaban a todo aquel que entraba o salía del centro sanitario. De vez en cuando el doctor que se encargaba de su estado daba una rueda de prensa para informarlos de su evolución.Decía que el coma se había producido por un fuerte shock que su cerebro no había sido capaz de canalizar por estar saturado de un tipo de droga con un nombre muy raro, pero que si no hubiese entrado en coma se lo tendrían que haber inducido para bajarle la inflamación y evitar daños peores al cerebro. Por lo tanto no era tan mala noticia.


A su abuela la reventaba que el médico le dijera que no era tan mala noticia. ¡Su nieto estaba en coma! Y de los comas uno puede despertar o no. Eso eran malas noticias y lo demás eran pamplinas.Estaba bastante cabreada porque sólo se hablaba de él en la prensa,sin mencionar para nada a su familia ni al condado. Ni siquiera quisieron entrevistarla a ella, prefirieron a Fredrick, que se dedicó a contar las correrías que habían hecho juntos tiempo atrás. Y eso la mataba por dentro hasta tal punto que golpeo a un fotógrafo con el bolso tirándolo al suelo y rompiéndole la cámara a la entrada al hospital en un arrebato de ira. Eso sí que salió en todos los medios de comunicación, para aumentar la fama de vieja arisca.

 Eso sí que salió en todos los medios de comunicación, para aumentar la fama de vieja arisca

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ETHEL, El heredero.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora