Twyla

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Twyla

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La tarde caía en la Mansión Boogey, un laberinto señorial en New Salem, donde las sombras se alargaban entre los árboles viejos y las paredes cubiertas de moho. Twyla se encontraba allí, al resguardo de la luz, en su rincón favorito del jardín polvoriento. Su piel azul violeta claro brillaba débilmente al resplandor anaranjado del atardecer, como si absorbiera las sombras que la rodeaban. Patrones de gris se arremolinaban alrededor de sus tobillos y hasta la mitad de sus piernas, un recordatorio constante de su herencia como un coco, la hija de El Coco. Su cabello largo y verde pastel se movía suavemente con la brisa, las rayas azules y moradas que lo decoraban se mezclaban en una fantasía etérea de colores apagados.

Twyla se acomodó en el banco de piedra cubierto de musgo, su falda a capas oscurecida por el polvo que flotaba en el aire. Se sentía cómoda en su propia piel, aceptando sus defectos y encontrando un lugar especial en las sombras del jardín, un refugio en el que podía ser ella misma. No le gustaba ser el centro de atención, por lo que su timidez era casi una segunda naturaleza para ella. Pero hoy no estaba sola; T/N su novia, la hija del Rey Sombras, se acercaba, su figura seria y responsable contrastaba suavemente con la atmósfera tranquila que Twyla creaba.

T/N se inclinó ligeramente hacia adelante, su cabello negro y plateado ondeando suavemente en la brisa. Ella siempre tenía un aire de seriedad, pero había algo en sus ojos que era tranquilizador y lleno de afecto, algo que Twyla apreciaba profundamente. Se sentó junto a Twyla en el banco, sus ojos verdes brillando suavemente en la oscuridad que rodeaba el jardín.


—¿Cómo estás, Twyla? —Preguntó T/N con su tono calmado, un poco distante pero lleno de cuidado. Siempre tomaba buenas decisiones por el bien mayor, lo cual era una de las razones por las que Twyla la admiraba tanto.

Twyla suspiró suavemente, bajando la mirada hacia sus manos. No era fácil hablar de lo que sentía, pero cuando T/N estaba cerca, se sentía un poco más segura—Estoy bien —Dijo con suavidad, casi susurrando—Solo... a veces las sombras pueden ser un poco abrumadoras.

T/N asintió, su expresión cambiando a una de preocupación genuina—Es natural sentirse así. Pero siempre estaré aquí para ti, Twyla ¿De acuerdo? —Extendió una mano, con un gesto afectuoso que la hizo sentir más nerviosa de lo que se atrevía a admitir.

—Gracias T/N —Susurró Twyla, sintiendo una oleada de agradecimiento por tener a alguien como T/N en su vida. 


La trataba con cariño, besándole las manos y a veces el cuello, provocando que la piel de Twyla se erizara ante el roce delicado. Eso siempre la hacía sentir nerviosa, pero no podía negar que le gustaba.


T/N sonrió levemente, su pulso claro bajo la piel oscura—Quiero pasar un día contigo, Twyla. Sin pesadillas ni sombras que nos acechen —Dijo T/N, su voz suave pero llena de determinación. Había algo en ella que siempre buscaba hacer lo mejor para Twyla, y eso era algo que la hacía sentir especial.

Twyla asintió tímidamente, sintiendo la emoción que latía en su pecho. Había algo en la serenidad de T/N que equilibraba perfectamente su propia naturaleza reservada—Me encantaría —Respondió su tono genuino y sincero.


Las dos se quedaron allí un rato, en silencio, mirando cómo las sombras se alargaban sobre el jardín. La brisa traía consigo el dulce aroma de las flores marchitas y el frescor de la noche que se acercaba. Era un momento perfecto, un remanso de paz para Twyla, un momento en el que podía ser ella misma sin miedo.


T/N se inclinó un poco hacia adelante, capturando la mirada de Twyla con la suya—Me gusta verte así, tan cómoda en tu mundo —Dijo T/N, su voz suave como un susurro. 


Su rostro se acercó un poco más, sus ojos verdes brillando como luciérnagas en la oscuridad. De repente, la inclinación se volvió un poco más cercana, y antes de que Twyla pudiera reaccionar, sintió los labios suaves de T/N sobre su cuello.

Twyla sintió un cosquilleo agradable que recorrió su columna vertebral, sus mejillas se encendieron y un rastro de nerviosismo la invadió, pero no fue algo malo. Era una sensación cálida y reconfortante, algo que hacía que el mundo fuera más soportable.


—¿Te gusta cariño? —Susurró T/N, su aliento cálido acariciando la piel de Twyla.

—S-sí —Respondió Twyla, su voz temblorosa pero sincera. Su corazón latía rápido, un recuerdo vívido de las noches de pesadillas y la soledad que solía envolverla. Ahora, esa soledad se disipaba con cada toque cariñoso de T/N.


Ambas permanecieron allí, inmersas en su pequeño mundo privado, donde todo parecía tener sentido. Las sombras se alzaban como murallas, pero ahora tenían una compañía que hacía que todo valiera la pena. 

Monster High - One shotsDonde viven las historias. Descúbrelo ahora