◆━━━━━━━◆❃◆━━━━━━━◆
Catrine DeMew
◆━━━━━━━◆❃◆━━━━━━━◆
La tarde se sentía fresca en Scaris, como esas tardes que no eran ni demasiado cálidas ni demasiado frías, justo lo suficiente para que el aire se sintiera agradable mientras caminabas por las adoquinadas calles. El sol se estaba poniendo, tiñendo el cielo de colores cálidos y anaranjados, pero Catrine DeMew no podía concentrarse en nada de eso. Estaba demasiado nerviosa, demasiado emocionada. En su pecho latía una mezcla de ansias y felicidad que no había sentido en meses. Era difícil describir la sensación de que algo tan esperado finalmente estuviera a punto de suceder.
Catrine, con su pelaje blanco y su cabello morado ondulado que caía en suaves ondas hasta los hombros, caminaba a paso lento, disfrutando del tranquilo paisaje urbano de Scaris, pero su mente no dejaba de divagar hacia un solo lugar T/N. La idea de volver a verla, después de todo este tiempo, la había mantenido despierta por noches enteras. Recordaba el último adiós, las promesas de llamadas, de cartas, de mensajes. Pero nada se comparaba con el reencuentro.
La ciudad, conocida por su aire artístico, estaba llena de colores vibrantes, esculturas e inspiración por cada rincón, pero nada de eso hacía que Catrine se sintiera más conectada con su hogar. No, lo único que realmente la hacía sentirse en paz era pensar en T/N una joven gata, su novia española, la mujer que había cautivado su corazón. A pesar de ser tan diferentes, de tener personalidades que parecían ser un choque constante entre la calma de Catrine y la energía de T/N, había algo mágico entre ellas. Algo que siempre las unía.
Y de pronto, un sonido familiar rompió sus pensamientos. Un par de pasos acelerados, el crujir de los adoquines bajo un paso firme, inconfundible. Catrine giró la cabeza y, en un instante, la vio. T/N estaba allí, como siempre, con esa presencia arrolladora que no podía pasar desapercibida. Su figura robusta, vestida con ropa deportiva ajustada que dejaba ver su musculatura, la hacía destacar entre la multitud mientras que movía sus características orejas gatunas por el sonido. Pero lo que más resaltaba en ese momento era su sonrisa traviesa, esa sonrisa que sabía exactamente cómo hacer que Catrine sintiera mariposas en el estómago.
—¡Catrine!—La llamó T/N con una voz llena de entusiasmo, acercándose rápidamente. No necesitaba pensar, no necesitaba planear el momento, T/N siempre actuaba de acuerdo a lo que su corazón le dictaba en ese instante.
Catrine, al ver la mirada de su amada, sintió cómo el corazón le daba un vuelco. Aquella mezcla de sorpresa y felicidad la invadió, y antes de que pudiera decir una palabra, T/N la había tomado entre sus brazos, envolviéndola en un abrazo tan fuerte que casi la dejó sin aliento. Catrine, aunque un poco reservada, correspondió el abrazo, rodeando a T/N con sus brazos, respirando su perfume familiar, ese que siempre la hacía sentirse como en casa.
—Te he extrañado tanto...—Murmuró Catrine, con una voz suave y algo temblorosa. En ese momento, las emociones parecían desbordarse, y las palabras simplemente no eran suficientes.
T/N sonrió, sus ojos brillando con esa chispa traviesa que la hacía ser tan impredecible—Yo también, mon amour. Pero...—Y antes de que Catrine pudiera preguntarse qué estaba tramando, T/N la inclinó hacia atrás suavemente, en un giro rápido y completamente espontáneo, la besó.
No fue un beso común. No fue el tipo de beso lento y suave que Catrine estaba acostumbrada. Fue algo mucho más intenso. T/N, con su estilo impetuoso y directo, no dudó en darle un beso de lengua en medio de la calle, entre los murmullos de los peatones que pasaban. Catrine, completamente sorprendida por la audacia de T/N, se quedó inmóvil por un segundo. Nunca había experimentado algo así en público, y mucho menos de esta forma tan arrebatada.
