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Luna Mothews
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Boo York, la ciudad que nunca dormía, brillaba como un magnífico cristal bajo la luz de la luna llena. Las luces de neón parpadeaban intermitentemente, mientras el bullicio de la vida nocturna inundaba las calles con un ritmo frenético. El aire vibraba con el sonido del tráfico, las conversaciones mezcladas y las risas de los transeúntes, creando un sinfín de ecos en el corazón de la ciudad. En las alturas, los rascacielos parecían flotar sobre las calles iluminadas como espectros en un mar de concreto, mientras las sombras de las nubes pasaban a gran velocidad, arrojando destellos plateados sobre la ciudad. Era un lugar lleno de energía, de esperanza, pero también de secretos que se susurraban a la oscuridad.
En medio de esta jungla urbana, se encontraba Luna Mothews, la hija del Hombre Polilla, con un sueño tan grande como la ciudad misma ser una estrella en Bloodway, el escenario más prestigioso de Boo York. Aquella noche, Luna se encontraba en un pequeño café en el distrito artístico, donde las luces tenues y las paredes cubiertas de grafitis vibraban con la misma energía desbordante que ella sentía en su interior. La música era suave, pero poderosa, y cuando Luna comenzó a cantar, su voz llenó el espacio con una potencia que cortaba el aire.
El vestuario de Luna era tan único como ella misma. Su vestido gótico negro, que caía como un reflejo de la oscuridad, estaba adornado con detalles de encaje naranja brillante que resaltaban el delicado brillo de sus alas de polilla. Cada vez que sus alas se movían al ritmo de la música, emitían una ligera vibración que resonaba en las paredes. Sus coletas negras con reflejos rojos se balanceaban con gracia, mientras sus gafas de sol en forma de mariposa descansaban sobre su frente, revelando unos ojos rojos brillantes que destilaban confianza y carisma. La magia de su actuación no solo radicaba en su talento vocal, sino en cómo lograba conectar con su público, creando una atmósfera de intimidad entre las luces y sombras del café.
Sin embargo, esa noche, había algo distinto. Entre las muchas miradas dirigidas hacia ella, había una que destacaba, una mirada que le hacía perder el ritmo, que la hacía tambalear por dentro. T/n la sirena fantasma, estaba allí, sentada cerca del escenario, con la mirada fija en Luna. Aunque el café estaba lleno de monstruos y criaturas diversas, la presencia de T/n parecía iluminar el lugar como si fuera una estrella en el firmamento.
T/n era un enigma, una criatura del océano que parecía estar hecha de la misma agua que fluía en las profundidades más oscuras. Su piel translúcida dejaba entrever un brillo sutil, como si estuviera iluminada por una luz interior, una luz que cambiaba de tonalidad según el ángulo de la luz que la tocaba. Su cabello largo y ondulado parecía estar compuesto de agua fosforescente que reflejaba el azul profundo del mar, pasando de tonalidades verdosas a azules, y a veces incluso revelando destellos plateados como las olas en la luna llena. Su mirada, un azul aguamarina tan profundo que parecía ir más allá de la comprensión humana, hipnotizaba a quienquiera que la encontrara. Su voz era un susurro melodioso, etéreo, como si viniera directamente de las aguas más profundas del océano, de los rincones olvidados de la Tierra. T/n también soñaba con subir al escenario de Bloodway, y sabía que su talento único y su naturaleza misteriosa podían hacerla brillar. Aunque su corazón siempre perteneció al mar, había llegado a Boo York buscando su lugar en el escenario que solo podía alcanzar si sus sueños se hacían realidad.
Cuando Luna terminó su actuación, su voz dejó una estela resonante en el aire, y la sala estalló en aplausos, pero su mente y sus ojos solo podían centrarse en la figura de T/n. La sirena fantasma sonrió, aplaudiendo con una elegancia discreta pero apreciativa, y Luna, con una pequeña inclinación, se dirigió hacia ella.
—No creí que llegarías tan temprano —Comentó Luna, mientras se acercaba, sus alas vibrando suavemente con la brisa que entraba por las ventanas abiertas.
T/n levantó una ceja, sonriendo de manera suave, casi juguetona—Sabías que no me perdería tu actuación. Tu voz es... es hipnótica. Hay algo en ti que hace que todo lo demás desaparezca, Luna. Algún día estarás en Bloodway, estoy segura de ello.
