Andy Beast

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Andy Beast

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La noche se cernía como un manto pesado sobre la Isla Calavera, y el eco de las criaturas nocturnas llenaba el aire. T/N avanzaba con pasos inseguros por el denso bosque tropical. Sus sentidos de mujer lobo captaban cada movimiento en la espesura, desde el crujir de hojas bajo sus pies descalzos hasta el aleteo distante de un ave nocturna. Aunque el aire era cálido y húmedo, un escalofrío recorrió su espalda. Estaba sola, completamente sola, algo que no era nuevo para ella. Pero en este lugar, el aislamiento parecía aún más tangible.

Había llegado a la isla por accidente, pero en el fondo sabía que no tenía un destino claro. Su antigua manada la había dejado atrás, tachándola de "Débil" y "Poco útil" solo porque su cuerpo no encajaba con los ideales de perfección que imponían. Aunque estaba sana y fuerte, su complexión algo más robusta había sido motivo de burla, y su incapacidad para procrear había sellado su destino como una marginada.

El rugido distante de algo que no parecía humano la hizo detenerse en seco. Su instinto de lobo le advirtió peligro, pero no había ningún lugar al que huir. Apretó los dientes y siguió adelante, guiada por el deseo de encontrar un refugio seguro antes de que la oscuridad se volviera aún más impenetrable.

De repente, lo vio. Una figura gigantesca emergió entre los árboles. Su piel morada oscura brillaba bajo la tenue luz de la luna, y sus astas colosales parecían tocar las estrellas. Era una criatura que parecía sacada de una pesadilla, pero sus ojos anaranjados brillaban con una intensidad que no transmitía maldad, sino una mezcla de furia y confusión.

Antes de que T/N pudiera reaccionar, el monstruo rugió, un sonido gutural que hizo vibrar el suelo bajo sus pies. Su corazón dio un vuelco, y sin pensarlo dos veces, giró sobre sus talones y corrió. Pero la maleza era espesa, y en su desesperación por escapar, no vio la roca que sobresalía del suelo. Tropezó, y todo se volvió negro.


...



El dolor fue lo primero que T/N notó al abrir los ojos. Una punzada constante en la parte trasera de su cabeza la hizo soltar un gemido bajo. El suelo duro y rocoso bajo su cuerpo le recordó de inmediato que no estaba en casa, ni cerca de algo familiar. Intentó moverse, pero sus extremidades se sentían pesadas, como si todo su cuerpo hubiera absorbido el impacto de su caída.


—Tranquila. No te levantes tan rápido —Dijo una voz grave y profunda, resonando como un eco en la quietud de la noche.


T/N parpadeó, tratando de enfocar su vista en la figura frente a ella. Lo primero que vio fue el fuego: llamas danzantes que proyectaban sombras alargadas sobre la maleza. Después lo vio a él, sentado a pocos metros de distancia. Sus astas enormes se arqueaban sobre su cabeza como ramas contra el cielo nocturno. Su piel morada parecía extrañamente cálida bajo el reflejo anaranjado del fuego, y sus ojos amarillos brillaban con una intensidad que la dejó inmóvil.


—¿Quién... eres? —Preguntó T/N, su voz un susurro rasposo mientras su garganta trataba de recuperar la humedad perdida.


La criatura, que parecía aún más impresionante bajo la luz parpadeante, se inclinó ligeramente hacia ella. Su cuerpo masivo parecía contener una fuerza descomunal, pero su lenguaje corporal estaba lejos de ser agresivo.

Monster High - One shotsDonde viven las historias. Descúbrelo ahora