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Clawdeen Wolf
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Era una de esas noches mágicas que solo ocurren una vez cada mucho tiempo. La luna llena iluminaba el cielo con una intensidad cegadora, tiñendo de plateado todo a su paso. En el aire flotaba una energía que parecía electrificar a cada ser vivo, como si el universo mismo estuviera preparando algo especial. Clawdeen Wolf, la feroz hija del hombre lobo, caminaba por los pasillos de Monster High, sintiendo una tensión en el aire, algo que la llamaba, que la atraía con una fuerza irresistible. Era más que la típica emoción que sentía cuando la luna estaba llena. Esta vez había algo diferente. Algo, o más bien alguien, la estaba esperando.
Con cada paso, sus rizos castaños oscilaban de manera cautivadora. Su piel morena brillaba suavemente bajo la luz de los pasillos de la escuela, pero no podía evitar pensar en la figura que se encontraba esperándola afuera. T/N. Su novia. Una mujer lobo tan feroz y salvaje como ella, pero con una presencia única, tan etérea como la misma luna que guiaba sus destinos. Clawdeen siempre había sabido que T/N era diferente. Había algo en ella que hacía que la intensidad de Clawdeen se suavizara, pero también algo que la hacía sentirse más viva que nunca.
Al salir al aire libre, Clawdeen vio la silueta de T/N de pie cerca de un antiguo roble, mirando fijamente hacia el horizonte. La luna parecía brillar con más fuerza alrededor de ella, como si la naturaleza misma la reconociera como una criatura igual de salvaje. T/N tenía una belleza que no se podía explicar con palabras simples. Su piel, de un tono similar al de Clawdeen, se destacaba bajo la luz plateada, y su cabello, largo y plateado como los reflejos de la luna, caía en ondas suaves sobre sus hombros. Cuando sus ojos se encontraron, Clawdeen sintió esa chispa instantánea que siempre la hacía sonreír. Los ojos de T/N eran como espejos de la luna, profundos, hipnotizantes, llenos de secretos y promesas.
—Hey hermosa—Dijo Clawdeen, su voz llena de un toque de diversión, pero también de un profundo cariño que solo T/N podía hacer aflorar en ella.
T/N giró su rostro hacia ella, sonriendo suavemente—¿Sientes eso?—Preguntó, su voz cargada de una tensión suave pero poderosa—La luna está más cerca esta noche. Creo que algo grande está a punto de pasar. Como si estuviera llamándonos, como si el universo nos estuviera invitando a ser más... nosotros.
Clawdeen se acercó, dejando que el viento agitara su cabello rizado—¿Estás diciendo que esta noche será especial?—Preguntó con una sonrisa de complicidad, sabiendo exactamente a qué se refería T/N.
Ambas compartían algo más que su naturaleza de mujeres lobos. Había una conexión profunda entre ellas, un vínculo que iba más allá de lo físico. Las dos podían sentir la llamada de la luna, de la transformación que se avecinaba. Y sabían que esta noche no sería solo una noche más.
T/N dio un paso hacia ella, y su mirada se intensificó—No solo especial. Esta noche será nuestra. Noche de lobas.
Clawdeen sintió una oleada de emoción recorrer su cuerpo. Como mujer lobo, siempre había tenido una energía desbordante, algo salvaje y feroz que no podía contener por mucho tiempo. Pero junto a T/N, esa energía se amplificaba, se convertía en algo aún más intenso, algo que solo ellas podían comprender y dominar.
De repente, T/N soltó una risa profunda, que resonó con el eco de la naturaleza que las rodeaba—Vamos Clawdeen. Sé que no puedes esperar para liberar esa energía dentro de ti.
Clawdeen le lanzó una mirada desafiante, pero con cariño—¿Qué pasa? ¿Crees que voy a dejar que tú me adelantes, cariño?