El beso fue tan lleno de pasión y de anhelo que Catrine sintió cómo su cuerpo se tensaba por un instante, antes de relajarse lentamente y comenzar a responder a ese beso inesperado. Pero la sorpresa era tan grande que, cuando finalmente se separaron, Catrine respiró profundamente, sintiendo cómo el rubor invadía sus mejillas. Su rostro estaba completamente rojo, y sus ojos, abiertos de par en par, miraban a T/N con una mezcla de incredulidad y algo de vergüenza.
—¡T-T/N!—Tartamudeó Catrine, tratando de recomponerse—Eso... eso fue un poco... inesperado—Su voz temblaba ligeramente mientras hablaba, y su corazón latía con fuerza en su pecho. Sentía que todo el mundo en las calles de Scaris la observaba, aunque sabía que eso era solo una ilusión.
T/N, con una sonrisa de oreja a oreja, la observó, divertida, mientras sus ojos brillaban con complicidad—¿No te gustó, mi amor?—Preguntó, como si estuviera jugando con ella—Te extrañé tanto que no pude evitarlo. A veces, los monstruos españoles somos un poco atrevidos.
Catrine, aún algo atónita, no pudo evitar sonrojarse aún más—A-Atrevida... ¡Es un decir!—Balbuceó, aunque sus labios se curvaban en una sonrisa tímida, más por el efecto que T/N tenía en ella que por cualquier otra cosa—No estoy acostumbrada a... a este tipo de cosas, no en medio de la calle, en todo caso.
T/N soltó una risa llena de ternura, dándole una pequeña caricia en la mejilla—Lo siento, mon amour, pero es que cuando veo algo tan hermoso como tú, no puedo evitarlo—Dijo, su tono de voz suavizándose—Pero... si no te gusta tanto, te prometo que la próxima vez, lo haré con más calma—Su tono de voz se volvió juguetón nuevamente, mientras le daba un beso suave en la frente.
Catrine, a pesar de la vergüenza que aún sentía, no podía negar lo mucho que le gustaba estar cerca de T/N. El amor que sentía por ella era más fuerte que cualquier otra emoción que pudiera experimentar en ese momento. Con una sonrisa, Catrine tomó la mano de T/N, quien no dejó de mirarla con esa chispa traviesa en los ojos.
—No es que no me guste—Dijo Catrine, un poco más tranquila ahora—Es solo que... tú eres tan... espontánea—Sus palabras, a pesar de estar cargadas de sorpresa, también estaban llenas de cariño. No podía dejar de sentirse afortunada de tener a alguien tan única y especial como T/N a su lado.
Ambas caminaron por las calles de Scaris, riendo y disfrutando de ese momento, dejando que el bullicio de la ciudad se desvaneciera a su alrededor. Aunque las diferencias culturales entre ellas siempre habían sido un tema recurrente, Catrine sabía que, de alguna manera, eso solo hacía más fuerte lo que compartían. Era un amor único, lleno de desafíos, pero también de pasión, de risas y de sorpresas. Y por supuesto, estaba dispuesta a enfrentar cada una de esas sorpresas, una por una.
—Quizás debería empezar a acostumbrarme a tus 'Sorpresas' ¿No?—Dijo Catrine, mirando a T/N con una sonrisa traviesa—Después de todo, ¿Quién puede resistirse a la tentación de un beso como ese?
T/N le devolvió la sonrisa, con una mirada de satisfacción—Así me gusta, mon amour. A veces, un poquito de atrevido no hace daño.
Catrine suspiró con una sonrisa en los labios. Aunque su corazón todavía estaba acelerado por el beso tan inesperado, sabía que este era solo el comienzo de una nueva etapa en su relación. Una en la que la paciencia y la calma de ella se encontrarían con la audacia y el coraje de T/N, y juntas encontrarían su propio ritmo.
La noche seguía cayendo sobre Scaris, pero para ellas, el día apenas comenzaba.
ESTÁS LEYENDO
Monster High - One shots
Fanfiction¡Bienvenidos a este one-shots de Monster High! Espero que les gusten estás minis historias de cada uno de estos personajes. ¡Espero que le gusten!
