Antes de empezar con la lectura me gustaría que me contaras qué te está pareciendo la historia hasta aquí.
Necesito saber si se está haciendo aburrida, si esperabas más acción o más romance, si se está haciendo demasiado larga y preferirías que fuera más al grano, obviando detalles. No sé, un poco para ver si debería cambiar algo en esta historia.
Solo pon un comentario al final del capítulo. Te estaré muy agradecida.
Y ahora sí: a leer.
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Rüdiguer, por supuesto, no tenía ni idea de nada de esto, ni de que estaban en números rojos. Pero sí sabía que Tage era un cabrón porque Novalie le había comentado alguna vez, en aquellas reuniones clandestinas que hacía de vez en cuando en su habitación, junto con otros empleados de confianza, que le tiraba indirectas muy directas.
—Eso será porque alguien le ha dicho que eres una chica fácil —sugirió Per, que estaba siempre metiéndose con ella porque, después de acostarse con él, le dijo que no era para tanto y el chico se sintió dolido interiormente.
—¿Y alguien se lo ha dicho? —preguntó ella a los presentes, ignorando la malicia del comentario.
Todos negaron con la cabeza.
—Pues no me he acostado con nadie más que no esté aquí —dijo muy resuelta—. Que yo, aunque no os lo creáis, soy muy selectiva.
—Sí, selectiva. Tú te tiras a cualquier bicho viviente —Seguía atacándola Per—. ¿Seguro que no has probado hacerlo con los caballos? Es que no me lo termino de creer, teniéndolos allí, tan a mano... —Todos se rieron, menos ella, claro.
—¡Tú eres un cerdo! —le reprochó ella. Siempre estaban igual.
Con este comentario Rüdiguer plantó las orejas sobre Tage. Se dio cuenta de que no era trigo limpio y que, si le había tirado los trastos a Novalie, seguramente se los habría tirado también a Alva, Alice o a cualquier otra que le apeteciese, poniéndole los cuernos a su prima. Pero no lo consideraba motivo suficiente para plantarle cara, ni decirle nada. Por todos era sabido que los ricos, como son caprichosos, se acostaban con quien les daba la gana, aunque estuvieran casados. ¿Quién sabe si su prima también se lo montaba con algún empleado cañero de los que tanto hablaban las chicas?
Pero, durante la comida, también oyó otros rumores. Cornelia y Tess discutían sobre el presupuesto cuando él entró en la cocina, como todos los días, dispuesto a sentarse con ellas y algunos camareros y camareras que habían estado trabajando mientras comían los señoritos. Al verlo se callaron y él lo notó. Normalmente hubiera hecho oídos sordos, como si no pasara nada, no hubiera hecho preguntas y se hubiera sentado a comer tan tranquilamente, pero algo en su interior le decía que tenía que investigar, así que preguntó:
—¿Qué es lo que va mal? —les dijo, sentándose a la mesa.
Ellas cruzaron unas miradas serias. Dudaban entre contárselo o no. Si le mentían traicionarían la confianza que él tenía depositada en ambas. Todos los demás comensales los miraban impacientes por ver qué harían. Al final Cornelia dio un suspiro profundo y desembuchó.
—Pues que, el señorito, le ha reducido a Tess el presupuesto para comprar comida —dijo, empezando a servir la sopa de pescado que tocaba ese día.
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ETHEL, El heredero.
Ficção AdolescenteRüdiguer es reclamado por su abuela como heredero de un condado que detesta, pues será la diana humana de los enemigos de su familia, que ya se han cargado a todos sus antecesores. Así que tratará de hacer todo lo posible, por las buenas o por las m...