Y con esas palabras, ambas, casi al mismo tiempo, se dejaron llevar por la magia de la luna llena. La transformación comenzó en sus cuerpos al unísono. Era un proceso doloroso, pero profundamente liberador. Los músculos de Clawdeen se tensaron, su piel adquirió un brillo metálico, y sus garras afiladas emergieron de sus dedos. Su rostro se alargó, sus colmillos crecieron, y en cuestión de segundos, se encontró en su forma de loba, con un pelaje suave y marrón cubriéndola. T/N, por supuesto, ya estaba completamente transformada. Su pelaje plateado brillaba bajo la luz de la luna, y sus ojos eran dos espejos lunares, tan profundos que podían reflejar todo lo que había en el universo.
Ambas se miraron con una mezcla de ferocidad y complicidad, y sin decir palabra alguna, comenzaron a correr. El viento se coló entre sus cuerpos mientras sus patas golpeaban el suelo con fuerza, levantando polvo y hojas secas. Cada paso era más rápido, más feroz, y ambas se movían con una precisión que solo los verdaderos lobos podrían entender. La luna, tan brillante y llena, parecía ser su guía, iluminando el camino que ambas seguían con una fuerza imparable.
A través del bosque, se adentraron en la naturaleza salvaje, como si fueran una extensión de ella. Sus cuerpos se movían con gracia, pero también con una energía cruda y primitiva. Los árboles pasaban a su lado en un blur de sombras y luz, mientras el aire nocturno se llenaba de los sonidos de sus pasos y sus respiraciones profundas. Corrieron durante lo que pareció ser horas, pero para ellas, era como si el tiempo mismo se hubiera detenido, como si no hubiera nada más importante en ese momento que la sensación de libertad absoluta y el compañerismo entre ellas.
Finalmente, llegaron a una cima, donde se detuvieron, respirando con fuerza, pero con sonrisas de satisfacción. El paisaje se extendía ante ellas, y la luna llena brillaba intensamente sobre el horizonte. Se miraron en silencio, sabiendo que este momento era solo de ellas, algo que nadie más podría entender.
T/N se acercó, y, sin decir palabra, acarició la mejilla de Clawdeen con ternura—Eres increíble—Dijo su voz suave; pero llena de admiración—Siempre lo has sido. Desde el primer momento en que te vi.
Clawdeen sonrió y se acercó más, sintiendo cómo su corazón latía con fuerza—No soy nada sin ti, T/N. Tú me haces sentir completa. Como si todo tuviera sentido solo cuando estamos juntas.
T/N la miró profundamente a los ojos, y antes de que Clawdeen pudiera decir algo más, sus labios se encontraron en un beso, un beso cargado de pasión, de promesas, de la fuerza de lo que compartían. Era un beso que no necesitaba palabras, uno que decía todo lo que sentían la una por la otra un amor feroz, indestructible, que no podía ser controlado ni limitado por nada.
Cuando finalmente se separaron, la luna parecía brillar más intensamente. Clawdeen se apoyó en T/N, acariciando suavemente su pelaje plateado, y ambas compartieron una sonrisa silenciosa. En ese momento, sabían que no importaba lo que les deparara el futuro, porque mientras estuvieran juntas, nada podría separarlas.
T/N suspiró, mirando a Clawdeen con una mezcla de afecto y respeto—Siempre estaré aquí para ti. Sin importar lo que pase, sin importar las dificultades. Te lo prometo.
Clawdeen la miró, sus ojos brillando bajo la luz de la luna—Lo sé. Y yo siempre estaré aquí para ti, amor. Juntas, somos imbatibles.
Las dos lobas se quedaron allí, abrazadas bajo la luz de la luna llena, sintiendo la conexión más profunda que podían experimentar. Sabían que no había nada más fuerte que su amor. Ningún monstruo, ninguna oscuridad, ni siquiera el paso del tiempo, podría destruir lo que compartían. Esa noche, el universo las había unido, y nada podría separarlas jamás.
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Monster High - One shots
Fanfic¡Bienvenidos a este one-shots de Monster High! Espero que les gusten estás minis historias de cada uno de estos personajes. ¡Espero que le gusten!
