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Nefera De Nile
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La pirámide de Ramses de Nile siempre había sido un lugar de grandeza imponente. Con sus pasillos de piedra adornados con jeroglíficos de tiempos antiguos y su aire pesado de historia y misterio, era difícil no sentirse pequeño ante la majestad de su linaje. Nefera de Nile, la hija mayor del faraón, había nacido para ser la reina de esa grandeza. Desde que tenía memoria, se había preparado para tomar el trono de su padre, y con esa preparación venía la constante carga de la perfección. Cada gesto, cada palabra, debía reflejar la alta estirpe de su familia. Cualquier error era inaceptable, cualquier rivalidad, insostenible.
Estaba en su habitación, un refugio privado donde podía ser ella misma, o al menos, esa era la ilusión que mantenía. Frente al espejo de oro, observaba cómo su cabello, largo y azul con reflejos de negro y dorado, caía en cascada sobre sus hombros. El peinado siempre impecable, una coleta alta que le daba una apariencia autoritaria. La joya naranja en su mejilla izquierda brillaba con una intensidad particular, reflejando su orgullo y estatus. Y su piel bronceada, una característica heredada de su linaje egipcio, parecía iluminar la estancia. Todo en su apariencia era perfectamente calculado. Pero aún así, sentía esa presión interna, esa sensación de ser observada constantemente, evaluada por cada movimiento.
—¿Seré suficiente?—Se preguntó, como lo hacía a menudo cuando se encontraba a solas. A pesar de la magnificencia que la rodeaba, la competencia en su vida era despiadada.
En especial, su hermana Cleo de Nile. Cleo, con su juventud desbordante, su belleza innata y su habilidad para atraer la atención, era la fuente constante de la frustración de Nefera. Cada éxito de Cleo era como una daga en el corazón de Nefera, una amenaza a su percepción de ser la única digna del trono.
T/N, como siempre, vendría a verla esa tarde. La princesa momia, su pareja, su única aliada real, sería el bálsamo que su ego necesitaba.
Nefera sabía que T/N era diferente a los demás. No solo porque compartían la misma estirpe, sino porque entendía las complejidades de la nobleza egipcia de una manera que incluso Nefera no podía comprender completamente. T/N no competía, no la desafiaba; simplemente la aceptaba, con todos sus defectos, sus inseguridades, su perfección y su monstruosa fragilidad.
De repente, escuchó pasos suaves, casi etéreos, que resonaban en el mármol del pasillo. Nefera levantó la vista del espejo, y una sonrisa apenas perceptible curvó sus labios cuando la figura de T/N apareció en la puerta.
La princesa momia estaba envuelta en finos vendajes, que cubrían su cuerpo con una elegancia ancestral. Su piel pálida brillaba en la tenue luz de la habitación, contrastando con los detalles dorados de sus ropas, que brillaban como rayos de sol. Su cabello, largo y ondulado, caía como un río de oro suave sobre sus hombros, y sus ojos ámbar, profundos y sabios, estaban fijos en Nefera con una suavidad que nunca fallaba en tranquilizarla.
T/N entra en la habitación con una sonrisa suave, haciendo una reverencia respetuosa ante Nefera.
—Mi amor—Dijo T/N con su voz tranquila y melodiosa—He traído algo para ti, como siempre.
Nefera, sin perder la compostura, se levantó lentamente de su asiento, observando cómo T/N se acercaba. La relación entre ambas siempre había sido especial. Nefera, a pesar de su actitud distante, se sentía profundamente conectada con la princesa momia. T/N no era una amenaza, no buscaba opacarla, y eso era lo que Nefera más valoraba. Nadie más se atrevía a tratarla con tanta ternura y, al mismo tiempo, con tanta solemnidad.
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Monster High - One shots
Fanfiction¡Bienvenidos a este one-shots de Monster High! Espero que les gusten estás minis historias de cada uno de estos personajes. ¡Espero que le gusten!