Neighthan Rot

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Neighthan Rot

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Neighthan Rot caminaba lentamente hacia el jardín de Monster High, sus pensamientos flotando como hojas arrastradas por el viento. Como "Zombicornio", sabía que encajar en un mundo lleno de monstruos era una tarea compleja. Su dualidad, ser zombi y unicornio al mismo tiempo, lo hacía especial, sí, pero también lo aislaba en muchos momentos. Siempre se había sentido diferente, incluso entre los suyos. Mientras algunos de sus amigos híbridos abrazaban sus dos naturalezas, Neighthan nunca había podido evitar preguntarse cómo lo percibían los demás ¿Acaso pensaban que era extraño? ¿Qué era un híbrido fallido? Las dudas rondaban constantemente su mente.

El cielo ese día estaba nublado, como si el clima reflejara el caos interno que Neighthan sentía. Las hojas caían lentamente de los árboles, moviéndose al compás de una suave brisa, como si el mundo mismo estuviera acompañándolo en su reflexión. En medio de esa quietud, un rincón del jardín le llamó la atención. Allí estaba T/n, sentada sola en uno de los bancos de piedra, la cabeza agachada, con su largo cabello cayendo como una cortina que cubría parcialmente su rostro. La vio de inmediato. Había algo en su postura, en la manera en que se encogía sobre sí misma, que indicaba que algo no iba bien.

Sin pensarlo demasiado, Neighthan aceleró el paso, el deseo de estar cerca de su amiga eclipsando cualquier duda que pudiera tener. Sabía que algo no estaba bien. Al acercarse, T/n levantó la vista, y cuando sus ojos grises se encontraron con los de él, Neighthan sintió un nudo en el estómago. Sus ojos reflejaban un dolor oculto que no pasaba desapercibido para él. 


—Oh, Neighthan, eres tú—Dijo con una voz temblorosa, como si estuviera sorprendida de que alguien se hubiera dado cuenta de su tristeza. Había algo en su tono que le rompió el corazón, y sin dudarlo, se acercó a ella.


Se sentó a su lado en el banco, guardando un espacio respetuoso pero cercano, como si estuviera esperando que fuera ella quien tomara la iniciativa de hablar. Neighthan nunca había sido de los que forzaban las cosas. Siempre había sido un buen oyente, alguien que prefería ofrecer su apoyo sin presionar, sabiendo que algunas personas solo necesitaban un espacio para procesar sus sentimientos.


—¿Qué pasa, T/n? —Preguntó con suavidad, su voz llena de la misma preocupación que sentía en su pecho. No estaba seguro de qué la tenía tan triste, pero algo en su mirada lo hacía temer que fuera algo más profundo de lo que podía imaginar.


T/n suspiró profundamente, y por un momento, la tristeza parecía envolverla como una capa pesada. Apoyó la cabeza en sus manos, sus dedos tocando sus cabellos con desgana.


—Es solo que... no puedo evitar sentirme diferente—Confesó finalmente, sus palabras suaves pero cargadas de una carga emocional que Neighthan entendió sin esfuerzo—Siempre he estado de un lado a otro, nunca me he sentido como si perteneciera aquí o allá—Sus palabras resonaron en el aire, como un eco de algo que Neighthan había experimentado en su propia vida.


Él la miró con empatía. Sabía lo que se sentía estar atrapado entre dos mundos, entre dos naturalezas que no siempre encajaban entre sí. Como híbrido, él mismo había enfrentado esa sensación muchas veces. Era fácil perderse cuando no se sabía dónde pertenecías.

Monster High - One shotsDonde viven las historias. Descúbrelo ahora