Amanita Nightshade

233 7 0
                                        


◆━━━━━━━◆❃◆━━━━━━━◆

Amanita Nightshade

◆━━━━━━━◆❃◆━━━━━━━◆


El sol de la tarde se filtraba por las amplias ventanas góticas de Monster High, llenando los pasillos de un brillo cálido y misterioso. Las losetas negras y moradas relucían bajo los pasos elegantes de T/N Radiata, quien caminaba como si el mundo le perteneciera. A su lado, Amanita Nightshade, con su porte altivo y su sonrisa confiada, acompañaba cada movimiento con un toque teatral, como si estuviera en una pasarela.

El dúo avanzaba con una sincronía perfecta, sus tacones resonando en un eco rítmico que parecía marcar el latido del instituto. Los monstruos que llenaban el pasillo se apartaban automáticamente, creando un camino despejado para ellas. Algunos se quedaban inmóviles, boquiabiertos por la imponente presencia de ambas. Las miradas no solo estaban llenas de admiración, sino también de una especie de veneración, como si estuvieran viendo a dos figuras casi divinas.

T/N llevaba un vestido de encaje negro con detalles dorados que caía con elegancia hasta sus tobillos, complementado por sus botines de punta afilada. Amanita, por su parte, lucía un atuendo más vibrante: un vestido ajustado en tonos verdes y púrpuras que resaltaba su figura, con su característico cabello adornado con pequeñas flores que parecían estar floreciendo en ese mismo instante. Juntas, eran la encarnación misma de la realeza monstruosa.

Desde una esquina del pasillo, un grupo de chicas observaba la escena con diferentes reacciones. Clawdeen Wolf cruzó los brazos, su mirada escéptica escondiendo una ligera envidia.


—Ahí van otra vez —Murmuró con un tono que pretendía ser indiferente, pero que traicionaba una pizca de admiración—Siempre tienen que hacer una entrada.


Cleo de Nile, con su característico aire de superioridad, bufó y levantó la barbilla.


—¿Y qué esperabas? Claro, T/N tiene su gracia, pero Amanita... Esa planta no hace más que robar atención que no merece.


Frankie Stein, siempre positiva, sonrió mientras observaba al dúo pasar.


—No entiendo por qué les molesta tanto. Se ven increíbles juntas. Y además, siempre son amables cuando alguien les pide ayuda.


—Eso si logras acercarte a ellas —Interrumpió Lagoona con una risita—Con ese séquito de admiradores, parece misión imposible.


Mientras el grupo murmuraba, el pasillo comenzó a llenarse aún más. Estudiantes de todos los rincones de Monster High, emocionados por la mera presencia de T/N y Amanita, se agolpaban en los extremos, empujándose unos a otros para tener un mejor vistazo. Sin embargo, el entusiasmo pronto se volvió un caos.

Un grupo de monstruos, entre ellos Heath Burns y Manny Taur, perdió el equilibrio al intentar avanzar hacia el centro del pasillo. El resultado fue un efecto dominó: mochilas cayendo al suelo, libros deslizándose por todas partes, y un par de empujones desafortunados que enviaron a Clawdeen, Cleo y Lagoona directamente al suelo.


—¡Cuidado brutos! —Gritó Cleo, mientras intentaba levantarse, solo para ser pisoteada por otro monstruo que no reparó en su presencia.


Clawdeen, con el cabello alborotado y un gruñido en los labios, trató de recuperar el equilibrio mientras ayudaba a Lagoona a levantarse.


—Esto es ridículo. Es como si estuvieran hipnotizados.


Entre tanto alboroto, Amanita y T/N apenas parecían inmutarse. Continuaron avanzando, completamente ajenas al caos que las rodeaba, aunque no podían evitar intercambiar una mirada divertida. Amanita fue la primera en romper el silencio.


—¿Ves lo que te decía, T/N? No es fácil ser tan adoradas.


T/N, con su característico tono calmado, respondió mientras levantaba ligeramente una mano para saludar a un grupo de admiradores que se desmayaron al instante.


—La adoración tiene su precio, querida Amanita. Pero al menos nos mantiene entretenidas.


Cuando finalmente llegaron al centro del pasillo, donde las escaleras principales se bifurcaban hacia diferentes direcciones, el grupo de estudiantes se detuvo en seco. Nadie parecía atreverse a acercarse demasiado, como si un aura invisible protegiera a las dos chicas. Amanita, siempre la más teatral, levantó una mano y dio un pequeño giro, dejando que su vestido se moviera con gracia.


—¿No es encantador cómo saben apreciar la grandeza?


T/N se limitó a sonreír, pero sus ojos brillaron con un toque de diversión. Luego, inclinó ligeramente la cabeza hacia Amanita.


—Deberíamos ser generosas y bendecirlos con nuestra presencia en la cafetería. Estoy segura de que algunos necesitan un motivo para alegrar su día.


Antes de que pudieran dar el siguiente paso, un monstruo más atrevido que los demás -un espectro con un traje impecable y una flor en la solapa- se adelantó y extendió una mano hacia T/N.


—Señorita Radiata ¿Me concedería el honor de un café después de clases?

El pasillo quedó en silencio absoluto. Amanita arqueó una ceja, claramente sorprendida por la osadía del espectro. T/N lo observó durante unos segundos antes de esbozar una sonrisa impecable.


—Agradezco tu invitación, pero mi agenda está ocupada. Quizás en otra ocasión.


El espectro asintió rápidamente, casi tropezándose al retroceder. Amanita, incapaz de contenerse, soltó una pequeña carcajada.


—Eres toda una diplomática, T/N. Yo habría sido menos amable.

—Por eso soy yo quien maneja estas situaciones —Respondió T/N con un tono juguetón—Ahora, sigamos.


Y mientras el dúo avanzaba hacia la cafetería, dejando a su paso una estela de admiración y caos, las chicas caídas en el suelo no podían más que suspirar, preguntándose cómo era posible que Amanita y T/N lograran dominar Monster High con tanta facilidad y estilo.

Monster High - One shotsDonde viven las historias. Descúbrelo ahora