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Nefera De Nile
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Era una tarde particularmente calurosa en la pirámide de los De Nile, donde el aire parecía estancarse entre las majestuosas columnas doradas y las paredes de piedra decoradas con jeroglíficos. Los rayos del sol se filtraban por las ventanas altas, reflejándose en las numerosas reliquias y adornos que poblaban el salón principal. Sin embargo, nada de ese lujo era suficiente para aliviar la pesadez que sentía Nefera. Estaba recostada en su diván favorito, rodeada de cojines de terciopelo azul profundo y oro, con la mirada perdida en el techo decorado con mosaicos de estrellas y constelaciones. Sus dedos jugaban distraídamente con un colgante de escarabajo de oro puro, un regalo de su padre que ahora sentía más como una carga que como un símbolo de aprecio.
Llevaba horas así, inmóvil, dejando que el silencio de la pirámide la envolviera. Su perfeccionismo y orgullo la habían llevado a convertirse en su peor enemiga, y los recuerdos de las críticas de su padre y las constantes disputas con Cleo parecían resonar en su mente como un eco interminable.
"¿Qué estoy haciendo mal?" Se preguntaba, aunque nunca lo admitiría en voz alta. Nefera siempre había sido la hija perfecta, la primogénita destinada a la grandeza. Sin embargo, se sentía atrapada, como si la perfección que había construido a su alrededor fuese una jaula dorada.
Mientras tanto, en la espaciosa cocina de la pirámide, T/N trabajaba con una concentración que rivalizaba con la de un escultor creando una obra maestra. Como una quimera con rasgos de fénix y kitsune, T/N poseía una elegancia natural que se reflejaba en cada movimiento. Su cabello, que brillaba con tonalidades cálidas como llamas al sol, caía en cascada sobre su espalda mientras preparaba cuidadosamente los ingredientes de la comida. Sus ojos, de un color rojizo brillante, parecían arder con determinación mientras revisaba que cada detalle fuera perfecto. Sabía lo mucho que Nefera apreciaba el lujo y la calidad, no iba a permitir que ese día fuera la excepción.
Sobre una bandeja de oro tallada con intrincados motivos faraónicos, T/N colocó cuidadosamente un festín digno de una reina. En pequeños recipientes de ónix negro, sirvió caviar de almas, un manjar raro y costoso que sabía era el favorito de Nefera. Junto a ellos, trufas blancas finamente ralladas descansaban sobre una crema de dátiles y miel, mientras que delgadas lonchas de pan de loto recién horneado completaban la presentación. Cada plato estaba decorado con un toque de comestibles dorados, añadiendo ese detalle de opulencia que sabía que su amada apreciaría.
Cuando la bandeja estuvo lista, T/N se detuvo un momento para ajustar su vestido, un atuendo de seda en tonos rojos y dorados que complementaba su radiante apariencia. Tomando la bandeja con gracia, caminó hacia el salón principal, sus pasos apenas audibles sobre el mármol. Al entrar, una pequeña sonrisa juguetona se formó en sus labios al ver a Nefera aún inmersa en sus pensamientos.
—Mi reina —Anunció T/N, con una reverencia teatral mientras colocaba la bandeja sobre una mesita junto al diván—Espero que el banquete que he preparado sea digno de tu incomparable perfección.
Nefera levantó la cabeza lentamente, arqueando una ceja con un aire de curiosidad mezclado con su habitual actitud altiva. Su mirada se posó primero en la comida, luego en T/N y finalmente, una diminuta sonrisa se dibujó en sus labios.
—¿Intentas distraerme, T/N? —Preguntó Nefera con su tono típico de superioridad, aunque en el fondo ya sentía su humor suavizándose.
—No intento distraerte, amor. Solo estoy asegurándome de que recuerdes lo increíble que eres, incluso en tus días más grises —Respondió T/N, inclinándose para depositar un suave beso en la mejilla de Nefera, justo donde brillaba su gema naranja.
Con una mezcla de orgullo y vulnerabilidad, Nefera tomó una cucharita de caviar ofrecida por T/N. Cerró los ojos al saborear el bocado, dejando escapar un suspiro de aprobación.
—Sabes que odio admitirlo, pero... tienes talento ¿Lo sabías? —Murmuró Nefera, dejando que su tono altivo se suavizara por un momento. Sus dedos rozaron los de T/N mientras tomaba una trufa de la bandeja, y un brillo casi imperceptible se encendió en sus ojos púrpuras.
T/N sonrió y se sentó junto a ella, rodeándola con una de sus suaves colas. Sus caricias eran cálidas, como el sol filtrándose entre las sombras.
—Sé muchas cosas, amor. Pero lo que más sé es que mereces todo esto y más. A veces, incluso las diosas necesitan que alguien las cuide ¿No crees?
Nefera se quedó en silencio, permitiéndose absorber las palabras de T/N. Con un suspiro más profundo, apoyó la cabeza en el hombro de su amada, dejando que la tensión que había acumulado se desvaneciera lentamente. Era raro para ella mostrarse tan vulnerable, pero con T/N siempre se sentía segura.
—No entiendo cómo puedes soportar mis defectos, T/N —Murmuró Nefera, su voz apenas un susurro.
—Porque no los veo como defectos. Solo veo a la mujer que amo, con todo lo que eso conlleva —Respondió T/N, acariciando el cabello de Nefera mientras depositaba un suave beso en su frente.
La noche transcurrió entre risas, mordiscos compartidos y palabras susurradas. En los brazos de T/N, Nefera encontró un consuelo que rara vez permitía darse, y en esos momentos, el peso de las expectativas y las críticas parecía desvanecerse, al menos por un rato.
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Monster High - One shots
Fanfiction¡Bienvenidos a este one-shots de Monster High! Espero que les gusten estás minis historias de cada uno de estos personajes. ¡Espero que le gusten!
