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Romulus
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Romulus caminaba por los pasillos de Monster High con paso firme, aunque su semblante reflejaba una ligera timidez. A pesar de su imponente figura y el respeto que inspiraba entre los hombres lobo, había algo en este nuevo entorno que lo hacía sentir fuera de lugar. Los días en Crescent Moon High eran un recuerdo distante, pero su lealtad a la manada seguía siendo el núcleo de su identidad. Sin embargo, desde que había conocido a T/N, todo su mundo había comenzado a tambalearse de formas que nunca había imaginado.
T/N, la hermana de Bram Devein, era todo lo que Romulus no había esperado encontrar en un vampiro. Mientras que su experiencia pasada había estado marcada por rivalidades y tensiones entre su especie y la de ellos, T/N desafiaba todas esas percepciones. Era cálida, compasiva y poseía una inteligencia que iluminaba cada conversación que compartían. Al principio, Romulus había intentado evitarla, consciente de que su relación con Bram estaba plagada de conflictos. Pero cuanto más intentaba mantenerse alejado, más ineludible era la atracción que sentía hacia ella.
Una tarde, mientras buscaba algo de tranquilidad en el bosque cercano a Monster High, escuchó el crujir de las hojas tras él. Al voltear, la vio allí, de pie entre los árboles, con la luz plateada de la luna enmarcando su figura.
—¿Te molesto? —Preguntó ella, con una sonrisa tímida, sus ojos brillando como estrellas.
Romulus negó con la cabeza. Por alguna razón, no podía apartar la mirada. Hacía tiempo que no se sentía tan cómodo en presencia de alguien. Sin decir una palabra, le indicó que lo acompañara, y juntos comenzaron a caminar entre los árboles.
—Siempre he encontrado paz aquí —Dijo Romulus, rompiendo el silencio. Su voz era baja, casi como un gruñido—La luna... nos conecta a los hombres lobo con algo más grande que nosotros mismos.
T/N asintió, mirando hacia el cielo.
—Puedo entenderlo. La luna siempre me ha parecido una especie de faro. Incluso en las noches más oscuras, siempre está allí. Constante.
Romulus la observó de reojo. Había algo en sus palabras que lo conmovía. Mientras caminaban, compartieron historias de sus familias, sus miedos y sus sueños. T/N le contó anécdotas de su infancia con Bram, de cómo siempre había sentido que debía demostrar su valor, no solo como vampiro, sino como persona. Romulus, por su parte, le habló de sus sueños de unidad entre vampiros y hombres lobo, aunque rápidamente se encogió de hombros, como si temiera que sus palabras fueran demasiado ingenuas.
—Eso no es ingenuo —Dijo ella, deteniéndose y mirándolo directamente a los ojos—Es valiente. Y creo que si alguien puede lograrlo, eres tú.
Romulus sintió un calor desconocido llenándole el pecho. Quiso responder, pero las palabras se le atoraron en la garganta. En su lugar, simplemente asintió, y ambos continuaron caminando.
Con el tiempo, su relación comenzó a florecer en secreto. Cada encuentro estaba lleno de pequeños gestos que hablaban más que las palabras: una risa compartida, un roce accidental de las manos, la forma en que T/N lo miraba como si pudiera ver más allá de su apariencia y llegar directamente a su corazón. Romulus, por su parte, le mostraba partes de sí mismo que nunca antes había compartido con nadie. Cada momento juntos era un recordatorio de que, a pesar de las diferencias, sus almas estaban conectadas.
Sin embargo, no todo fue fácil. Bram pronto comenzó a sospechar. Una noche, mientras T/N regresaba de uno de sus encuentros con Romulus, Bram la confrontó en la entrada de su casa.
—¿Por qué pasas tanto tiempo con ese lobo? —Preguntó, sus ojos oscuros llenos de preocupación.
T/N lo miró con calma.
—Porque veo en él algo que tú no ves, Bram. Él no es solo un lobo. Es alguien con un corazón noble.
Bram bufó, pero no dijo nada más. Sabía que no podría convencerla de lo contrario.
En la manada de Romulus, las tensiones también comenzaron a crecer. Uno de los hombres lobo más tradicionales, un macho alfa llamado Garrick, lo confrontó una noche durante una reunión.
—¿Cómo puedes confiar en un vampiro? ¿Acaso olvidaste lo que han hecho?
Romulus se mantuvo firme, sus ojos brillando con determinación.
—No he olvidado nada. Pero también sé que no podemos seguir viviendo en el pasado. T/N me ha mostrado que hay algo más allá de esta rivalidad. Y si eso es traición para ti, entonces que así sea.
A pesar de las críticas, su amor solo creció con el tiempo. T/N era su refugio, y Romulus era su fortaleza. Juntos comenzaron a imaginar un futuro diferente, uno donde vampiros y hombres lobo pudieran coexistir. Esa idea, aunque utópica, les daba esperanza.
Una noche, durante el baile anual de Monster High, Romulus decidió hacer algo que nunca había hecho antes enfrentar sus miedos y declarar su amor en público. Mientras la música resonaba en el gran salón, Romulus atravesó la multitud y tomó la mano de T/N. Ella lo miró sorprendida, pero al ver la determinación en sus ojos, sonrió.
—¿Qué estás haciendo? —Susurró ella, un poco nerviosa.
—Lo que debí haber hecho hace mucho tiempo —Respondía él. Con suavidad, la llevó al centro de la pista de baile.
Los murmullos comenzaron a extenderse entre la multitud. Vampiros y hombres lobo observaban con incredulidad mientras Romulus y T/N comenzaban a bailar. Pero Romulus no se dejó intimidar.
Miró a T/N directamente a los ojos y, con una voz clara y firme—No me importa lo que piensen los demás. Lo único que importa es lo que siento por ti.
T/N lo miró con los ojos llenos de lágrimas de felicidad.
—Y yo siempre estaré a tu lado, Romulus.
Desde esa noche, su relación dejó de ser un secreto. Aunque enfrentaron críticas y desafíos, Romulus y T/N se mantuvieron firmes, demostrando a todos que el amor podía superar incluso las rivalidades más arraigadas. Su valiente declaración de amor inspiró a otros en Monster High, mostrando que, con suficiente coraje, incluso las diferencias más profundas podían ser superadas.
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Monster High - One shots
Fanfiction¡Bienvenidos a este one-shots de Monster High! Espero que les gusten estás minis historias de cada uno de estos personajes. ¡Espero que le gusten!
