Las Navidades en aquella casa apenas se distinguían de cualquier otra fecha. Nadie tenía muchos ánimos para celebrar nada, así que sólo le hacían regalos a Inna, Indre y Maja, que eran las menores de quince años y por lo tanto no podrían asistir a los bailes y cenas de gala. Era una manera de compensarlas. Los regalos tampoco eran una gran maravilla porque la paga que daba la condesa a los miembros de su familia era bastante ridícula, alegando que no tenían gastos importantes ya que vivían todos bajo su mismo techo. Pero tampoco les daba una paga porque sí, a cambio tenían que guardar las formas y aparentar ser una familia unida y feliz delante de los invitados y las visitas que recibían durante el resto del año. El único regalo valioso que podían esperar era el que les hiciera ella, que casi siempre las obsequiaba con joyas de las que tenía por ahí guardadas en sus escondrijos, de cuando era joven y los varones la agasajaban con regalos caros. Con el tiempo, algunas de aquellas joyas habían adquirido gran valor al tratarse de piezas únicas y caprichos hechos expresamente para los pretendientes que se las regalaron, por eso los días que esperaba visita o invitados doblaba la seguridad de la torre, donde tenía la caja fuerte, por temor a que se las robaran. Y nada de esto pasaba desapercibido para Rüdiguer, que no hacía preguntas pero su instinto de cleptómano le hacía recopilar en su mente cualquier tipo de información referente al asunto.
En la cena de navidad tuvo que ponerse un traje de gala al que no estaba acostumbrado. Y sus primas tuvieron que vestirse con vestiditos largos y pomposos de los que tanto les gustaban. A todas menos a Stephanie, que siempre prefería pantalones, pero su abuela la obligaba con algún tipo de chantaje extra para que apareciera presentable en las galas de guardar. Rüdiguer sentía la necesidad de animarla de alguna manera, le parecía la más triste de todas aunque se desfigurara la cara con tanta pintura negra y fuera de dura de la familia. Estuvo tentado de acercarse a ella, cuando nadie lo oyera, para comentarle lo bien que le sentaba aquel vestido azul oscuro que realzaba su silueta femenina que tanto se empeñaba ella en esconder bajo ropas anchas y andróginas, pero bastó una mirada seria y amenazadora de su prima para que pasara de largo sin decirle nada.
Por lo general sus primas lo ignoraban bastante. Inna era la más simpática pero como siempre estaba con Mikaela, que era una borde, pues se dejaba arrastrar por esta. Exceptuando las conversaciones infantiles que mantenía con Indre y Maja, cuando se encontraban por los pasillos camino de alguna clase, apenas había hablado con ninguna de sus primas. Y estaba claro que él era parco en palabras, pero ellas tampoco demostraban ninguna curiosidad. Habían pasado cuatro meses desde que llegó y todavía le daba la sensación de estar conviviendo con un puñado de desconocidos.
En el cóctel previo a la cena, su abuela lo agarró del brazo y fue presentándole, uno por uno, a todos los invitados, mencionando su cargo y profesión, y a sus espaldas le contaba si eran de fiar o mejor no codearse demasiado con ellos. Por supuesto estuvo mucho más rato hablando con aquellos que tenían hijas casaderas para su heredero, haciéndolo ponerse colorado cada dos por tres, cuando alardeaba de sus habilidades. Él odiaba toda aquella parafernalia. Aquel año había pagado la novatada, pero al año siguiente, si seguía por allí, no pensaba acudir a ninguno de aquellos eventos que organizara su abuela. Ni pensarlo.
La cena transcurrió con normalidad. Lo sentaron entre dos señoras muy ricas y muy enjoyadas, que no hacían más que incomodarlo con sus conversaciones subidas de tono, provocándolo a propósito para divertirse a su costa, como todo el mundo.
Para dar comienzo al baile su abuela presentó a su nieta Sophie ante el piano y esta interpretó con mucha soltura y elegancia "Sueño de amor" de Lizst. Dedicándosela a su novio, Daniel, un joven, no demasiado guapo, pero hijo de un importante empresario y cuyo noviazgo cantaba a la legua que había sido pactado por la vieja y los padres del chico, aunque este se mostrara afectuoso y amable con Sophie, y ella, inocente perdida, lo ignorase todo y creyese que había sido un flechazo, como el chico le había dado a entender cuando se los presentaron.
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ETHEL, El heredero.
Fiksi RemajaRüdiguer es reclamado por su abuela como heredero de un condado que detesta, pues será la diana humana de los enemigos de su familia, que ya se han cargado a todos sus antecesores. Así que tratará de hacer todo lo posible, por las buenas o por las m...
