El director, muy amable y pelota, porque eran unos clientes muyimportantes y se estaban dejando una pasta en su hotel, les facilitóenseguida el teléfono de la agencia de donde les enviaban lasactuaciones. Era una agencia que se encargaba de gestionarespectáculos, una especie de intermediaria entre los artistas y elcliente que los contrataba. No dudaron en llamar. Pero los de laagencia les dijeron que las componentes de Las Soletes cambiaban enfunción de la disponibilidad personal de cada una. Que no siempreeran las mismas chicas, aunque hicieran siempre el mismo espectáculo.Les dijeron que su próxima actuación era en el Millenium, un localde copas y música en vivo, situado en la zona vip de la ciudad.
A las once de la noche acudieron al local en cuestión, tras habersepasado el día entero preguntando en otros locales similares ysiguiendo escrupulosamente la lista de los bares y restaurantes decomida rápida o para llevar que se había sacado de las páginasamarillas como posible empleo para ella. No creían que viviera sólode aquellas actuaciones esporádicas, tenía que trabajar en algomás. Claro que, Rüdiguer sabía que tal vez su mayor fuente deingresos proviniese de la mafia que la esclavizaba, pero como no loquería creer así no compartió ese pensamiento con Nikke, el cualno sabía nada del asunto.
Soportaron hechosun manojo de nervios la primera parte de la actuación sentados enuna mesa del centro, bien cerca del escenario, para poder mirarlasbien, y tomando bebidas sin alcohol para mantener la mente lúcida.Nikke le dijo a Rüdiguer que solamente dos de ellas eran las mismas,las otras eran diferentes, parecían incluso mucho más mayores, y dehecho, la voz de la solista sonaba como la de una vieja carajillera,pero su chica del coro estaba allí, y alguna que otra vez le regalóuna sonrisa desde el escenario. Nikke estaba que se salía porquecreía que lo recordaba de la noche anterior, no le cabía en lacabeza que sonreían sistemáticamente al público en general, queformaba parte de su espectáculo. Al llegar el descanso ella seacercó a la barra a pedir para las cuatro mientras las demás seretocaban la peluca y preparaban la música para la segunda parte.Sin dudarlo un momento la abordaron.
—Hola —le dijo Nikke, tomando la iniciativa y dejando a Rüdigueren un segundo plano, que miraba a las demás mientras escuchaba laconversación—. Te vi ayer en el Aragón Palace —dijo para romperel hielo.
—Ah, ¿sí?—contestó ella, sonriente pero algo nerviosa, comoimpaciente por que el camarero le trajera lo que le había pedidopara irse cuanto antes y deshacerse de ellos.
—Sí. Pero hoy no sois las mismas, ¿verdad? —dijo, entrando yaen materia.
—No —contestó escuetamente, apagando un poco la sonrisa.
—Verás, es que somos productores y nos gustó mucho la actuación,pero nos gustaría contactar con la solista de ayer. Hemos llamado ala agencia y no han sabido decirnos gran cosa. He pensado que tal veztú... —Y dejó la frase sin acabar para esperar alguna respuestade la chica.
—Ah, lo siento. No estoy autorizada para dar datos personales demis compañeras. Entiéndelo. Hay muchos fans, pero también haymuchos fanáticos que podrían hacerles daño —Hablabapausadamente, como haciendo tiempo para que el camarero le trajera loque le había pedido de una vez.
—Claro, claro. Lo entiendo. Pero me gustaría contactar con ella.Quiero ofrecerle un buen contrato, ganar mucho dinero, y a titambién, creo que tienes talento —prosiguió, inventándoselassobre la marcha.
—Ah, gracias —respondió la chica, alagada—. Pero nosotras noqueremos vivir de esto. Es algo temporal, para ganar un dinerillo yterminar los estudios. Es como un hobby por el que nos pagan y punto.De todas maneras no pierdas el tiempo buscándola porque es una tíamuy escurridiza. Yo apenas he coincidido tres o cuatro veces con ellay ni siquiera me ha dicho hola. Es muy poco sociable. Y que consteque yo la admiro, tiene una voz impresionante y cuando ella canta nosaplauden más y nos llueven ofertas como la tuya muy a menudo. Le hanllegado a ofrecer contratos millonarios por una sola actuación ¡Ylos ha rechazado! ¿Te lo puedes creer?
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ETHEL, El heredero.
Novela JuvenilRüdiguer es reclamado por su abuela como heredero de un condado que detesta, pues será la diana humana de los enemigos de su familia, que ya se han cargado a todos sus antecesores. Así que tratará de hacer todo lo posible, por las buenas o por las m...