—Y tú estarás conmigo en ese escenario —respondió Luna, tomando la mano de T/n bajo la mesa, entrelazando sus dedos con una naturalidad que solo ellos comprendían—Somos un equipo ¿Recuerdas?
Ambas sabían que sus sentimientos eran demasiado intensos para ser compartidos abiertamente. Boo York, por mucho que se presentara como una ciudad moderna y abierta, todavía guardaba secretos oscuros y juicios implacables para aquellos que no encajaban en sus moldes preestablecidos. Luna y T/n entendían que, al menos por ahora, su amor debía mantenerse en las sombras, envuelto en una burbuja de intimidad que solo ellas dos compartían. Las diferencias entre ellas eran evidentes, pero a su vez, estas diferencias se tejían para crear algo único. Luna, con su energía vibrante, su risa espontánea y su pasión por la vida; T/n, con su calma serena, su melancolía que parecía emanar de las profundidades del océano, su corazón dividido entre el mar y la ciudad. A pesar de todo eso, su conexión era inquebrantable.
La noche avanzaba y, conforme el café comenzaba a vaciarse, Luna y T/n se levantaron para salir. Caminaban juntas por las calles iluminadas de Boo York, el aire fresco de la noche acariciando sus rostros. Luna volaba, deslizándose por encima del suelo, como si la gravedad fuera solo una sugerencia para ella, disfrutando del viento que jugaba con sus alas. T/n caminaba a su lado, su silueta etérea moviéndose como una sombra líquida que dejaba destellos fugaces, como si su cuerpo estuviera hecho de las aguas más oscuras del océano. A pesar de la multitud que aún circulaba por las calles, ambas se sentían como si estuvieran solas en su propio mundo, apartado del caos de la ciudad.
Luna, con una sonrisa traviesa, giró en el aire para descender junto a T/n. Sus alas brillaban bajo las luces de la calle, reflejando una intensidad que solo podía pertenecer a alguien con una pasión tan profunda como la suya.
—Tengo algo para ti —Dijo Luna con un tono que denotaba emoción.
T/n la miró con curiosidad, sus ojos de aguamarina brillando como estrellas en la oscuridad.
Luna sacó un pequeño paquete envuelto en papel negro y naranja, y lo extendió hacia T/n. La sirena lo aceptó con una sonrisa suave y lo abrió con delicadeza. Dentro, encontró un colgante en forma de estrella de mar, hecho de cristal negro, con pequeños detalles que imitaron el resplandor de las estrellas en el cielo nocturno. La pieza era sencilla pero increíblemente hermosa, con una elegancia discreta que parecía capturar la esencia misma del océano y las estrellas.
—Es precioso —Susurró T/n, tocando suavemente el colgante con los dedos, y luego miró a Luna con los ojos brillando de emoción—¿Cómo supiste que me encantaría?
Luna la miró con ternura, su voz suave y cálida—Tienes ese brillo en ti, T/n. Ese brillo que me recuerda a las estrellas del cielo, y a las estrellas del mar. Siempre estaré aquí para recordártelo, para que no olvides que, incluso en una ciudad tan brillante como Boo York, tú eres mi luz favorita.
Las palabras de Luna flotaron en el aire entre ellas, llenas de promesas no dichas. La ciudad parecía desvanecerse a su alrededor, solo quedando el silencio compartido de dos almas que entendían el uno al otro más allá de las palabras.
Pero, como todo en Boo York, su momento de paz fue breve. El sonido lejano de una sirena de policía les recordó que no podían quedarse demasiado tiempo juntas en lugares públicos. Las reglas de la ciudad no permitían que sus secretos fueran revelados con tanta facilidad. Ambas rieron nerviosamente, como si fueran dos adolescentes enamoradas, sabiendo que tendrían que despedirse pronto.
Antes de separarse, Luna abrazó a T/n con fuerza, envolviendo sus alas alrededor de la sirena como un cálido capullo. El abrazo fue breve, pero lleno de significado.
—Pronto —Susurró Luna en su oído—Pronto podremos brillar juntas, sin escondernos. Te lo prometo.
T/n asintió, sus ojos brillando con la esperanza que compartían, confiando en esas palabras. Hasta que ese día llegara
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Monster High - One shots
Fiksi Penggemar¡Bienvenidos a este one-shots de Monster High! Espero que les gusten estás minis historias de cada uno de estos personajes. ¡Espero que le gusten!
