67. Visita inesperada

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Sabiendo que alguna de sus primas subiría a hablar con él, y sobre todo,temeroso de que las acompañara alguna de sus tías para echarle una bronca, echó la llave a la puerta de su habitación tras colgar el cartel de: "Quiero estar solo", que a veces solía poner cuando estaba muy cansado o estaba leyendo algún fragmento del diario secreto y no quería que lo vieran llorar. Necesitaba estar solo,necesitaba reflexionar. Sin embargo, la primera en llamar a la puerta fue la mismísima Novalie que, ignorando el cartel, llamó a la puerta e intentó abrir, pero al ver que estaba cerrada con llave lo llamó a él.

—Sé que estás ahí, y seguramente estarás despierto todavía, así que ábreme la puerta.

Él no contestó pensando que la chica se cansaría de estar fuera hablando sola y se largaría enseguida, pero no fue así.Misteriosamente y sorprendiéndolo, Novalie consiguió abrir la cerradura y entrar en la habitación a oscuras. Volviendo a cerrar con llave después. Se acercó sigilosa a su cama sin encender la luz. Él fingió dormir.

—Sé que estas despierto —susurró, para que nadie pudiera oírla—.Solo quería darte las gracias —Hizo una pausa, como si pensara—.Ya me violaron una vez, con catorce años, y no fue nada agradable,créeme. Y entonces no era tan promiscua como ahora —Hablaba pausadamente, como si sacara las palabras desde lo más hondo de su cerebro—. La gente dice de mí que soy una puta porque me acuesto con todo el que me da la gana, pero soy yo quien elige, no ellos, y no tengo la culpa de tener tanto apetito sexual. Si fuese un hombre dirían de mí que soy un ligón, pero como soy mujer ya tengo que ser una puta ¿no? Pues no me parece justo.

—La vida no es justa. Acostúmbrate a eso —dijo después de un rato,tras pensarse mucho si hablar o seguir haciéndose el dormido—. Y antes de que te hagas ilusiones, te diré que estaba por allí de casualidad —Se apresuró a decir, sin levantarse ni nada—. Has tenido suerte de que tuviera ganas de partirle la cara a ese cabrón y decidiera seguirlo. Si no, seguramente te hubiera violado y nadie se habría dado cuenta.

—¡Llevas toda la cara llena de sangre, y las manos también! —Le dijo observándolo de cerca, iluminados levemente por la claridad de la luna llena que entraba por la ventana.

—La de las manos no es mía. La de la cara posiblemente sí. Pero ya se me ha cortado la hemorragia —contestó sin inmutarse.

—Déjame que te la limpie, he traído toallitas húmedas.

—No intentes camelarme, hoy no estoy para fuegos artificiales.

—Ya sabes que te tengo muchas ganas, pero sé cuando no es buen momento,así que relájate y déjame que haga algo por ti al menos. Y si no quieres follar, por lo menos dame un abrazo, lo necesito... y tú también.

—Bueno,un abrazo no me vendría mal ahora —dijo pausadamente, pensando en voz alta—. Normalmente me gusta que me aprieten fuerte, pero hoy no, por favor,

—Lo entiendo —Sonrió Novalie, que cada vez veía más cerca el día de conseguir que se acostara con ella.

Y se tumbó a su lado y se abrazaron. Rüdiguer cerró los ojos y suspiró al sentir el calor de su cuerpo.

—Sé que estás imaginando que soy ella —dijo Novalie, susurrando—. Lo tengo muy asumido. No sé por qué no me dejas que me salga con la mía de una vez.

Rüdiguer sonrió levemente. Claro que estaba pensando en Jowy, en quien si no,pero le sabía mal por Novalie, le daba la sensación de estar utilizándola.

—Lo siento —Se atrevió a susurrarle suavemente— Eres la única persona en esta casa que está aquí porque yo la he elegido...—necesitaba darle una explicación, la chica se lo merecía—. Me siento un poco responsable de ti...

ETHEL, El heredero.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora