99. Planificando

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Sólo Fredrick sabía los verdaderos planes del condesito. Aunque le dolía profundamente mentirles. Ni siquiera Steph o Inna, que era con quienes más confianza tenía, sabían nada. Novalie no quería que se fuera por nada del mundo. Ulrich era su hermano y si supiera algo se lo diría enseguida. Per era bastante leal pero su adicción al sexo podría llevarlo a confesar en el momento culminante del orgasmo sin importarle quien fuera la chica. Y Novalie estaba siempre presente en sus sueños eróticos desde aquella vez que follaron,hacía ya algunos años, al poco de llegar la chica a la casa, con lo cual tenía muchas papeletas, sabiendo lo facilón que era Per, de intentar sacarle algún tipo de información utilizando su mejor arma: el sexo.

Por otra parte Steph le parecía de confianza y poco habladora. Le hubiese gustado contárselo para que compartieran su alegría. Pero dudaba mucho de que para ellas fuese una alegría. Ir a buscar a Jowy significaba dejarlas de lado. En más de una ocasión las había pillado hablando mal de la españolita, la veían como una rival, como una competente más. Y en un momento dado, por ira o por celos, podrían ir a contarle el cuento a su abuela y se arruinaría el plan.

Tenía que ser fuerte, tenía que aguantar, y sobre todo tenía que seguir fingiendo su papel. Ni siquiera Helena sabía lo que tramaba, a pesar de que tenía muy claro que al final no habría boda, pero aún no habían acordado la manera de terminar con la relación de un modo que no fuera deshonroso para ninguno de los dos.Y ese tema se quedó en el aire porque estaba mucho más preocupado preparando su viaje que pensando en eso.

Otro dato curioso fue que todos los guardaespaldas de la mansión, de repente, se confesaran íntimos amigos suyos. Joke presumía de ser su entrenador personal, cuando en realidad lo único que hacía era usar ese pretexto para poder pegarle una paliza con disimulo. Max alegaba que era el más veterano y que por lo tanto tenía más confianza con él y lo conocía mejor. Todos tenían algo. Porque todos sabían que la vieja no le dejaría hacer ese viajecito sin una escolta que velara por él, dada la facilidad que tenía para meterse en la boca del lobo y ser secuestrado. Y es que una oportunidad así,de ir de fiesta, tan bien como la pintaban, era un caramelo demasiado goloso para cualquier joven soltero y con ganas de divertirse.

Pero la vieja era muy lista y lo sabía todo. Su nieto iba a estar expuesto al peligro durante dos semanas. Tiempo suficiente para que algún contacto de los Stenkils les avise y vayan hasta allí a por él. La idea no le gustaba nada. Necesitaría a alguien que supiera cómo hacerlo invisible más que a alguien corpulento y cantarín que fuese delatando todo el rato que había alguien importante por allí a quien tenía que defender. Además, sabía a ciencia cierta que todos aquellos seguratas cachas y buenorros no serían capaces de seguirlo si se escapaba o de protegerlo realmente si hubiera problemas. Salvarían su culo primero y lo dejarían solo. No,aquellos tipos no eran los indicados para aquel trabajo. Sólo servían para aparentar y bueno... también para alegrarles la vista a sus nueras y nietas y echar un polvete de vez en cuando. Por eso finalmente se decantó por Nikke, el único al que no había conseguido despistar en sus escapadas. Con aquella pinta de niño pasaría desapercibido como guardaespaldas. Había conseguido infiltrarse fácilmente entre su círculo de amigos dentro de la mansión y le había proporcionado información muy valiosa en varias ocasiones. Su nieto se había entrenado duro y era capaz de defenderse solo. Nikke simplemente sería unos ojos en la espalda para ver a los enemigos venir y... una videocámara viviente que la mantuviera informada en todo momento de cualquier adversidad o travesura que pudieran hacer.

Cuando los demás seguratas se enteraron de la elección de la vieja intentaron encerrar a Nikke en una de las taquillas del vestuario para vengarse, pero no lo consiguieron. Nikke era escurridizo como el agua y pudo mofarse de todos ellos y salir al exterior donde estaría a salvo.

Aquel joven pelirrojo tenía una gran responsabilidad sobre sus espaldas.No sólo tenía que conseguir que a Rüdiguer no le pasara nada, sino que además tenía que informar de cuanto aconteciera en la isla,sabiendo que, lo más probable sería que fueran cosas negativas sobre el condesito porque se pondrían hasta arriba de todo y podrían armarla gorda, y más aún conociendo a Fredrick y suponiendo que el resto de invitados fueran igual de derrochadores y golfos como él.Presentía que aquel viaje le iba a costar su carrera como guardaespaldas.

 Cuando se lo dijo a Rüdiguer, éste simuló una gran alegría pero Nikke percibió que no era real y empezó a preocuparse seriamente. Presumía de conocerlo poco pero bien y su intuición le decía que el condesito tramaba algo en lo que él no saldría bien parado, pero no se atrevió a preguntar.

Por fin el día de la partida llegó. No pudo dormir en toda la noche y se levantó temprano para ir al invernadero y dejarlo aseado, aunque sabía que Per se haría cargo de él. Luego fue a la granja a sacara su rebaño a pastorear. Echaría mucho de menos a Lula. El perro parecía que intuía sus planes. Estaba dispuesto a escaparse para buscarla y no regresaría a Suecia si no era con ella. Y dudaba mucho que lo consiguiera en solo dos semanas. Tenía pensado fugarse,fingir su secuestro, lo que hiciera falta para poder quedarse en España buscándola. Y esto no lo sabía nadie. Sólo él y Lula. 

De regreso a la granja, aseó a sus ovejas, recogió los huevos a las gallinas madrugadoras, echó un vistazo a los terneros, y lo revisó todo como si Ulrich no trabajase allí todos los días. Finalmente se despidió de Lula como si no la fuese a volver a ver jamás y se alejó de allí sin mirar atrás. Se sentía triste por todo aquello que dejaba pero, se sentía eufórico por lo que le esperaba. Aunque no lo supiera con certeza, pero estaba dispuesto a terminar de una vez con aquella duda perpetua. Necesitaba saber qué fue de ella, y sobretodo necesitaba saber si todavía tenía alguna posibilidad. Sus amigos estaban hartos de decirle que aquello fue un amor de verano, y el primero además, y eso siempre marca. Pero cuando uno es joven pasa página más rápidamente que alguien más mayor. Lo más probable era que ella, a aquellas alturas, tuviera novio fijo o incluso estuviera casada y con algún hijo. ¿En serio iba él a aparecer por allí para intentar romper su matrimonio y desmoronar toda su vida? ¿Hasta qué punto necesitaba saciar su curiosidad?Llevaba tiempo dándole vueltas a aquellas preguntas sin saber qué responderse.

Al final pensó que lo mejor era no sacar conclusiones precipitadas. Iría, la buscaría, la encontraría y luego ya vería qué haría sobre la marcha, según la situación. Era lo mejor. No tenía sentido darle vueltas a la cabeza sin saber qué había sido de su vida. Tomaría la decisión in situ, conociendo todos los factores que pudieran condicionarla.

 Tomaría la decisión in situ, conociendo todos los factores que pudieran condicionarla

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ETHEL, El heredero.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora