Por la tarde habían quedado en reunirse todos en la habitación de Rüdiguer, bueno, en su espacio para los amigos, como él llamaba a la amplia habitación que había creado para esos casos, con sofás, tv, música y demás, tirando algunos tabiques de las antiguas habitaciones de empleados internos que ya no se usaban.
Cuando Fredrick les contó sus impresiones Rüdiguer se alegró bastante pero no quiso confiarse porque su abuela era muy reversible y no terminaba de fiarse del optimismo de Fredrick. Sin embargo Ulrich, Per, Alex y los demás, que eran empleados, se quedaron un tanto decepcionados con las negociaciones de aquel niño rico que acabaría apoderándose de su amigo, pues sabían que la vieja no les concedería vacaciones en esas fechas para evitar justamente lo que estaban planeando. De todos era sabido que la relación de su nieto con sus empleados era demasiado intima y a la vieja le reventaba.
Rüdiguer percibió esa pequeña decepción en sus amigos pero no pudo animarlos recordándoles que todo el rollo de las macrofiestas ibicencas no iba a ser real. Se haría acompañar por Fredrick, por Andrew, por el príncipe si al final decidiera aceptar la invitación, por todos cuantos había conocido en las noches locas de Uppsala y Estocolmo que quisieran acompañarlos, pero él tenía muy claro que los dejaría en la isla de fiesta y él cruzaría el charco para ponerse a trabajar. Pero no podía decírselo a ellos porque temía que hubiera filtraciones. Sobre todo por parte de Novalie. Ella no quería que se fuera, no quería que buscase a la españolita, no quería que se casase con Helena. Ella quería que se quedase allí para siempre, aunque últimamente no le hiciese mucho caso, pero le gustaba follárselo de vez en cuando, le gustaba encontrárselo por los pasillos de la casa, con mejor o peor cara, le gustaba mirarlo y admirarlo, y sufría cuando estaba lejos, de viaje, con aquella novia impuesta a la fuerza, pero no podía hacer nada porque desde un principio él le dejó las cosas claras. Jamás sería correspondida. Por eso era la más peligrosa y de la que menos se fiaba. Hasta el punto de que le puso vigilancia para que no acudiera a la vieja con sus sospechas. Per se encargaba de ella cuando estaban fuera de la casa y Steph cuando estaba dentro. No hicieron preguntas cuando les encomendó el trabajo. Ellos ya sabían las respuestas.
Al cabo de una semana Fredrick presionó a su abuela para que le diera una respuesta argumentando que tenía que empezar a reservar algunas actividades que querían hacer en la isla blanca para que pudieran llevarlas a cabo en las fechas previstas, que luego estaba todo petado y no les quedarían plazas.
La vieja aquel día estaba de buen humor porque su sesión de economía con el contable había ido a las mil maravillas. No solo habían echado un buen polvo si no que además, los negocios del condado estaban dando buenos frutos a pesar de no contar con los ingresos delos impuestos de antaño. Así que le dijo que sí, que podía ir reservando cosas pero que debería darle una lista de todos los asistentes y todas las actividades que iban a realizar.
A Fredrick, bueno y a Rüdiguer también, lo mataba que la vieja fuese tan puntillista. Tenían que tener mucho cuidado con los nombres que metían en aquella lista porque la vieja podría descolgar el teléfono y preguntárselo directamente a sus padres o a ellos mismos, descubriendo así su coartada.
Fredrick ganó un poco de tiempo diciéndole que aún había muchos nombres por confirmar porque todos tenían unas agendas muy apretadas y le pasó una breve lista de jóvenes adinerados que ellos conocían pero que la mayoría eran extranjeros, noruegos básicamente, franceses,algún ruso, y por supuesto aquellos suecos cuyos padres no la podían ni ver, para evitar que los llamase por teléfono. La vieja pareció desconfiar al no ver en la lista a ningún joven de los que ella hubiera incluido como posibles compañeros de juergas para su nieto,pero le compensó el hecho de que los otros nombres que figuraban en la lista fueran gente de mucho nivel, que se codeaban con reyes y reinas, tenían muchas propiedades y por supuesto muchísimo dinero.
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ETHEL, El heredero.
Teen FictionRüdiguer es reclamado por su abuela como heredero de un condado que detesta, pues será la diana humana de los enemigos de su familia, que ya se han cargado a todos sus antecesores. Así que tratará de hacer todo lo posible, por las buenas o por las m...
